Condenado a 60 años en Estados Unidos, pidió anular su sentencia tras ser vinculado a cinco robos con 13.000 cámaras

Condenado a 60 años en Estados Unidos, pidió anular su sentencia tras ser vinculado a cinco robos con 13.000 cámaras
Condenado a 60 años en Estados Unidos, pidió anular su sentencia tras ser vinculado a cinco robos con 13.000 cámaras

Charles Brownlee pidió la anulación de su condena por cinco robos a mano armada y de la pena de 60 años de prisión. Su defensa sostiene que la policía de Texas reconstruyó sus desplazamientos con la red de cámaras de Flock, sin una orden judicial, y que ese procedimiento vulneró la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.

El planteo fue expuesto el 5 de octubre ante el Tribunal de Apelaciones del Quinto Circuito, con sede en Nueva Orleans. Los jueces deben decidir si los datos de lectores automáticos de matrículas podían utilizarse contra Brownlee y si corresponde dejar sin efecto el veredicto. El tribunal no tiene un plazo para dictar una resolución.

El caso se suma a un debate judicial y político sobre la capacidad de estas redes para reconstruir trayectos pasados.

El 1 de octubre, una jueza federal de Oklahoma excluyó pruebas obtenidas con el mismo sistema en una causa por drogas, al concluir que la búsqueda fue inconstitucional.

La policía vinculó a Brownlee con cinco robos mediante sus trayectos por Dallas-Fort Worth

La investigación situó a Brownlee en cinco robos a mano armada ocurridos en 2024 en suburbios de Dallas-Fort Worth.

La defensa argumenta que la Cuarta Enmienda protege a los ciudadanos ante la reconstrucción retrospectiva e integral de sus trayectos habituales (REUTERS/Kaylee Greenlee)

Según informó The Texas Tribune, los agentes elaboraron un registro de sus rutinas y recorridos por las carreteras del norte de Texas a partir de las imágenes de los lectores de matrículas.

El software de Flock Safety registra el paso de vehículos ante unas 13.000 cámaras instaladas en el estado. Los lectores de patentes existen desde hace décadas, pero la plataforma permite a los agentes consultar registros de distintos departamentos y generar mapas con los desplazamientos de un automóvil.

Antes del juicio, la defensa pidió impedir que la fiscalía usara esa información. Argumentó que el vehículo había sido rastreado sin autorización judicial.

El juez federal de distrito Terry Means rechazó la solicitud, Brownlee fue condenado y sus abogados apelaron ante el Quinto Circuito para solicitar la anulación del fallo.

La Cuarta Enmienda prohíbe los registros y las incautaciones irrazonables. En numerosos supuestos, exige causa probable y una orden emitida por un juez. No existe hoy una exigencia equivalente para que las autoridades accedan a los registros de Flock.

La plataforma Flock Safety opera con cerca de 13.000 cámaras en Texas que permiten a las fuerzas de seguridad trazar mapas sobre los desplazamientos vehiculares (REUTERS/Kaylee Greenlee)

La defensa afirma que la red permite reconstruir la ubicación de casi cualquier conductor

Matthew Wright, abogado de Charles Brownlee, sostuvo que la recopilación masiva de imágenes crea un archivo de localización capaz de identificar a conductores y pasajeros y de reconstruir sus movimientos.

“Ningún ser humano mortal ha tenido jamás esa capacidad de reconstruir sin esfuerzo e inmediatamente los movimientos de cualquier persona”, afirmó durante los alegatos orales, recogidos por The Texas Tribune.

Wright diferenció el expediente de un antecedente resuelto por el Quinto Circuito en marzo, cuando el tribunal avaló el uso de una sola cámara Flock en Misisipi.

En aquella causa, el dispositivo alertó a un agente sobre un vehículo; tras detenerlo, el policía encontró un arma modificada ilegalmente.

El fallo de marzo consideró que una cámara aislada no puede registrar la totalidad de los movimientos físicos de una persona durante un período prolongado.

Aun así, reconoció que los sistemas ubicados en las carreteras pueden conservar datos históricos que permitan a la policía reconstruir retrospectivamente el paradero de una persona sin haber decidido seguirla de antemano.

