
La fuerte discusión entre los senadores radicales Felipe Michlig y Leticia Di Gregorio no fue un hecho aislado ni una simple diferencia parlamentaria. Fue, en realidad, la expresión más visible de una interna que atraviesa al gobierno de Maximiliano Pullaro y que, lejos de circunscribirse a dos dirigentes, comienza a mostrar ramificaciones en toda la estructura del frente oficialista.
Lo ocurrido en el Senado santafesino —con acusaciones cruzadas, cuestionamientos a ministros propios y reclamos por la distribución de obras— dejó al descubierto lo que desde hace tiempo se comenta en los pasillos de la política provincial: la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe empieza a mostrar signos de desgaste interno.
De la unidad al conflicto abierto
El detonante fue el duro planteo del senador Felipe Michlig contra el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, a quien acusó de discrecionalidad en el reparto de viviendas y de incumplir compromisos en su propio departamento.
Pero el episodio escaló rápidamente cuando la senadora Leticia Di Gregorio salió en defensa del funcionario, generando un cruce directo dentro del propio oficialismo.
La escena fue inédita para una coalición que hasta ahora había logrado sostener, al menos en lo formal, una imagen de cohesión.
La punta de un iceberg más grande
Sin embargo, lo que se vio en el recinto es apenas una parte de un problema más profundo.
Según pudo reconstruir este medio, la interna no solo atraviesa al radicalismo, sino que también alcanza a otros sectores del frente, con tensiones que se replican en ciudades clave como Rosario y Santa Fe, y que empiezan a impactar en la gestión territorial.
Dirigentes consultados —en su mayoría en off— prefirieron no hacer declaraciones públicas. El silencio fue casi absoluto entre los principales socios del frente.
Pero algunos referentes de partidos minoritarios sí se animaron a hablar y dejaron frases que reflejan el desconcierto interno:
“Unas horas antes nos habían convocado para fortalecer el frente desde la lucha mediática y rompen todo. Es muy raro lo que pasó”.
“Pullaro manda a pelearse para que ganen visibilidad dos de los dirigentes más fuertes de su partido. Tiene miedo de perder el año que viene y duda en presentarse”.
“Nosotros estamos todos los días en Casa de Gobierno, pero nos enteramos de lo que pasa por lo que publican ustedes”.
Las declaraciones exponen no solo la existencia de una interna, sino también la falta de conducción política y coordinación dentro del oficialismo.
Obras, territorio y reclamos que se acumulan
El conflicto también tiene un fuerte anclaje territorial.
Presidentes comunales y dirigentes del interior comenzaron a levantar la voz por lo que consideran una distribución desigual de obras públicas, con favoritismos políticos y falta de respuestas a localidades que no están alineadas con el oficialismo.
El presidente comunal de Máximo Paz, Darío Baiocco, fue uno de los más duros:
“En 28 meses nunca tuve respuesta de mi propio gobierno”.
Y agregó un dato que profundiza el conflicto:
“Me dijeron que primero tengo que arreglar cuestiones políticas con el senador”.
En la misma línea, desde Empalme Villa Constitución denunciaron que las pocas obras que llegan “son a dedo para los amigos del poder”, dejando relegados a otros departamentos.
La política también tomó nota
El episodio no pasó desapercibido para la oposición.
El diputado nacional Eduardo Toniolli ironizó sobre la postura de Michlig, señalando que el senador “descubrió” una práctica que —según planteó— ya venía siendo denunciada desde hace tiempo.
Más allá del tono, el mensaje apunta a algo más profundo: la interna oficialista empieza a validar cuestionamientos que antes venían exclusivamente desde la oposición.
Un frente que empieza a deshilacharse
La imagen de unidad que permitió a Unidos construir una alternativa competitiva en 2023 comienza a mostrar fisuras.
Distintos sectores coinciden en que los hilos que sostuvieron esa construcción —basada en acuerdos políticos amplios— empiezan a tensarse y, en algunos casos, a romperse.
Las diferencias ya no se procesan en privado. Salen a la superficie, se expresan en el recinto y generan impacto público.
Lo que viene
Según pudo saber este medio, en las próximas horas podría haber un encuentro entre los principales dirigentes involucrados en el conflicto, convocado por el propio gobernador Pullaro, con el objetivo de contener la situación.
La pregunta que sobrevuela es inevitable:
¿tomará partido el gobernador?
Porque si eso ocurre —o si alguno de los sectores percibe que así fue—, el escenario podría escalar aún más.
Y en ese caso, lo que hoy aparece como una interna podría transformarse en algo más:
una disputa abierta por el poder dentro del oficialismo.
