El conflicto por el nombre del Centro Kennedy sumó un nuevo capítulo después de que la institución informara ante un tribunal federal que no volverá a colocar el nombre del presidente Donald Trump en la fachada antes del 8 de septiembre, “como muy pronto”, para dar tiempo a los argumentos legales.
La nueva resolución del directorio prevé que el frente del edificio incluya una inscripción que señale que el centro fue “restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump”. La misma iniciativa también contempla bautizar con el nombre del mandatario la plaza situada frente al edificio, reportó Associated Press.
A su vez, el directorio dejó abierta la posibilidad de sumar otra referencia al mandatario si el Fondo Trump Kennedy Center alcanza los USD 100 millones. En ese escenario, la fachada diría: “El Centro John F. Kennedy para las Artes Escénicas, restaurado y renovado por el presidente Donald J. Trump y financiado por el Fondo Trump Kennedy Center”.
La controversia inició después de que el juez federal Christopher Cooper resolviera en mayo que la colocación anterior del nombre de Trump en el edificio había sido ilegal y ordenara retirarla. Tras ese fallo, quitaron las letras instaladas junto al nombre del expresidente John F. Kennedy y cubrieron la fachada con andamios y lonas blancas.
La ofensiva legal de Joyce Beatty para frenar el cambio
Los abogados de la congresista demócrata por Ohio e integrante del directorio, Joyce Beatty, pidieron al juez que se pronuncie antes del 8 de septiembre, dado que existen “motivos suficientes para creer” que los demandados intentarán ejecutar su “resolución ilegal” apenas tengan oportunidad.
En la presentación citada por CNN, los abogados de Beatty afirmaron: “Este tribunal no debería permitir que los acusados lleven a cabo esta última maniobra, en contravención directa de su decisión anterior y en flagrante desafío a la ley”.
Al mismo tiempo, cuestionaron que el centro se negara a comprometerse de forma inequívoca a frenar el cambio hasta que la Justicia determine si la medida es legal.
El cierre por obras y las dudas sobre la votación
En la misma reunión del directorio en la que se aprobó restituir el nombre de Trump al edificio, se votó a favor de un cierre completo de dos años para llevar adelante renovaciones, mientras parte de la programación se trasladará a otras sedes.
La institución alegó ante el tribunal que un analista de Delta Consulting Group concluyó que un cierre parcial extendido durante cuatro años elevaría los costos, alargaría la obra y generaría problemas de seguridad.
Además, según el Kennedy Center, recomendó un cierre total porque minimizaría el costo total y reduciría el tiempo de alteración de la programación, precisó Associated Press.
Por su parte, los abogados de Beatty pusieron bajo sospecha el proceso de votación al detallar que la documentación llegó a los miembros del directorio apenas dos días antes de la reunión.
Asimismo, sostuvieron que algunos materiales parecían haber sido preparados antes del fallo de mayo y que hacían referencia a un cierre originalmente previsto para el 6 de julio.
Para la parte demandante, la votación de agosto repite “las mismas fallas” que la de marzo, la cual el juez Cooper había calificado de “mal informada y aparentemente predeterminada”.
La disputa por la lona y el andamiaje frente al edificio
Otra parte del litigio se concentra en la estructura temporal que permanece frente al edificio. El Kennedy Center no asumió en su última presentación ningún compromiso para quitar la lona.
En un primer momento, declararon que su presencia respondía a la reparación de los daños ocasionados por el retiro del nombre. Ahora, ante el tribunal federal manifestaron que continuaban en la fachada por tareas de prueba de agua y reparaciones estructurales en el techo, consignó CNN.
Esa fundamentación fue rechazada por los abogados de Beatty, quienes señalaron que los aleros del techo están a unos 6 metros por encima del andamiaje. En su escrito, la defensa pidió una orden judicial que obligue al centro a explicar por qué la lona no debería retirarse en las próximas semanas.
Los abogados añadieron que los demandados insinuaron que podrían montar más andamios en otras zonas del complejo para inspeccionar otras partes del techo, aunque remarcaron que eso no ocurrió en los últimos meses.
Ese punto, según su argumento ante el juez, sería una indicación de que la estructura “no tiene nada que ver con el techo y, en cambio, pretende desafiar el retorno al statu quo”.
El tribunal federal debe definir ahora si interviene antes del 8 de septiembre, fecha que quedó marcada como el primer momento en que podría volver a impulsarse la inscripción con el nombre de Donald Trump en la fachada del centro cultural.
