
Dorian y Tiffany Ojemen pasaron casi dos semanas sin poder cargar a sus gemelos. Los veían a través del acrílico, les acariciaban las manos por las aberturas de la incubadora y escuchaban el pitido constante de los monitores en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Hasta que el equipo médico les presentó una incubadora portátil llamada Skincubator, un dispositivo que les permitió sostener a los recién nacidos piel con piel sin desconectarlos de los equipos de soporte vital.
Silas y Simone nacieron el 7 de agosto a las 26 semanas de gestación, cuando el embarazo de Tiffany apenas superaba los seis meses. El Children’s Memorial Hermann Hospital de Houston fue el centro que incorporó el Skincubator a sus protocolos y Dorian se convirtió en el primer padre en Texas en utilizar el dispositivo.
La experiencia de la familia Ojemen puso a prueba una tecnología diseñada para resolver uno de los obstáculos más frecuentes en las unidades neonatales: el temor de los padres a manipular a recién nacidos rodeados de tubos, vías y cables.
Cómo funciona el Skincubator y qué lo diferencia de las incubadoras tradicionales
El Skincubator es un arnés que se coloca sobre el pecho del padre o la madre y sostiene al bebé en posición vertical, con su cuerpo en contacto directo con la piel del adulto. Su diseño fija las conexiones médicas —tubo de respiración, vías de medicación y monitores cardíacos— dentro de la estructura del dispositivo, de modo que nada se desplace mientras el recién nacido permanece sobre el pecho de su progenitor.
Esa característica marca la diferencia con el procedimiento habitual en las unidades neonatales. Sin el dispositivo, cada sesión de contacto piel con piel exige que el personal de enfermería traslade al bebé con sus conexiones y las organice manualmente sobre el cuerpo del adulto, un proceso que genera ansiedad en las familias. El Skincubator elimina esa complejidad: los padres pueden concentrarse en el vínculo con sus hijos sin preocuparse por el equipo médico.
Según un estudio publicado en el American Journal of Perinatology, el dispositivo mantiene una temperatura y una humedad estables mediante mecanismos de reflexión y conducción térmica que aprovechan el calor corporal del bebé y del cuidador. El ensayo, realizado con 19 recién nacidos prematuros de entre 24 y 33 semanas de gestación, comparó 54 sesiones pareadas de Skincubator y contacto piel con piel tradicional: la caída de temperatura tras la transferencia al dispositivo fue de 0,2 °C, frente a 0,4 °C en el método convencional.
Además, ningún bebé presentó hipotermia moderada durante el uso del Skincubator, mientras que ocho la experimentaron con el contacto piel con piel habitual.
La primera semana de vida es crítica para el contacto piel con piel
La Dra. Jaclyn Ruggiero, integrante del equipo médico del Children’s Memorial Hermann Hospital, explicó, en declaraciones recogidas por un informe de Telemundo, que los primeros siete días de vida son determinantes para que los recién nacidos prematuros estén en contacto con el cuerpo de sus padres.
“Es esa primera semana, como los primeros siete días de vida, la que es absolutamente crítica para que estén sobre sus padres, con sus padres, en contacto piel con piel”, señaló la profesional.
Según la especialista, la ansiedad que sienten las familias al cargar a un bebé que aún depende de un tubo de respiración o de múltiples vías para medicación y líquidos constituye una barrera frecuente. La profesional describió que, al ofrecer el dispositivo y explicar que todas las conexiones quedan aseguradas, la respuesta de los padres fue inmediata: “La mayoría de las personas han dicho: ‘Suena genial. Quiero probarlo’”.
El contacto directo con el cuerpo del progenitor ayuda a estabilizar las funciones vitales del bebé
Tiffany Ojemen, obstetra y ginecóloga, explicó, según el mismo medio, que sostener a los bebés piel con piel ayuda a regular su ritmo cardíaco, favorece su relajación y refuerza el lazo afectivo entre padres e hijos. Esa práctica, conocida como cuidado canguro, busca estabilizar la temperatura, la respiración y la frecuencia cardíaca de los recién nacidos prematuros mediante el contacto con la piel del adulto.
“Siento que realmente me ha ayudado a sentirme muy conectada con los bebés, porque puedo sostenerlos durante períodos prolongados, mientras que antes no lo hacía durante tanto tiempo”, compartió la madre.
Dorian Ojemen reconoció que al principio sentía temor. “Estaba muy nervioso porque son muy pequeños y tenía miedo de hacer piel con piel porque no sabía lo vulnerables que serían”, expresó el padre en declaraciones a FOX 26 Houston. Sin embargo, cuando le informaron que existía una forma segura de tenerlos cerca, dijo haberse sentido entusiasmado con la oportunidad. “Creo que hace que la parte poco natural de esto vuelva a sentirse natural”, afirmó.
Un dispositivo israelí con reconocimiento de la FDA
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda ocho horas diarias de contacto piel con piel para los recién nacidos, pero según Skincubator Neocare, la mayoría de los bebés en unidades neonatales del mundo reciben apenas 30 minutos o menos.
La empresa fue fundada en 2022 en Jerusalén, Israel, a partir de la investigación del neonatólogo Itamar Nitzan sobre la función cardíaca de prematuros. En enero de 2026, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) le otorgó la designación de dispositivo innovador, un programa que agiliza la revisión de tecnologías destinadas a tratar afecciones potencialmente mortales o que causan discapacidad irreversible.
Con esa designación, el Skincubator avanza hacia el objetivo que su equipo definió desde el inicio: que la distancia entre una incubadora y el pecho de un padre deje de ser un obstáculo clínico para los recién nacidos que más necesitan ese contacto.
