El pelícano que llamó a la puerta: llegó herido a un laboratorio de Florida y recibió la ayuda que necesitaba

El pelícano que llamó a la puerta: llegó herido a un laboratorio de Florida y recibió la ayuda que necesitaba
El pelícano que llamó a la puerta: llegó herido a un laboratorio de Florida y recibió la ayuda que necesitaba

Unos golpes en la puerta interrumpieron el trabajo de los científicos de un laboratorio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), en Panama City, Florida. Al acercarse, encontraron a un pelícano pardo picoteando el vidrio de la entrada trasera.

El episodio ocurrió el 15 de septiembre, cuando el pelícano llegó por sus propios medios hasta una entrada trasera del centro, donde los equipos investigan peces y tiburones.

Al examinarlo, los biólogos descubrieron que tenía un hilo de pesca enrollado en un ala, un anzuelo clavado y varias espinas de cactus en una de sus patas.

La llegada al laboratorio y el hallazgo del equipo

Un biólogo salió después de escuchar golpes y encontró al pelícano en el porche. El ave picoteaba el vidrio con su largo pico pese a las lesiones.

La situación llamó la atención del personal porque el laboratorio está cercado y alejado de la carretera.

Los biólogos de la NOAA retiraron del pelícano pardo un sedal, un anzuelo y espinas de cactus que limitaban sus movimientos (NOAA)

La investigadora asociada de la Universidad de Miami Annsli Hilton creyó al principio que alguien había dejado al animal allí. Después concluyó que el pelícano había llegado solo.

El posible recorrido desde la bahía de St. Andrew

Según el relato publicado por The Washington Post, Hilton estimó que el ave pudo recorrer unos 400 metros desde una ensenada de la bahía de St. Andrew. En esa zona, próxima a las instalaciones, los pelícanos pardos son frecuentes.

Nunca pensé que sucedería”, dijo Hilton a The Washington Post. La investigadora explicó que imaginaba que los animales podían acercarse al laboratorio en busca de ayuda, aunque no esperaba vivir una escena de ese tipo.

Los biólogos examinaron al pelícano apenas identificaron las lesiones. Un integrante del equipo sostuvo al animal por el abdomen y mantuvo controlado su pico para evitar daños durante la maniobra.

Otro especialista inmovilizó el ala afectada mientras Hilton cortaba el sedal con tijeras. El hilo medía 1,80 metros, de acuerdo con The Washington Post.

El equipo rompió el anzuelo con alicates y retiró la parte que había quedado incrustada. Una de las puntas se había alojado en el hueso, por lo que Hilton utilizó pinzas para extraerla sin agravar la lesión. También quitó las espinas de cactus que el ave tenía en la pata izquierda.

La NOAA informó que la intervención sobre el pelícano pardo demandó 10 minutos y terminó con la liberación del ave tras comprobar que podía volar (NOAA)

La intervención y la liberación del ave

La NOAA informó que la intervención demandó 10 minutos y que los especialistas desenrollaron varios metros de sedal antes de liberar al animal.

Hilton, de 26 años, no había atendido antes a un pelícano. La científica recurrió a técnicas que emplea en su trabajo con peces sierra de dientes pequeños para manipular al ave con seguridad.

Tras la atención, una compañera de Hilton llevó al pelícano a la cuenca del centro de investigación. El animal estiró el cuerpo y batió las alas durante varios minutos.

Luego, el ejemplar levantó vuelo. La NOAA indicó que el ave había sido revisada antes de alejarse del lugar sin el anzuelo ni la línea de pesca.

La fundadora de la organización sin fines de lucro Pelican Science, Deborah Jaques, advirtió que el desenlace podría haber sido distinto sin la asistencia del equipo. Los pelícanos pardos se lanzan desde alturas de hasta 20 metros para capturar peces.

Un pelícano que no pudiera volar probablemente no viviría mucho tiempo”, afirmó Jaques a The Washington Post. La especialista sostuvo que un ave inmovilizada podía morir de hambre o convertirse en presa de un depredador.

Los riesgos de los aparejos de pesca abandonados

La NOAA señaló que los equipos de pesca abandonados en el agua pueden estrangular, herir o matar a la fauna costera. El sedal de monofilamento es casi invisible bajo el agua y tarda cientos de años en descomponerse.

El organismo recordó una recomendación de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida: si un ave queda atrapada, las personas no deben cortar el sedal. La indicación es recoger la línea, retirar el anzuelo y liberar al animal.

La llegada del pelícano dejó una incógnita entre los investigadores: por qué eligió la puerta del laboratorio. El profesor Gerald Hough, de la Universidad Rowan, planteó que el ave pudo asociar el lugar con alimento o con la presencia de personas.

Hough explicó a The Washington Post que los pelícanos suelen relacionar los muelles y la actividad humana con oportunidades para alimentarse. El experto sostuvo que esa conducta pudo llevar al ejemplar herido a acercarse al edificio.

Son bastante buenos para sacar provecho de su entorno”, afirmó Hough. El académico también consideró que el animal pudo confundir su reflejo en el vidrio con otro pelícano o buscar un sitio con sombra.

La científica marina Juliet Lamb añadió que los ejemplares jóvenes suelen mostrar menos temor frente a los humanos.

Por el color marrón de su plumaje, estimó que el pelícano atendido probablemente había nacido durante la primavera o el verano anteriores.

Después del rescate, Hilton retomó sus tareas previstas para esa jornada, entre ellas la descarga y limpieza de equipos usados en una expedición científica en el sur de Florida.