
Un encuentro entre el Ministerio de Hacienda de El Salvador y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, Oficina Regional para las Américas y el Caribe (UNDRR), reunió a Jerson Posada, ministro de Hacienda, al viceministro Luis Enrique Sánchez y a Nahuel Arenas, jefe regional de la UNDRR, con el objetivo de explorar la adopción de mecanismos financieros innovadores. La reunión se centró en buscar nuevas herramientas como bonos de resiliencia, financiamiento verde y capital mixto.
La cartera de Hacienda dirige una estrategia enfocada en afrontar los impactos económicos provocados por los desastres. Posada informó: “Desde el Ministerio de Hacienda de El Salvador impulsamos un enfoque estratégico para enfrentar los impactos fiscales de los desastres”; así informó este jueves en su cuenta de X, Posada.
Avances en la colaboración internacional y los mecanismos sugeridos
Posada destacó que estas acciones permiten posicionar la resiliencia como eje del desarrollo, reducir presiones fiscales y atraer inversión sostenible, mediante una coordinación efectiva con organismos internacionales y asistencia técnica especializada.
La participación de los funcionarios refuerza la colaboración entre entidades nacionales e internacionales, buscando fortalecer la capacidad del país frente a futuras emergencias y potenciar el acceso a financiamiento adaptado a los desafíos climáticos actuales.
La región de América Latina y el Caribe enfrenta aumento de desastres naturales
La región de América Latina y el Caribe ha visto cómo la frecuencia de tormentas, incendios, sequías y demás desastres naturales se ha multiplicado por cinco o seis en los últimos 50 años, una tendencia que atenta de forma creciente contra los sectores más desprotegidos. De acuerdo con estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), casi 78 millones de personas pobres en la región son vulnerables a sus impactos. Frente a este escenario, Alexandre Bagolle, especialista del BID en programas de protección social, advierte: “Los países no están preparados para afrontar este desafío”.
Aunque tradicionalmente el fortalecimiento de la infraestructura, como la construcción de viviendas resistentes a huracanes o puentes preparados para inundaciones, se considera la primera medida de respuesta, la complejidad del problema exige soluciones más amplias. Bagolle remarca la necesidad de herramientas focalizadas, ya que “las personas pobres tienen más probabilidades de vivir en zonas propensas a desastres y carecen de los recursos financieros para afrontarlos, lo que las hunde aún más en la pobreza”, según declaraciones recogidas por el UNDRR.
En la actualidad, los programas de transferencia monetaria con fines específicos emergen como una estrategia central para fortalecer la resiliencia social y la protección de los más vulnerables ante los desastres. Este enfoque, enmarcado en los llamados programas de protección social adaptativos, ha situado a El Salvador como referente regional, según el informe de UNDRR.
Estos programas adaptativos de protección social pueden implementarse en diversos tipos de apoyo social, aunque las transferencias monetarias han demostrado ser la herramienta más eficaz gracias a su amplio uso previo en la lucha contra la pobreza. Según lo informado por UNDRR, existen transferencias monetarias condicionadas (TMC), que solo se desembolsan cuando las familias cumplen compromisos vinculados a la educación y salud de sus hijos, además de modalidades incondicionales.
