James Comey, ex director del FBI, compareció este miércoles ante un tribunal federal en Virginia y negó haber amenazado al presidente Donald Trump mediante una fotografía publicada en Instagram en mayo de 2025. La imagen mostraba conchas marinas en una playa de Carolina del Norte formando los números “86 47”. Comey afirmó no conocer la asociación violenta de esa combinación y prometió combatir los cargos en los tribunales.
La acusación, presentada el martes por un gran jurado del Distrito Este de Carolina del Norte, incluye dos cargos: amenaza contra el presidente de los Estados Unidos y transmisión de amenazas a través de medios interestatales. De ser declarado culpable en ambos, Comey enfrentaría hasta diez años de prisión. El juez William Fitzpatrick ordenó que permanezca en libertad bajo palabra hasta la vista en la que deberá declararse culpable o inocente.
El origen del caso se remonta al 15 de mayo de 2025, cuando Comey publicó en Instagram una foto de conchas en la arena con el texto: “Interesante formación de conchas en mi paseo por la playa”. El término “86”, según el diccionario Merriam-Webster, puede significar “deshacerse de” o “eliminar” a alguien. El número 47 remite al rango ordinal de Trump como presidente. Comey borró la publicación ese mismo día y explicó que se oponía “a la violencia de cualquier tipo”. La entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ordenó una investigación del Servicio Secreto y afirmó que Comey había “pedido el asesinato” del presidente.
El fiscal general en funciones, Todd Blanche, sostuvo que la publicación cruzaba la línea entre la expresión política protegida por la Primera Enmienda y el discurso que justifica persecución penal. Al ser presionado para detallar las pruebas de intencionalidad, se limitó a señalar que existía “una cantidad enorme de investigación” sin precisar su contenido, según NBC News. Varios juristas advierten que la acusación enfrentará obstáculos: el Tribunal Supremo estableció en 2023 que para condenar por una amenaza es necesario probar que el acusado era consciente de que su mensaje podría ser percibido como tal.
Esta es la segunda acusación penal contra Comey desde que Trump inició su segundo mandato en enero de 2025. La primera, presentada en septiembre pasado, lo imputaba por supuestas declaraciones falsas ante el Congreso durante la investigación sobre la injerencia rusa de 2016. Aquel proceso fue desestimado porque el juez determinó que la fiscal designada por Trump, Lindsey Halligan, no había sido nombrada de forma legalmente válida. El propio Comey había anticipado la arremetida: “Donald Trump probablemente vuelva a por mí otra vez”, advirtió en un video publicado en su Substack, según CNN.
Comey, nombrado director del FBI por Barack Obama en 2013, fue despedido por Trump en mayo de 2017, cuatro meses después de que el republicano llegara por primera vez a la Casa Blanca. Conducía entonces la investigación sobre los contactos entre el entorno del mandatario y el gobierno ruso durante la campaña electoral. Su destitución desencadenó el nombramiento del fiscal especial Robert Mueller, cuya investigación se prolongó dos años sin derivar en cargos contra Trump. La causa queda ahora en manos de la fiscalía del Distrito Este de Carolina del Norte, con la Primera Enmienda como principal campo de batalla.
