
Honduras permanece a la espera de los resultados finales de las elecciones generales celebradas hace un mes, en medio de retrasos técnicos, disputas internas en el órgano electoral y nuevas tensiones políticas.
El Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó presidente electo al conservador Nasry “Tito” Asfura, aunque la publicación definitiva de los resultados sigue pendiente, mientras se agota el plazo legal para oficializarlos.
El escrutinio especial de 2.792 actas electorales con inconsistencias, previsto para el 13 de diciembre, comenzó el 18, acumulando cinco días de retraso. Desde entonces, el proceso enfrentó problemas técnicos y administrativos, así como enfrentamientos entre los tres consejeros del CNE y disputas directas entre escrutadores del Partido Nacional y el oficialista Partido Libertad y Refundación (Libre).
El recuento especial, centrado en alcaldías y diputados, estuvo paralizado al menos ocho horas este martes a las 14:00 (hora local), sin que el CNE precisara cuándo difundirá los datos definitivos.
La crisis institucional se profundizó cuando el expresidente Manuel Zelaya, esposo y principal asesor de la presidenta Xiomara Castro, calificó las elecciones de “inválidas” y adelantó que la declaración del CNE “es ilegal”, porque, según su criterio, “no reúne las condiciones” para ser reconocida.
Zelaya reiteró la denuncia en la víspera del vencimiento del plazo legal, lo que intensificó la tensión entre los partidos y dentro del propio órgano electoral.
De manera simultánea, el presidente del Parlamento, Luis Redondo, convocó este martes a la cúpula del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, encabezada por el general Héctor Valerio, para tratar el ascenso de nuevos oficiales.
Según versiones recogidas por la prensa local, Redondo buscaba que esos ascensos fueran autorizados por la Comisión Permanente, controlada por nueve diputados oficialistas desde octubre. Sin embargo, la plana mayor militar rechazó la propuesta y resolvió esperar a que el asunto sea tratado por el pleno del Parlamento en la próxima legislatura, que asumirá el 25 de enero de 2026, cuando Redondo dejará la presidencia de ese poder del Estado.
El Parlamento hondureño, integrado por 128 diputados, no ha sido convocado a sesiones por Redondo desde finales de agosto debido a diferencias marcadas con la oposición, lo que ha generado una parálisis legislativa que agrava la crisis política.
En este contexto, las consejeras del CNE, Ana Paola Hall, presidenta del órgano y Cossette López, advirtieron en un comunicado que no permitirán una fractura del orden constitucional y calificaron como injerencia indebida cualquier intento de la Comisión Permanente del Parlamento de intervenir en el proceso electoral de noviembre.
Hall y López denunciaron que el escrutinio especial de las actas con inconsistencias ha sufrido “conductas deliberadamente dilatorias y obstructivas” por parte de miembros de las Juntas Especiales de Verificación y Recuento (JEVR).
Estas conductas incluyeron paralización injustificada de labores, demoras irrazonables en el procesamiento de actas, anulación de documentos sin causa legal y hechos de violencia dentro de las instalaciones institucionales.
(Con información de EFE)
