El lago Powell subió algunos metros y salió del estado crítico tras las inundaciones históricas del suroeste estadounidense

El lago Powell subió algunos metros y salió del estado crítico tras las inundaciones históricas del suroeste estadounidense
El lago Powell subió algunos metros y salió del estado crítico tras las inundaciones históricas del suroeste estadounidense

El lago Powell acumula más de 6,5 metros de agua en dos meses tras las inundaciones históricas que azotaron el suroeste de Estados Unidos en octubre y principios de noviembre, en lo que representa una de las recuperaciones tardías más pronunciadas desde que se completó la presa Glen Canyon en 1967.

A pesar de esto, el segundo embalse más grande del país apenas supera el 27% de su capacidad total y sigue operando bajo protocolos de emergencia, informó Associated Press.

El lago Powell subió 6,5 metros desde su mínimo histórico

El embalse tocó su nivel más bajo en septiembre desde la inauguración de Glen Canyon Dam hace 56 años. Desde entonces acumuló 6,55 metros (21,5 pies) de agua, según datos de la Universidad Estatal de Utah. En las últimas horas, el nivel ascendió 30 centímetros adicionales.

La presa Glen Canyon, inaugurada en 1967, nunca había registrado una recuperación tan pronunciada en otoño (REUTERS)

El caudal de entrada supera actualmente en seis veces al de salida, con un ingreso neto de aproximadamente 965 metros cúbicos por segundo (34.100 pies cúbicos por segundo), el equivalente a unos 8.300 millones de litros de agua por día.

Los ríos continúan corriendo al 190% de su promedio histórico para esta época del año, lo que podría alimentar nuevas ganancias durante noviembre.

El hidrólogo y climatólogo Martin Hoerling, de la Universidad de Colorado en Boulder, calculó que el volumen total de agua ingresada desde mediados de septiembre podría superar 1,48 kilómetros cúbicos (1,2 millones de acre-pies), suficiente para abastecer a unos 4 millones de familias durante un año. “Esto es, en cierta medida, un impulso inesperado de la naturaleza”, afirmó Hoerling en declaraciones recogidas por Associated Press.

Las precipitaciones en la cuenca del río San Juan alteraron el ciclo tradicional de descenso otoñal del lago Powell. (REUTERS/Rebecca Noble)

Las lluvias extraordinarias de octubre rompieron el patrón estacional del embalse

Lo que hace singular este episodio es que las mayores subidas del lago Powell ocurren habitualmente entre primavera y principios de verano, cuando el deshielo de las montañas alimenta la cuenca del río Colorado.

En otoño, los niveles descienden de forma sostenida. Este año, las lluvias históricas de octubre en el sureste de Utah y en la cuenca del río San Juan invirtieron ese patrón.

El fenómeno climático El Niño intensificó las precipitaciones en toda la región. Según el especialista Hoerling, sus efectos podrían extenderse varios meses más y seguir incrementando las reservas de agua en el oeste del país, donde el recurso hídrico se almacena principalmente en lagos, acuíferos y capas de nieve.

La nieve caída en cotas altas durante las tormentas de octubre supone, además, un adelanto del manto nivoso invernal.

Early morning sunlight hits the canyon walls of Lake Powell, as the critical reservoir sits at its lowest ever recorded water level, in Glen Canyon National Recreation Area near Page, Arizona, U.S. August 30, 2026.  REUTERS/Rebecca Noble

Las ciudades de la región registraron décadas de lluvia en pocas semanas

En Pagosa Springs, Colorado, cayeron unos 17,7 centímetros (7 pulgadas) de lluvia en octubre, lo que motivó restricciones de agua para más de 10.000 personas en la localidad y sus alrededores.

Las restricciones quedaron levantadas tras las tormentas. “Mientras que la tormenta fue destructiva, creo que hay un lado positivo”, señaló el administrador municipal David Harris en declaraciones a la agencia AP.

En el norte de Arizona, la cuenca Upper Lake Mary —que captura el deshielo primaveral y abastece hasta el 40% del agua de Flagstaff— recibió más de 11.000 millones de litros desde principios de octubre.

Con las tormentas del último fin de semana de octubre, se depositó el equivalente a más de dos años de suministro superficial de agua para esa ciudad. “Podríamos estar desbordándonos a este ritmo antes de que caiga la primera nieve”, dijo Brian Huntzinger, director de producción de agua de Flagstaff, según Associated Press.

En el centro de Arizona, las crecidas alimentaron los arroyos tributarios del río Verde, lo que obligó a las autoridades a liberar agua desde dos presas casi llenas hacia el tramo normalmente seco del río a su paso por el área metropolitana de Phoenix, según explicó Bo Svoma, meteorólogo principal del Salt River Project.

Las autoridades de Pagosa Springs levantaron las restricciones de consumo tras registrar diecisiete centímetros de lluvia en octubre. (REUTERS/Emilija Jefremova)

El lago Powell sigue en niveles de alerta pese a la recuperación

A pesar de la subida, el embalse se encuentra a unos 49 metros (162 pies) por debajo de su nivel máximo y está aproximadamente 2 metros más bajo que en la misma fecha del año anterior. De este modo, 15 de sus 17 rampas de acceso permanecen inutilizables.

Sarah Porter, directora del Centro de Política del Agua Kyl de la Universidad Estatal de Arizona, advirtió que el lago está en torno al nivel en que se encontraba la pasada primavera, cuando los gestores del recurso ya expresaban preocupación.

“El año pasado por estas fechas el lago Powell estaba en un nivel similar y nadie decía que estuviera en buena forma. Todos estábamos preocupados por lo bajo que había caído”, afirmó Porter en declaraciones recogidas por AZFamily.

Los niveles del embalse son determinantes para el funcionamiento de la central hidroeléctrica de Glen Canyon Dam, que genera electricidad a medida que el agua pasa por sus turbinas.

La Oficina de Reclamación de Estados Unidos (Bureau of Reclamation, o BOR) opera el embalse bajo normativas diseñadas para proteger la infraestructura ante niveles bajos. La portavoz del organismo Mary Carlson reconoció la mejora de las condiciones, aunque advirtió que “persiste una incertidumbre considerable”.

La Oficina de Reclamación de Estados Unidos postergó las decisiones sobre las liberaciones de agua desde la presa Glen Canyon hasta abril. (REUTERS/Rebecca Noble)

Las decisiones sobre el río Colorado no cambiarán hasta la primavera

El BOR no modificará sus liberaciones de agua desde el lago Powell ni desde otras instalaciones hasta conocer el pico del manto de nieve, que se produce habitualmente en abril, según Jack Schmidt, profesor de la Universidad Estatal de Utah especializado en el río Colorado.

Bajo el plan federal vigente para la cuenca baja del río Colorado, California, Nevada y Arizona deberán reducir colectivamente su consumo en 1,54 kilómetros cúbicos (1,25 millones de acre-pies) anuales durante los próximos dos años —suficiente para llenar más de 600.000 piscinas olímpicas—.

También existe la posibilidad de recortes mayores según evolucionen las condiciones. Nevada y Arizona impugnaron el plan ante los tribunales federales en octubre.

Algunas ciudades de Arizona acordaron financiar estudios preliminares para ampliar una presa existente en el río Verde y capturar el escurrimiento de tormentas, con el fin de reducir la dependencia del Colorado.

Según el científico Hoerling, el desafío estructural persiste y señaló en AP: “Necesitamos aprender a ser resilientes ante un futuro más seco. Y aún no hemos llegado a ese punto”. Para que el sistema del Colorado quede en una posición más segura, el experto coincide en que se necesitaría un manto de nieve histórico en la temporada invernal.