
El mensaje político que dejó el último Locro Socialista en Rosario fue mucho más allá de las críticas al gobierno nacional. El partido comenzó a delinear su estrategia para volver a disputar con fuerza la intendencia de la ciudad y, con ese objetivo, empezaron a aparecer los nombres que podrían encabezar el proyecto. La decisión parece tomada: el socialismo no esperará los movimientos de sus socios de Unidos y buscará recuperar el liderazgo político de la ciudad que gobernó durante tres décadas.
El Locro Socialista realizado el último fin de semana en Rosario dejó mucho más que un acto partidario. Entre discursos, definiciones políticas y mensajes hacia el Gobierno nacional también apareció una señal muy clara pensando en el futuro inmediato de la principal ciudad de la provincia.
El socialismo quiere volver a gobernar Rosario. Y está decidido a construir una alternativa propia dentro de Unidos para Cambiar Santa Fe.
Las expresiones de los principales referentes partidarios dejaron pocas dudas. Rosario necesita «una segunda ola de transformaciones para los próximos treinta años», afirmó el secretario general del Partido Socialista, Joaquín Blanco.
Pero además hubo mensajes con destinatarios concretos. Por un lado, cuestionó «la mediocridad de los que no saben qué hacer con la ciudad», en una frase que dentro del mundo político fue interpretada como una referencia directa a la gestión del intendente Pablo Javkin. Por otro, apuntó contra «los especuladores de la política», una definición que muchos leyeron como un mensaje hacia Juan Monteverde y Ciudad Futura.
El socialismo no quiere esperar
Si algo quedó claro después del encuentro partidario es que el PS no piensa esperar cuál será la decisión electoral de Pablo Javkin. Lejos de especular con una eventual continuidad del actual intendente o con negociaciones internas dentro de Unidos, el partido de la rosa parece decidido a disputar el liderazgo político de Rosario con candidato propio.
La ciudad vuelve a convertirse en prioridad. No sólo por su importancia electoral. También por su enorme carga simbólica. Rosario fue durante treinta años el gran bastión del socialismo santafesino. Y recuperar ese lugar aparece hoy como uno de los principales objetivos estratégicos del partido.
Un abanico de dirigentes con experiencia
A diferencia de otros momentos de su historia reciente, el socialismo llega a esta discusión con varios dirigentes que reúnen experiencia de gestión, conocimiento público y recorrido político.
Uno de los nombres que naturalmente aparece es el de Joaquín Blanco. Actual secretario general del partido y uno de los principales referentes legislativos del socialismo, viene siendo desde hace años una de las caras visibles del espacio tanto en la Legislatura como en el debate político provincial.
Otra dirigente que ganó enorme protagonismo durante el último tiempo es Lionella Cattalini. La diputada provincial construyó una fuerte presencia pública a partir de su trabajo en temas vinculados a la Justicia, la transparencia institucional y, recientemente, durante el debate de la Reforma Constitucional.
Su nivel de conocimiento creció de manera sostenida y hoy aparece entre las figuras con mayor proyección del partido.
También integra ese lote Federico Lifschitz. El concejal rosarino no sólo lleva un apellido con fuerte peso político dentro del socialismo. Durante los últimos años desarrolló una intensa construcción territorial y consolidó un importante equipo de trabajo en la ciudad.
En el propio acto partidario dejó en claro sus aspiraciones al afirmar sin rodeos: «Yo quiero ganar esta ciudad».
Otro nombre que comienza a sonar con fuerza es el de Susana Rueda. La actual ministra de Cultura de Santa Fe cuenta con un importante nivel de conocimiento público construido durante años de actividad periodística y política.
Su presencia en el escenario principal del Locro también fue interpretada como una señal hacia el futuro.
El as bajo la manga
Pero si hay una dirigente que reúne consenso prácticamente en todos los sectores internos del socialismo es Clara García. La actual presidenta de la Cámara de Diputadas y Diputados continúa siendo una de las principales referencias del partido en toda la provincia.
Su nombre aparece naturalmente asociado a una eventual candidatura provincial. Sin embargo, dentro del socialismo nadie se anima a descartarla para la disputa rosarina.
Su nivel de conocimiento, experiencia de gestión y capacidad de articulación política la convierten en una alternativa de enorme peso específico para cualquiera de los escenarios que se abran hacia 2027.
Los que siguen en carrera
La lista de posibles candidatos no termina allí. Enrique Estévez y Verónica Irizar también forman parte del grupo de dirigentes con recorrido electoral en Rosario.
Ambos ya encabezaron proyectos importantes y defendieron los colores socialistas en distintas elecciones.
Hoy muchos observadores los ubican algunos pasos detrás de las figuras que comenzaron a ganar mayor centralidad durante los últimos meses.
Sin embargo, nadie dentro del partido los descarta del proceso interno que recién empieza.
Unidad antes que internas
Otro dato que dejó el acto fue la imagen de cohesión partidaria. Después de varios años marcados por diferencias entre distintos sectores internos, el socialismo mostró una foto poco habitual.
Los principales dirigentes compartieron escenario. No hubo mensajes cruzados. Ni gestos de confrontación. La prioridad parece ser llegar unidos al momento de definir quién encabezará el proyecto electoral.
Clara García sintetizó ese espíritu con una frase breve pero contundente. «Nuestra estrategia es con unidad, aunque algunos pillos quieran lo contrario».
El desafío de volver a liderar
Rosario vuelve a ocupar el centro del tablero político socialista.
El partido entiende que la ciudad comenzó a superar los peores años de violencia, pero considera que ahora necesita un nuevo ciclo de transformaciones urbanas, sociales y económicas. Esa será, precisamente, la bandera con la que intentará construir una alternativa.
Los nombres ya comenzaron a aparecer sobre las tradicionales mesas de rosca. Todavía falta mucho para las definiciones. Pero el mensaje político ya fue dado. El socialismo no esperará movimientos ajenos. Quiere volver a disputar con fuerza el gobierno de Rosario. Y, por primera vez en mucho tiempo, siente que cuenta con una generación de dirigentes jóvenes, con experiencia y volumen político suficiente para intentar recuperar la ciudad que durante tres décadas fue el corazón de su proyecto político.
