
Ricardo ya era secretario de la parroquia San Agustín cuando, el 28 de agosto de 2004, fue testigo del encuentro entre el entonces arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio, y el superior general de la Orden de San Agustín, Robert Prevost. Los dos terminaron compartiendo la misa por el día del patrono de la iglesia. Más de dos décadas después, León XIV y Francisco quedaron unidos por una historia que comenzó en ese templo de Recoleta
