Con el clima de Qatar, Argentina busca ante Suiza que el equipo también vuelva a parecerse a aquel campeón avasallante

Con el clima de Qatar, Argentina busca ante Suiza que el equipo también vuelva a parecerse a aquel campeón avasallante
Con el clima de Qatar, Argentina busca ante Suiza que el equipo también vuelva a parecerse a aquel campeón avasallante

KANSAS CITY (Enviado especial). En Qatar, los hinchas armaban su fiesta en el mercado de Souq Waqif, entre alfombras, especias, perfumes árabes y las típicas pipas de agua conocidas como shisha o narguile. En Kansas City, el punto de encuentro es el Mill Creek Park, un enorme parque rodeado de bares, museos y la fuente J.C. Nichols, una de las más famosas de la ciudad. Allí, miles de personas se reúnen para el tradicional banderazo. Para muchos es una escena difícil de descifrar. Los autos bajan la velocidad, tocan bocina y varios frenan para sacar una foto. Otros siguen de largo. Pero para los argentinos, la escena remite inevitablemente a Doha, porque alrededor de la selección empieza a respirarse un clima cada vez más parecido a aquel Mundial. El agónico triunfo frente a Egipto volvió a despertar los recuerdos de 2022. El desafío, ahora, es que también vuelva a aparecer el equipo.

Porque el recorrido vuelve a tener muchos puntos en común. Fuera de la cancha, las camisetas de Lionel Messi por todas partes: shoppings, hoteles, restaurantes y supermercados; los asados, el aliento de la marea argentina, que ya se hizo sentir en Kansas City, Dallas, Atlanta y Miami y este sábado volverá a llenar las tribunas donde todo comenzó, con aquella goleada frente a Argelia en la que el capitán marcó sus primeros tres goles en el Mundial.

Lo que todavía no se parece es el equipo. Aquella Argentina avasallante que brilló en 2022 después del partido contra México logró que la selección transmitiera algo difícil de explicar: la sensación de que, pasara lo que pasara, iba a terminar imponiéndose. Jugaba mejor, controlaba más los partidos y Messi era el maestro, sin ser toda la orquesta. Esta selección, en cambio, sufrió contra Cabo Verde y estuvo muy cerca de la eliminación frente a los egipcios, pero sacó a relucir el amor propio de un proceso que lleva ocho años y con eso le alcanzó para meterse otra vez entre los mejores del Mundial. Con eso le alcanzó para seguir adelante, pero no para despejar las dudas. Ahora necesita recuperar el fútbol que la llevó a lo más alto. El talento y la personalidad están fuera de discusión. Falta que el juego acompañe.

El triunfo sobre los africanos reavivó el entusiasmo de los hinchas y provocó que el equipo fuera reconocido mucho más por su coraje y su amor propio que por su funcionamiento, dos cualidades que en 2022 se combinaron para que Argentina levantara la Copa del Mundo en una campaña que fue de menor a mayor y alcanzó su techo en la histórica final frente a Francia. Tres años y medio después, la mística del grupo sigue intacta.

Lionel Messi vuelve a ser el abanderado de un equipo que superó dos grandes pruebas de carácter y ahora también busca estar a la altura desde el juego

Ante Egipto, reaccionó cuando parecía vencida y terminó dando vuelta un partido increíble, mientras desde las tribunas bajaba el repertorio que acompañó al equipo en Qatar y jugadores e hinchas volvían a mostrar esa conexión que distingue a este ciclo. Así como la selección libró su batalla de Lusail en los cuartos de final del último Mundial, el segundo mata-mata de esta Copa la encontró dando otro golpe sobre la mesa. La diferencia es que aquella selección ya había encontrado su mejor versión, mientras esta todavía la está buscando.

En un cuadro que desde el sorteo parecía favorable para Argentina, Suiza terminó metiéndose en los cuartos de final y, al menos en los papeles, allanándole todavía más el trayecto hacia las semifinales. Eliminó a Colombia por penales en Vancouver y llegó hasta Kansas City con la ilusión de meterse por primera vez entre los cuatro mejores. Solo había alcanzado esta instancia dos veces, en 1934 y 1954. Después encadenó tres eliminaciones en octavos de final, incluida la de 2014 frente a Argentina, cuando Ángel Di María rescató a la selección con un gol sobre la hora del suplementario, tras una asistencia de Messi.

No parece el rival más complicado e, incluso, muchos lo preferían antes que al conjunto de Néstor Lorenzo, un rival durísimo en la final de la Copa América y con el que ya existe una pica especial. Además, es el segundo equipo peor ubicado en el ranking FIFA entre los ocho cuartofinalistas, solo por delante de Noruega, que este sábado abrirá la jornada frente a Inglaterra por la misma llave de Argentina.

Suiza eliminó por penales a Colombia y se metió entre los ocho mejores del Mundial 2026, como una de las grandes sorpresas del torneo

Cuando la selección salga a la cancha, el Arrowhead Stadium lucirá prácticamente cubierto de camisetas argentinas, como ocurrió en cada presentación de la selección en este Mundial. Porque la marea, como en Qatar, es cada vez más grande. Y la expectativa, también. Entre los hinchas y también entre los jugadores se instaló una idea: este equipo puede jugar mal un partido, quizá dos, pero difícilmente tres seguidos.

Argentina sobrevivió a dos cruces para el infarto, como le ocurrió en Qatar frente a México y Países Bajos. Aquella selección tocó su techo después de esos partidos. Esta espera que la historia se repita. Porque si bien el cierre frente a Egipto mostró otra vez al Messi decisivo de los grandes partidos, el equipo todavía tiene aspectos por corregir: mejorar en el retroceso, tomar mejores decisiones con la pelota y recuperar el fútbol que la convirtió en campeón del mundo.

Lionel Scaloni confía en la base del equipo que derrotó a Egipto y, en todo caso, hará algún retoque puntual

Suiza es, según las métricas de la FIFA, la selección que más velocidad imprime a los ataques que terminan en remate al arco. Un aspecto a tener en cuenta para una Argentina que sufrió mucho las contras de Egipto y que trabajó durante la semana para conceder menos espacios y quedar mejor parada después de cada pérdida.

Aunque siempre hay lugar para una sorpresa, Argentina podría repetir la formación que venció a Egipto, con Leandro Paredes y Julián Alvarez como titulares. Como en Qatar, la idea de Lionel Scaloni es que, después de un inicio en el que el equipo no alcanzó su mejor nivel, esa base se sostenga hasta el final del Mundial, con la mirada puesta en la final del 19 de julio en Nueva Jersey.

A pesar de los vaivenes futbolísticos, la expectativa sigue creciendo. Lo reflejan los argentinos desperdigados por una ciudad que cambia por completo cada vez que juega la selección y que, como Doha en aquel Mundial, puede quedar marcada para siempre por el paso de este equipo.