
En Guatemala, quince mil estudiantes se exponen cada día a riesgos graves en su trayecto escolar por la ruta al Atlántico, un corredor que concentra el mayor número de accidentes viales en horarios escolares, lo que ha obligado a las autoridades a coordinar acciones urgentes para evitar tragedias y preservar el acceso seguro a la educación.
El espacio contó con la presencia del Viceministro de Transportes, Fernando Suriano; el Departamento de Tránsito de la PNC; EMETRA Guatemala; la Dirección General de Transportes; la UPCV; representantes de centros educativos del sector y dos diputados para coordinar un plan que busca diseñar un plan de respuesta inmediata y sostenida.
Durante la reunión, se reveló que las franjas horarias más peligrosas son las comprendidas entre las seis y las ocho de la mañana y después de las dos de la tarde.
Héctor Flores, director de EMETRA, precisó que “Estamos hablando de quince mil estudiantes involucrados en una ruta que va del kilómetro 8 al 16, todos intentando acceder a sus centros educativos en los horarios habituales”.
Flores advirtió que la incidencia de accidentes se incrementa de forma marcada en esos momentos críticos, lo que exige la actuación coordinada de todas las instituciones involucradas.
Las medidas propuestas incluyen, como informaron a TN23, el refuerzo de la presencia policial en los horarios señalados, la imposición de restricciones estrictas al estacionamiento de transporte pesado y campañas de sensibilización dirigidas tanto a conductores, como a peatones y padres de familia.
Las autoridades enfatizaron también la necesidad de involucrar a la comunidad educativa y a los comercios próximos a la vía, para asegurar la sostenibilidad de las acciones correctivas.
Tres factores de riesgo persistentes agravan el peligro para los estudiantes
La vigilancia de la ruta identificó tres causas principales de riesgo para los menores: la invasión de banquetas por motociclistas, el estacionamiento irregular de vehículos de carga y la realización de actividades mecánicas en la propia vía pública, como el cambio de aceite.
Estas prácticas obligan a los estudiantes a circular junto a los vehículos o a enfrentarse a obstáculos y residuos peligrosos en su trayecto diario.
“No podemos tolerar que los muchachos tengan que sortear motocicletas en las banquetas para llegar a sus escuelas”, apuntó Flores.
A su vez, explicó que el estacionamiento del transporte pesado en los márgenes de la vía, sobre todo frente a locales comerciales, reduce la capacidad de los carriles y genera cuellos de botella que agudizan el peligro tanto para peatones como para automovilistas.
La realización de prácticas mecánicas añade riesgos adicionales, al dejar residuos y crear obstáculos cerca de los centros educativos.
El Congreso respalda un monitoreo permanente y soluciones institucionales
Del encuentro surgió la constitución de una mesa de trabajo permanente en la que cada institución aplicará acciones acordes a su competencia, bajo un esquema de seguimiento constante.
Elmer Palencia, segundo vicepresidente del Congreso, y el diputado Ronald Portillo manifestaron el respaldo del órgano legislativo a estos acuerdos y su disposición a articular esfuerzos en favor de la seguridad estudiantil.
