
La decisión quedó oficializada a través de la Resolución N.º 200/2026 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca —dependiente del Ministerio de Economía de la Nación—, publicada el pasado 16 de octubre. La norma habilita la comercialización para todo uso (consumo humano, animal y procesamiento industrial) tras haber superado satisfactoriamente los marcos regulatorios y de bioseguridad vigentes.
Origen y características biotecnológicas
La nueva variedad fue desarrollada mediante el cruzamiento convencional de dos eventos genéticamente modificados que ya contaban con autorización comercial previa en el país.
Su diferencial radicaría en la combinación de tolerancia a herbicidas con diversos modos de acción, lo que amplía la paleta de herramientas de manejo en el lote:
* Glifosato: herbicida de uso extendido y amplio espectro.
* Glufosinato de amonio y 2,4‑D: herbicidas de contacto y sistémicos clave para el control de latifoliadas.
* Inhibidores de la enzima HPPD: una familia química que aporta un mecanismo de acción complementario para el control de especies complejas.
Clave agronómica: especialistas destacan que, si bien la tecnología amplía el abanico de insumos aplicables, su eficacia dependerá del contexto de cada lote, de las especies de malezas presentes y de las condiciones de aplicación. Los expertos recuerdan que la disponibilidad de cultivos multitolerantes no elimina el riesgo de aparición de resistencias, por lo que el Manejo Integrado de Malezas (MIM) sigue siendo indispensable.
RESPALDADA POR LAS EVALUACIONES DE BIOSEGURIDAD
La aprobación técnica demandó el análisis exhaustivo de los organismos de control del Estado nacional:
Evaluación ambiental (CONABIA)
La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria analizó las características genéticas y las interacciones entre las proteínas expresadas en la apilada. El organismo concluyó que la nueva soja no presenta riesgos nuevos ni incrementados para el agroecosistema en comparación con la soja convencional u otras variedades comerciales.
Aptitud alimentaria (SENASA)
Por su parte, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria examinó la inocuidad para el consumo humano y animal. El dictamen determinó que el producto es tan seguro y sustancialmente equivalente en términos nutritivos a la soja convencional.
Con esta resolución, la Argentina suma un nuevo evento biotecnológico a su lista de cultivos autorizados, apuntando a mantener la competitividad del sector primario frente a los desafíos fitosanitarios actuales.
