Alerta en Nueva Zelanda: la crisis climática agrava los deslizamientos de tierra

Alerta en Nueva Zelanda: la crisis climática agrava los deslizamientos de tierra
Alerta en Nueva Zelanda: la crisis climática agrava los deslizamientos de tierra

Las autoridades de Nueva Zelanda y la comunidad científica han advertido que el país podría enfrentar más deslizamientos de tierra, después de una serie de tragedias recientes vinculadas a tormentas intensas. El país, conocido por su geografía escarpada y clima húmedo, enfrenta su amenaza natural más letal, un peligro que la crisis climática está agravando.

Una serie de tormentas tropicales azotó la Isla Norte, provocando lluvias torrenciales y generando dos deslizamientos de tierra mortales. El jueves por la mañana, un deslizamiento destruyó por completo un parque de vacaciones en Mount Maunganui, en la ciudad oriental de Tauranga, sepultando a seis personas. Las autoridades confirmaron que es poco probable que hayan sobrevivido. Horas antes, otro deslizamiento arrasó una vivienda al sur de la ciudad y causó la muerte de dos personas.

La magnitud del desastre obligó al consejo municipal de Tauranga a evacuar a 150 personas de 30 viviendas, luego de detectar un nuevo deslizamiento con “riesgo para la vida”. El suceso reavivó el debate público sobre cómo proteger al país de estos fenómenos, que se han convertido en una de las mayores amenazas para la población.

Nueva Zelanda registra cicatrices profundas en su paisaje debido a los deslizamientos de tierra, responsables de más de 1.800 muertes desde que existen registros escritos. La cifra supera los fallecimientos provocados por terremotos y erupciones volcánicas.

La deforestación y la construcción de viviendas en laderas aumentan la vulnerabilidad de Nueva Zelanda a desastres naturales por deslizamientos (REUTERS/David Rowland/File Photo)

Solo en 2023, el ciclón Gabrielle desencadenó cerca de 800.000 deslizamientos, según Earth Sciences New Zealand, convirtiéndose en uno de los eventos más extremos jamás documentados a nivel global.

El cambio climático y la vulnerabilidad del territorio

Expertos advierten que el fenómeno podría intensificarse. “El cambio en el uso del suelo ha sido tan profundo, que simplemente no somos resilientes”, explicó Martin Brook, profesor de geología aplicada en la Universidad de Auckland. El especialista señaló que la deforestación y la construcción en laderas para transporte y viviendas han aumentado la susceptibilidad del país a estos desastres. Aunque se ha avanzado en el mapeo de las zonas proclives a deslizamientos, el desafío ahora radica en utilizar esos datos para tomar decisiones de planificación más seguras.

El cambio climático representa un factor determinante. “Mientras aumenten las tormentas intensas y su frecuencia, tendremos más deslizamientos y más impactos”, advirtió Thomas Robinson, docente especialista en riesgo de desastres en la Universidad de Canterbury. Además, agregó que las recientes tormentas han causado devastación en todo el país y que “las pérdidas y los impactos van en aumento”.

El profesor de ciencias climáticas de la Universidad Victoria de Wellington, James Renwick, subrayó la necesidad de adoptar medidas urgentes para frenar el avance del problema: “Para evitar que estos eventos empeoren y superen nuestra capacidad de adaptación, debemos dejar de añadir dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero a la atmósfera”.

Renwick también instó a líderes gubernamentales y empresariales a buscar vías para descarbonizar la economía nacional lo antes posible.

Debate político y respuestas de las autoridades

El consejo de Tauranga y líderes nacionales han iniciado investigaciones por las muertes tras los recientes deslizamientos en Mount Maunganui (REUTERS/David Rowland/Pool)

La gestión de la crisis climática se ha convertido en punto de choque entre las principales fuerzas políticas. El líder laborista, Chris Hipkins, acusó al gobierno de la coalición de haber dado marcha atrás en la lucha contra el cambio climático, incluyendo la eliminación de un fondo de resiliencia de NZD 6.000 millones diseñado tras el ciclón Gabrielle. “Casi todas las acciones importantes que Nueva Zelanda estaba tomando para abordar el desafío del cambio climático han sido revertidas bajo su liderazgo”, afirmó Hipkins.

La ministra de Finanzas, Nicola Willis, respondió que el gobierno ha destinado “fondos significativos a infraestructura, resiliencia ante inundaciones y reparación de carreteras para responder a los efectos del cambio climático”, y acusó a la oposición de politizar la tragedia.

Mientras tanto, se han iniciado investigaciones a nivel local y nacional. El consejo de Tauranga ordenó una indagación sobre el incidente en Mount Maunganui y el primer ministro, Christopher Luxon, solicitó asesoramiento para una posible investigación gubernamental, luego de que surgieran dudas sobre si las autoridades locales pudieron haber prevenido las muertes.

Testigos aseguran que alertaron a los servicios de emergencia sobre la amenaza antes del deslizamiento, y otros han recordado antecedentes similares en la zona.

A pesar del enorme peligro que representan, los deslizamientos “no ocupan un lugar en nuestra conciencia colectiva como los terremotos”, observó Robinson. Sin embargo, las tragedias recientes podrían modificar esa percepción. “Si algo positivo puede surgir de esto, sería una mejor y más amplia comprensión del riesgo de deslizamientos y cómo prepararnos para ellos”, concluyó el experto.