
En un contexto de redefiniciones internas y tensiones estratégicas, la Unión Cívica Radical concretará en Santa Fe un nuevo Encuentro Nacional de Intendentes Radicales. La cita reunirá a gobernadores y a más de 300 intendentes y presidentes comunales de todo el país, en una puesta en escena que combina gestión, mensaje político y señales hacia el futuro inmediato del partido.
La jornada tendrá como anfitrión al gobernador Maximiliano Pullaro, acompañado por el presidente de la UCR nacional, Leonel Chiarella, y por el titular del radicalismo santafesino, Felipe Michlig. También participarán mandatarios provinciales del espacio, entre ellos Alfredo Cornejo, Carlos Sadir, Leandro Zdero y Gustavo Valdés, en lo que será una foto de volumen político para el partido.
El encuentro no se limita a un intercambio de experiencias municipales. Llega en un momento en el que el radicalismo discute, puertas adentro, cuál debe ser su posicionamiento frente al reordenamiento del sistema político nacional impulsado por el gobierno de Javier Milei.
Gestión local, comunicación y economía
La agenda oficial prevé un esquema de actividades que combinará exposiciones técnicas, debates de gestión y mensajes institucionales. Tras las palabras de apertura, se desarrollarán charlas vinculadas a la comunicación política y al escenario económico.
Entre los disertantes figuran Rosendo Grobocopatel, quien abordará el vínculo entre política local y comunicación, y el economista Santiago Bulat, que expondrá sobre proyecciones económicas y variables de gestión para 2026.
El cierre estará marcado por una mesa de articulación entre gobiernos locales y universidades, encabezada por Enrique Mammarella (UNL) y Franco Bartolacci (UNR), un eje que apunta a reforzar la idea de planificación, modernización administrativa y herramientas de gestión territorial.
Una cumbre atravesada por la política nacional
Más allá del temario formal, el encuentro radical se produce en paralelo a debates legislativos de alto impacto en el Congreso, donde la UCR vuelve a ocupar un rol determinante.
El tratamiento de reformas estructurales —como la reforma laboral— volvió a exponer tensiones internas entre la conducción partidaria y sus bloques legislativos. Si bien sectores de la orgánica habían planteado reparos, finalmente los legisladores radicales acompañaron iniciativas clave del oficialismo nacional.
Ese movimiento reforzó una discusión que atraviesa al partido: si la UCR debe consolidar un alineamiento estable con La Libertad Avanza, impulsar un nuevo espacio de centro derecha o habilitar márgenes más amplios de autonomía para sus dirigentes.
Fuentes partidarias reconocen que el debate no es meramente ideológico. Está directamente vinculado a la construcción de poder territorial y a la estrategia electoral hacia 2027.
Gobernadores, intendentes y el peso del territorio
El dato político más relevante de la cumbre radica en quiénes concentran hoy la gravitación interna. Gobernadores e intendentes aparecen como los actores con mayor capacidad de incidencia real dentro del radicalismo.
La estructura territorial, en este esquema, vuelve a marcar la agenda. La presencia simultánea de mandatarios provinciales y alcaldes apunta a consolidar un mensaje de cohesión, aunque las diferencias estratégicas persisten.
En los últimos meses, el partido osciló entre posturas más confrontativas con el gobierno nacional —por temas como tasas municipales o distribución de recursos— y acompañamientos legislativos que reflejaron pragmatismo político.
Esa dualidad sintetiza la tensión actual del radicalismo: preservar identidad partidaria sin resignar competitividad electoral en un escenario cada vez más polarizado.
Santa Fe como escenario simbólico
La elección de Santa Fe como sede del encuentro no resulta casual. La provincia se consolidó como uno de los principales bastiones de gestión radical y como plataforma de proyección nacional para varios dirigentes del espacio.
En ese marco, Pullaro emerge como una figura de referencia dentro del esquema federal del partido, en momentos en los que la UCR busca redefinir liderazgos y posicionamientos.
El encuentro, así, se inscribe en una dinámica más amplia: la reconstrucción de un discurso que combine gestión, gobernabilidad y estrategia política en un sistema nacional en transformación.
Mientras tanto, la discusión de fondo permanece abierta. El radicalismo debate no solo cómo pararse frente al oficialismo libertario, sino qué tipo de alternativa política pretende construir en el mediano plazo.
