El ataque frustrado contra Trump expone una grave brecha de seguridad en los trenes de Estados Unidos

El ataque frustrado contra Trump expone una grave brecha de seguridad en los trenes de Estados Unidos
El ataque frustrado contra Trump expone una grave brecha de seguridad en los trenes de Estados Unidos

El intento de asesinato contra Donald Trump durante la White House Correspondents’ Association en Washington reactivó la preocupación sobre la seguridad en el sistema ferroviario de Estados Unidos.

Según la fiscalía federal y AP News, el acusado, Cole Tomas Allen, fue arrestado en la capital tras llegar armado en un tren de Amtrak procedente de California.

Las autoridades confirmaron que Allen transportó una escopeta y una pistola semiautomática en su equipaje, armas que había comprado previamente en la zona de South Bay, en Los Ángeles.

El sospechoso adquirió las armas en California y logró trasladarlas hasta la capital sin ser detectado en los puntos de embarque (U.S. Department of Justice/Handout via REUTERS)

La situación expuso las limitaciones de los controles de seguridad en el sistema ferroviario estadounidense, en contraste con los protocolos que rigen el transporte aéreo.

Organizaciones sindicales y de usuarios llevan años advirtiendo sobre la facilidad con la que los pasajeros pueden acceder a los trenes portando armas, y las dificultades de implementar controles exhaustivos en una red de cerca de 500 estaciones.

En 2022, un tiroteo fatal en un tren de Amtrak cerca de Lee’s Summit, Missouri, derivó en que un jurado federal responsabilizara a la empresa por no aplicar medidas de seguridad razonables, obligándola a pagar el 90% de un resarcimiento millonario a la familia de la víctima, según consignó AP News.

Aunque la normativa indica que las armas deben ser declaradas, descargadas y transportadas únicamente en equipaje facturado, la ausencia de controles sistemáticos facilita que pasajeros accedan a los trenes con armas sin ser detectados, tanto en terminales sin personal como en estaciones urbanas concurridas.

La red ferroviaria nacional conecta cientos de ciudades y opera bajo un esquema de seguridad muy diferente al de los aeropuertos estadounidenses (Foto AP/Matt Rourke)

Transporte de armas en Amtrak: el protocolo oficial

Amtrak exige reglas estrictas para quienes desean transportar armas de fuego en sus trenes. El protocolo, citado por AP News y disponible en la documentación oficial de la compañía, establece que las armas solo pueden ser transportadas en trenes que cuenten con servicio de equipaje facturado y deben ser declaradas con al menos 24 horas de anticipación.

El pasajero debe presentarse en la estación con suficiente antelación para entregar el arma descargada y embalada en un estuche rígido y cerrado, respetando las dimensiones máximas permitidas. La munición debe ir aparte, en su empaque original, y no superar los 5 kilos por pasajero.

El equipaje con armas viaja en vagones exclusivos para equipaje, accesibles únicamente para empleados ferroviarios. En las rutas donde no existe este servicio, Amtrak prohíbe el transporte de armas. Si el tren no tiene vagón de equipaje, el protocolo indica que las maleta sean precintadas y etiquetadas, aunque extrabajadores citados por AP News advierten que este control resulta insuficiente para prevenir incidentes.

No existe excepción para portar armas en el área de pasajeros, aunque se disponga de permisos estatales de portación oculta. Además, el pasajero debe cumplir todas las leyes federales, estatales y locales aplicables en cada tramo del trayecto.

La normativa permite llevar armas solo en trenes con equipaje facturado, bajo estrictas condiciones de embalaje y declaración previa (Imagen Ilustrativa Infobae)

La respuesta de sindicatos y autoridades

El caso de Washington reactivó las demandas de los sindicatos ferroviarios, que insisten en reforzar la seguridad y endurecer las penas por agresiones y obstrucción a trabajadores del sector, proponiendo equiparar las sanciones a las vigentes en la industria aérea.

Jared Cassity, director nacional de seguridad y política legislativa del sindicato SMART-TD, manifestó que las agresiones a operadores y la presencia de armas en trenes son preocupaciones centrales para los trabajadores.

Las organizaciones de usuarios y trabajadores sostienen que la falta de controles permite que personas armadas accedan a los trenes, una vulnerabilidad que, según Sean Jeans-Gail, vicepresidente de la Rail Passengers Association, se arrastra desde que en 2010 el Congreso federal obligó a aceptar armas en equipaje facturado, pero sin crear inspecciones equivalentes a las de los aeropuertos.

Jeans-Gail remarcó que, por la diversidad de estaciones —desde grandes terminales como Union Station hasta paradas rurales sin personal—, resulta inviable replicar el modelo de seguridad aeroportuaria.

Empleados y sindicatos alertan sobre la falta de recursos y formación para afrontar situaciones de riesgo vinculadas al transporte de armas (Amtrak)

El viaje de Allen y las grietas en el control

Las autoridades no precisaron si Allen declaró las armas al abordar el tren, como exige el reglamento. La compañía ferroviaria tampoco confirmó si el acusado cumplió con el proceso de notificación y entrega en el equipaje facturado.

Un portavoz de Amtrak, consultado por AP News, evitó dar detalles sobre si Allen siguió el protocolo y se limitó a informar que la empresa colabora con la investigación federal.

Voceros sindicales y especialistas en seguridad citados por la agencia advirtieron que la ausencia de controles sistemáticos facilita que pasajeros transporten armas sin ser detectados, dejando expuestas las debilidades del sistema.

Las armas que Allen trasladó desde California a Washington reavivaron el debate sobre los controles insuficientes en el transporte ferroviario estadounidense (REUTERS/Kylie Cooper)

Limitaciones estructurales y desafíos logísticos

La policía de Amtrak enfrenta dificultades operativas para cubrir toda la red ferroviaria. Según testimonios recogidos por AP News, un solo agente puede tener a cargo tramos de cientos de kilómetros, lo que imposibilita una vigilancia efectiva en todas las estaciones.

El consultor de seguridad Michael Callanan, ex empleado de la empresa, señaló que los recursos destinados a controles resultan insuficientes para enfrentar los riesgos actuales.

El intento de asesinato a Donald Trump y la confirmación de la fiscalía sobre el trayecto ferroviario de Allen desde California pusieron en primer plano la discusión sobre la seguridad en los trenes. Para sindicatos y asociaciones de usuarios, el caso demuestra la urgencia de buscar soluciones diferenciadas para un sistema ferroviario diverso y con desafíos de seguridad aún sin resolver.