El calor golpeará también al bolsillo: cuánto más podrían pagar los hogares por electricidad este verano en Estados Unidos

El calor golpeará también al bolsillo: cuánto más podrían pagar los hogares por electricidad este verano en Estados Unidos
El calor golpeará también al bolsillo: cuánto más podrían pagar los hogares por electricidad este verano en Estados Unidos

Los hogares de Estados Unidos gastarán este verano casi USD 800 en electricidad para refrigeración, un aumento de 10,5% entre junio y septiembre frente al mismo período del año pasado, según un nuevo análisis de la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética (NEADA, por sus siglas en inglés).

La organización estimó un gasto nacional de casi USD 800 entre junio y septiembre y lo vinculó con temperaturas más altas, tarifas eléctricas en alza y un mayor consumo por episodios de calor más frecuentes.

el cálculo sugiere que el costo de mantener una vivienda a una temperatura segura durante los meses más calurosos exigirá un mayor esfuerzo presupuestario promedio.

El aumento se apoyó en una tendencia previa. Un análisis de datos federales realizado por la organización sin fines de lucro PowerLines calculó que la factura mensual promedio de electricidad en el país subió cerca de 23% entre 2019 y 2024, un movimiento que dejó a los hogares más expuestos cuando llega la temporada de mayor demanda.

Mark Wolfe, director ejecutivo de NEADA, sostuvo en un comunicado: “Los precios de la electricidad siguen subiendo, y los veranos más calurosos implican que los hogares necesitan consumir más electricidad simplemente para mantenerse a salvo”, señaló Wolfe.

En la misma declaración, agregó: “Los estadounidenses están pagando mucho más para climatizar sus hogares” que hace pocos años.

Qué explica el salto: clima, consumo y tarifas en ascenso

NEADA atribuyó el aumento del gasto en electricidad para refrigeración en Estados Unidos a temperaturas más altas, tarifas eléctricas en alza y un mayor consumo por episodios de calor frecuentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

NEADA sostuvo que el gasto previsto aumenta cuando suben las tarifas y el calor exige más horas de refrigeración. La entidad planteó que ese consumo adicional no es homogéneo: depende de la región y de la intensidad de las temperaturas, pero también de un factor estructural, el precio minorista de la electricidad.

La organización basó sus proyecciones en dos insumos oficiales. Por un lado, utilizó datos eléctricos de la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés); por el otro, tomó el pronóstico regional de temperaturas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés).

Con ese cruce de información, elaboró una estimación por estado para el período junio-septiembre.

el informe indica: cuando suben las tarifas y el calor exige más horas de refrigeración, el gasto estacional se acelera incluso si el comportamiento del consumidor no cambia demasiado. La eficiencia energética del hogar y el tipo de sistema de climatización importan, pero el lugar donde se vive condiciona la mayor parte del resultado.

Dónde se pagará más: Arizona lidera y Connecticut queda segunda

La estimación estatal de NEADA ubicó a Arizona como el estado con el mayor gasto proyectado para el verano. Según el cálculo, los hogares pagarían USD 1.060, casi 14% más que el año pasado, un reflejo del peso del calor persistente y de la demanda de refrigeración durante varios meses.

En segundo lugar apareció Connecticut, donde el gasto previsto ascendió a USD 944, con un aumento cercano al 11% frente al verano de 2025, de acuerdo con la misma organización. La cifra subraya que el mapa de costos no se explica solo por la temperatura: también influyen las tarifas locales y el patrón de consumo.

El contraste dentro del país es amplio. Washington y Dakota del Norte quedaron como los estados con las facturas más bajas proyectadas, con USD 488. La diferencia entre esos valores y los de Arizona ilustra que el costo de refrigerar una casa en verano no responde a una única variable, sino a la interacción entre clima y precio de la energía.

La red eléctrica y los centros de datos, bajo presión por la demanda

NEADA vinculó el encarecimiento de la electricidad con el crecimiento de la demanda, la modernización de una red eléctrica envejecida y la expansión de infraestructura intensiva en consumo (REUTERS/Adam Gray)

El reporte atribuyó el encarecimiento de la electricidad a factores que se superponen. NEADA señaló el crecimiento de la demanda de energía, las inversiones de empresas de servicios públicos y gobiernos estatales para modernizar una red eléctrica envejecida, y la expansión de infraestructura intensiva en consumo.

Entre los elementos que empujaron ese escenario, la organización mencionó la construcción de miles de nuevos centros de datos por parte de compañías tecnológicas para sostener servicios de inteligencia artificial. el aumento de la demanda y la necesidad de ampliar y reforzar la red tienden a trasladarse a las tarifas que pagan los consumidores.

Eso explica por qué las subas no quedan confinadas a estados con calor extremo. Aunque la refrigeración es el motor del consumo estival, el precio final de la electricidad se define en un marco más amplio de inversiones y costos del sistema.

Un problema de asequibilidad: atrasos y malestar financiero

El aumento llega cuando muchas familias ya enfrentan dificultades para cubrir gastos corrientes. Una encuesta reciente del Banco de la Reserva Federal de Nueva York indicó que cerca de la mitad de los estadounidenses sintió que su situación financiera era peor que hace un año, un indicador de fragilidad cuando el gasto fijo vuelve a crecer.

NEADA sostuvo que uno de cada seis hogares en Estados Unidos tiene pagos atrasados de servicios públicos. La organización vinculó esa presión con el alza de costos en un escenario de inflación en niveles altos de los últimos años, lo que reduce el margen para absorber incrementos en facturas esenciales.