El consumo de alimentos contaminados con cadmio preocupa a autoridades sanitarias francesas

El consumo de alimentos contaminados con cadmio preocupa a autoridades sanitarias francesas
El consumo de alimentos contaminados con cadmio preocupa a autoridades sanitarias francesas

Un reciente informe de la Agencia Nacional Francesa de Seguridad Alimentaria confirma que la población de Francia está expuesta a niveles preocupantes de cadmio, principalmente a través de los alimentos. El estudio, publicado el 25 de marzo, detalla que una proporción significativa de los habitantes excede los valores de referencia sanitarios establecidos para este metal pesado. El cadmio, presente de forma natural en el suelo y reforzado por la actividad agrícola e industrial, representa un riesgo reconocido para la salud pública.

De acuerdo con el análisis publicado por el períodico Euronews, la dieta es la principal vía de exposición al cadmio. El metal está presente en productos de uso cotidiano, especialmente en cereales, productos de bollería, galletas, arroz, patatas y algunas verduras. El responsable científico de la Anses (Agencia Nacional Francesa de Seguridad Alimentaria), Yann Le Bodo señaló que la sobreexposición afecta especialmente a los niños, con un 27% de los menores superando la ingesta diaria tolerable, frente a un 1,7 % de los adultos. El informe subraya que esta situación podría provocar efectos adversos a largo plazo si no se adoptan medidas de reducción.

El estudio nacional de biomonitorización denominado Esteban ya había documentado en 2021 que 47,6 % de la población entre dieciocho y sesenta años superaba el umbral crítico de concentración de cadmio en orina. La persistencia del problema y la falta de acciones efectivas incrementan la preocupación de los expertos y de la sociedad civil.

Fuentes de contaminación y medidas regulatorias

La dieta basada en cereales, patatas y verduras incrementa la presencia de este metal tóxico, lo que mantiene preocupados a expertos sanitarios por el potencial efecto acumulativo y los graves riesgos asociados a largo plazo. REUTERS/Manon Cruz/Foto de archivo

La presencia de cadmio en la cadena alimentaria se vincula tanto a factores naturales como a la aplicación de fertilizantes minerales fosfatados, elaborados a partir de roca fosfórica que contiene cadmio de forma natural. La agricultura intensiva y la industria incrementaron la concentración de este metal en los suelos, lo que facilita su absorción por las plantas y su incorporación a los alimentos. Los suelos ácidos, como los que predominan en algunas regiones de Francia, favorecen aún más la absorción del cadmio por parte de los cultivos.

El gobierno francés anunció una reducción progresiva de los límites permitidos de cadmio en fertilizantes: de los actuales 90 mg/kg a 60 mg/kg en 2027, 40 mg/kg en 2030 y 20 mg/kg en 2038. Estas medidas buscan limitar la acumulación de cadmio en los suelos y frenar la contaminación alimentaria, aunque los efectos serán visibles solo a largo plazo. Otros países europeos, como Hungría, ya han adoptado límites más estrictos, dadas las particularidades de sus suelos.

Según la Anses, existen alternativas para reducir la exposición, como recurrir a fuentes de roca fosfórica con menor concentración de cadmio o aplicar procesos industriales de descontaminación. La agencia recomienda actuar con urgencia. Los efectos adversos se acumulan durante décadas debido a que la vida media de este metal en el organismo puede alcanzar los 38 años.

Impactos en la salud y advertencias de los expertos

La nueva regulación planea disminuir gradualmente los límites permitidos hasta 2038 con el fin de frenar la contaminación del suelo y, en consecuencia, la incorporación del metal en la cadena alimentaria.  REUTERS/Abdul Saboor

La exposición crónica al cadmio tiene consecuencias graves para la salud. El metal es reconocido como cancerígeno y se ha asociado a un mayor riesgo de cáncer de páncreas, vejiga, próstata y mama. La coordinadora del informe de la Anses, Geraldine Carne, advirtió que la inacción puede traducirse en un aumento de los problemas sanitarios a largo plazo.

Por su parte, Pierre Souvet, presidente de la Association Santé Environnement France (Asef), señaló que el cadmio puede provocar desmineralización ósea, osteoporosis, fracturas e insuficiencia renal. Otros efectos incluyen alteraciones en el neurodesarrollo, daños cardiovasculares y problemas reproductivos tanto en hombres como en mujeres. Este metal tiende a acumularse en el cuerpo y solo se elimina parcialmente después de décadas, lo que agrava el riesgo con el tiempo.

Es así que estudios internacionales demostraron que la mortalidad por cáncer aumenta en personas expuestas a dosis de cadmio inferiores a los valores críticos utilizados en Francia. El consenso entre los expertos es que reducir la exposición al cadmio es esencial para mejorar la salud pública.

Recomendaciones para la población y perspectivas futuras

Los especialistas aconsejan diversificar la dieta y preferir productos orgánicos cuando sea posible, ya que suelen contener menos cadmio debido a menores aportes de fertilizantes. La reducción del consumo de alimentos procesados y la atención al origen de los productos pueden ayudar a limitar la exposición. No obstante, la Anses aclara que el cadmio está presente incluso en alimentos ecológicos, aunque en menor proporción.

La Agencia Nacional Francesa de Seguridad Alimentaria insiste en la necesidad de políticas más estrictas y de una acción coordinada entre autoridades, sector agrícola e industria alimentaria. La prevención y la vigilancia continua sobre los niveles de cadmio permitirán proteger a las generaciones futuras de los efectos acumulativos de este metal tóxico. La situación en Francia sirve como advertencia para otros países que enfrentan desafíos similares en materia de seguridad alimentaria y salud ambiental.