
Por Nicolás Carugatti
El debate de la ley de biocombustibles vuelve a demostrar, con una crudeza abrumadora, cómo los gremios de la región operan en la práctica como una simple junta vecinal de noticias microclimáticas. Por estas horas, en los pasillos del Congreso de la Nación se libra una batalla fundamental por la media sanción de la nueva normativa, un proyecto vital para el Cordón Industrial, que concentra la mayor capacidad de producción de biodiésel del mundo y que hoy, trágicamente, está parada.
Frente a esta parálisis industrial, el silencio aturde. No hay un solo gremio de los que habitualmente se llenan la boca hablando de política nacional o financiando campañas locales que esté organizando manifestaciones o saliendo a los medios a exigir el urgente tratamiento de la ley. La explicación a esta apatía es tan cínica como real: total, las empresas multinacionales siguen pagando los sueldos a fin de mes.
Si alguna de estas gigantes decidiera cerrar definitivamente una de sus plantas argumentando la falta de un marco legal previsible, de seguro nos aburriríamos de ver al secretario general del Sindicato de Obreros Aceiteros gritando en todos los canales y radios contra el gobierno de Javier Milei. Sin embargo, el letargo actual tiene un mar de fondo que explica muchas cosas. Vale aclarar que el gremio Aceitero mantiene hoy un acuerdo político con el gobernador Maximiliano Pullaro, quien a su vez se encuentra tejiendo un acercamiento estratégico con la Casa Rosada y el propio Milei. “Minucias”, diría el gran Carlos Pagni.
Mientras el sindicalismo mira para otro lado, la agroindustria pone los números sobre la mesa. Las empresas agroexportadoras están prometiendo inversiones por más de 1.000 millones de dólares si el Congreso aprueba el proyecto, un inyector de capital que transformaría la realidad económica, laboral y logística de toda nuestra región.
Ante este escenario, resulta imposible no recordar un lúcido discurso del intendente de San Lorenzo frente a la Cámara de Comercio local. “No tenemos la vaca atada”, advirtió el mandatario, dejando en claro que para sostener el liderazgo de la región no alcanza con el capricho geográfico de tener el río Paraná y los fierros de las empresas instaladas; hay que trabajar todos los días en generar las condiciones de lobby para el desarrollo, defender la industria y seducir a los capitales.
Lamentablemente, la dirigencia sindical de nuestra región parece no haber tomado nota de esa advertencia. Los líderes gremiales están concentrados única y exclusivamente en sacarle la leche a la vaca, sin importarles en lo más mínimo si en el proceso se le secan las ubres.
La entrada Biocombustibles y el letargo sindical: la vaca no está atada, pero los gremios solo quieren exprimirla se publicó primero en SL24.
