
La experimentada ciclista argentina analizó su actuación en la competencia de mountain bike y destacó las dificultades que presentó el circuito, marcado por la velocidad y la falta de desnivel.
Agustina Apaza volvió a representar a la Argentina en una competencia internacional de mountain bike y, tras finalizar su participación en los Juegos Suramericanos, realizó un balance de la carrera y de los aprendizajes que se lleva de esta experiencia.
La ciclista argentina reconoció que esperaba obtener un resultado superior y que su objetivo era poder pelear por una medalla, aunque las características del circuito terminaron siendo un factor determinante.
“Antes que nada, orgullo de poder representar al país una vez más. Creo que no hay mayor orgullo ni honor. Esperaba hacer un papel un poco mejor, esperaba ser una mejor carrera, intentar por lo menos pelear una medalla, y no salió”, expresó Apaza.
Un circuito diferente y muy explosivo
Uno de los principales desafíos que encontró la argentina estuvo relacionado con las características del trazado. Según explicó, se trató de un circuito muy rápido y explosivo, diferente a aquellos con mayor desnivel a los que está acostumbrada.
“Era un circuito distinto a lo que estamos acostumbrados, un circuito muy explosivo. Creo que eso también me complicó un poco, porque yo no soy muy explosiva”, explicó.
Apaza señaló que esa dificultad hizo que le costara encontrar el ritmo durante las primeras vueltas y que los segundos perdidos al comienzo fueron difíciles de recuperar posteriormente.
“Fui perdiendo las primeras vueltas, tiempos, segundos que después me costó mucho recuperar”, detalló.
La ciclista también destacó que el circuito requería mantener un esfuerzo constante, ya que la ausencia de desniveles prácticamente no ofrecía momentos para recuperar energías.
“En cuanto cometés un error y perdés unos segundos, cuesta mucho recuperarlo, porque es todo plano. Entonces es acelerar, acelerar y acelerar sobre lo que vas acelerando”, describió.
Preparación y reconocimiento del trazado
Antes de la competencia, Apaza y el resto de las participantes realizaron el reconocimiento del circuito. La argentina explicó que conocer cada sector del recorrido era especialmente importante debido a la velocidad que se podía alcanzar.
“Sí, hicimos el reconocimiento, porque era un circuito que había que memorizarlo muy bien”, contó.
En ese sentido, remarcó que la exigencia no estaba solamente en la condición física, sino también en la capacidad de cometer la menor cantidad de errores posibles y sostener el ritmo durante toda la carrera.
“Creo que había que darle a fondo y un poquito más”, resumió.
El aprendizaje que queda
Más allá del resultado, Apaza valoró la experiencia y aseguró que este tipo de competencias también sirven para continuar creciendo como deportista.
Consultada sobre el principal aprendizaje que se lleva de esta participación, fue contundente: “Una nunca deja de aprender”.
La ciclista también agradeció a quienes se acercaron a alentarla y a quienes acompañan y difunden el mountain bike.
“Estoy agradecida a todos los que vinieron a alentar, agradecida a ustedes por darle difusión al mountain bike”, manifestó.
Y, pese a no haber conseguido el resultado que esperaba, dejó una reflexión que resume su mirada sobre la competencia: “Por ahí a veces estos golpes son los que te dejan con ganas de seguir por más”.
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