Aprender a esperar también es aprender: por qué la paciencia tiene un lugar en la escuela

Aprender a esperar también es aprender: por qué la paciencia tiene un lugar en la escuela
Aprender a esperar también es aprender: por qué la paciencia tiene un lugar en la escuela

Esperar un turno, sostener una actividad aunque el resultado no llegue enseguida o aceptar que algo requiere varios intentos son experiencias cotidianas en la escuela. Detrás de ellas hay aprendizajes vinculados con la autonomía, la regulación de la conducta y la capacidad de sostener un objetivo