
La convocatoria fue tan masiva que la emblemática esquina neoyorquina quedó chica. Desde temprano, familias, grupos de amigos y fanáticos con camisetas, banderas y bombos se concentraron para alentar a la Selección de Lionel Scaloni en la previa del partido más importante del torneo. Con el correr de las horas, el punto de encuentro colapsó.
Por razones de seguridad, todo el perímetro estuvo vallado y rodeado por un importante operativo de la policía local. Ante la cantidad de gente, las autoridades se vieron obligadas a restringir los accesos y, en varios sectores, cerraron los ingresos para permitir únicamente la salida de personas, evitando así una congestión mayor.
Los tradicionales cánticos dedicados a la Selección, a Lionel Messi y a Diego Maradona adueñaron de las calles de Nueva York. El pedido que más resonó en Manhattan fue uno solo: el sueño de la Cuarta. Con bombos, banderas y una marea celeste y blanca, los hinchas argentinos volvieron a demostrar su inigualable poder de convocatoria en la antesala de la gran definición.
