
Un dron sobrevuela la isla Vulcano, en el archipiélago de las Eolias, Sicilia. El artefacto es utilizado por investigadores alemanes para medir los gases volcánicos e intentar anticipar futuras erupciones. La escena es una muestra del drástico cambio acaecido durante los últimos años en la exploración de volcanes. Por décadas, vulcanólogos y documentalistas debieron acercarse a cráteres activos a pie, con un margen de seguridad mínimo. Werner Herzog documentó parte de esas temerarias aventuras en The Fire Within, centrado en el trabajo de Katia y Maurice Krafft, dos vulcanólogos franceses que registraron imágenes decisivas de erupciones desde distancias inusualmente cortas, una práctica que terminó por costarles la vida. Como tantas herramientas de la modernidad, el dron quizá permita atravesar nuevos límites, pero nunca transmitirá el mismo espíritu de proeza que aquellas aventuras de la exploración humana.