Para la defensa, la escala de la búsqueda contra Brownlee es el elemento decisivo. “En el espacio de dos horas y media, pueden encontrar literalmente una aguja en un pajar, pero ni siquiera sabían qué aguja buscaban cuando empezaron a buscar”, dijo Wright.

Los abogados también plantearon que conducir resulta prácticamente inevitable para gran parte de la población de Texas, en especial en el área metropolitana de Dallas-Fort Worth.

Con ese argumento, sostuvieron que estas cámaras son más difíciles de evitar que el rastreo de teléfonos celulares, cuya información de ubicación cuenta con protección de la Cuarta Enmienda según la Corte Suprema de Estados Unidos.

Varios legisladores de Texas preparan iniciativas para restringir o prohibir el uso policial de lectores automáticos de matrículas hacia el período legislativo de 2027 (REUTERS/Kaylee Greenlee)

El Gobierno sostiene que las fotografías son capturas aisladas en espacios públicos

Michael Weisbuch, abogado del Departamento de Justicia de Estados Unidos, respondió que los datos de Flock son “episódicos” porque derivan de fotografías tomadas por dispositivos individuales.

En su interpretación, el sistema no sigue vehículos en tiempo real, sino que reúne imágenes de vías públicas, donde los conductores carecen de una expectativa legal de privacidad.

La jueza presidenta Jennifer Walker Elrod preguntó cuántas cámaras serían necesarias para que las capturas aisladas se convirtieran en vigilancia constante, sobre todo si los dispositivos terminaran en “cada esquina”. “Tratamos de determinar si ya estamos en ese punto en el caso Brownlee y cuándo se alcanza el punto de inflexión”, señaló.

Weisbuch respondió que establecer ese límite corresponde a los legisladores. Sostuvo que el proceso político ofrece un control más adecuado que ampliar de forma errónea el alcance de la Cuarta Enmienda.

La fiscalía federal añadió que las cámaras de Flock no son la herramienta omnipresente que describe la defensa.

De acuerdo con sus escritos, cámaras de vigilancia convencionales y datos de teléfonos celulares también ayudaron a ubicar a Brownlee, y la red de Dallas-Fort Worth no somete a las personas a observación durante cada instante.

El representante del Gobierno cuestionó además que Brownlee pudiera impugnar el registro: no era propietario ni conductor del automóvil rastreado, sino pasajero.

El vehículo pertenecía a su hermana y, antes de consultar la base de datos, la policía no tenía motivos para suponer que él estuviera en su interior.

El Departamento de Justicia sostiene que los conductores carecen de expectativa legal de privacidad sobre las imágenes episódicas tomadas en vías públicas (REUTERS/Kaylee Greenlee)

Una jueza de Oklahoma excluyó la droga hallada tras una consulta a Flock

La discusión tiene un antecedente reciente en Oklahoma. La jueza federal de distrito Sara Hill resolvió el 1 de octubre que la consulta a Flock vulneró la Cuarta Enmienda en la causa contra Melisa Kyle, una decisión que el medio texano señaló como aparentemente inédita.

Un agente de la oficina del sheriff del condado de Tulsa siguió en el sistema el viaje de Kyle entre Misuri y California. La jueza escribió que el agente comenzó a revisar el vehículo “sin ninguna razón aparente” más allá de que tenía una matrícula de California.

Luego de consultar el recorrido interestatal, la policía detuvo el automóvil y encontró 41 kg de metanfetamina (91 libras). Hill excluyó la droga como prueba porque procedía de un registro inconstitucional. La decisión no había sido apelada.

Mientras se aguarda el fallo sobre la condena de 60 años de Brownlee, varios legisladores de Texas anticiparon iniciativas para restringir o prohibir el uso de Flock y de otros lectores automáticos de matrículas en la sesión legislativa de 2027.

Entre ellos figuran la senadora republicana de Brenham, Lois Kolkhorst, y el representante republicano de McKinney, Keith Self, quien propuso exigir órdenes judiciales antes de que agencias federales accedan a esos datos.