
Cada primavera, mientras miles de aspirantes a alpinistas viajan al Himalaya con la esperanza de conquistar el Monte Everest, son los sherpas quienes hacen posible esa hazaña. Estos guías, portadores y rescatistas originarios de la región asumen un trabajo imprescindible y poco reconocido, enfrentando riesgo extremo día tras día.
Según un reportaje de 60 Minutes, uno de cada tres fallecidos en la montaña es sherpa y, en 2023, se registraron 18 muertes en el Everest. En el epicentro de la industria del montañismo, mientras la presión del turismo y la fatiga aumentan junto al clima hostil, los sherpas sostienen la economía y la mística de la montaña más famosa del planeta.
Nima Rinji Sherpa: entre el mito y la realidad
Nima Rinji Sherpa, guía y el más joven en escalar los 14 ochomiles del mundo (montañas más altas del mundo, todas ubicadas en el Himalaya) a los 19 años, desafía el mito de la invulnerabilidad sherpa.
Durante la travesía registrada por 60 Minutes, compartió: “Claro que tenemos miedo, pero tenemos que compensarlo de manera que puedas tener confianza en lo que haces”. Rinji recorre senderos donde, generación tras generación, los sherpas forjaron su reputación.
En Nepal viven cerca de 150.000 sherpas, menos del 1% de la población nacional. Su fama de resistencia a grandes altitudes se confirma en cada paso de quienes, como Rinji, hicieron de la montaña su vida. “Si no existiera el Everest, seríamos pastores, cuidaríamos los yaks y las cabras. La montaña nos dio dado un significado”, reflexionó.
El legado de Tenzing Norgay, el legendario sherpa que alcanzó la cima junto a Edmund Hillary en 1953, continúa como inspiración. “Gracias a él, los sherpas son una marca hoy. Es una gran motivación saber que puedes ser alguien como él”, afirmó.
Para Rinji, el reconocimiento global a los sherpas sigue siendo insuficiente, pero la nueva generación, apoyada por referentes familiares como su padre, Tashi Lhakpa Sherpa (récord de ascenso más joven al Everest sin oxígeno suplementario), busca revertir décadas de anonimato.
Riesgo, trabajo y desigualdad
El trabajo de los sherpas inicia con jornadas extenuantes como porteadores, transportando cargas que duplican su peso corporal. Mingma, tío de Rinji, con el tiempo, logró convertirse en guía de montaña, un puesto reservado para los más fuertes y hábiles. “Cada paso que damos es cuestión de vida o muerte… ”, admitió en entrevista con 60 Minutes.
A la labor de los porteadores se suma la de los Icefall Doctors, la élite sherpa encargada de asegurar el paso por el letal glaciar Khumbu. Estos equipos tienden escaleras sobre grietas profundas y enfrentan constantes riesgos de avalanchas o labores nocturnas.
El ascenso profesional expone a los sherpas a los mayores peligros. Por encima de los 8.000 metros, en la llamada “Zona de la Muerte”, el cuerpo empieza a fallar. Rinji describió su primera escalada al Manaslu: “Cada segundo estaba emocionado porque no sabía qué iba a encontrar diez metros adelante… Tuve muchos calambres musculares, dolor en los pulmones y en el corazón”.
No todos logran regresar. El camino está marcado por memoriales. La recuperación de cuerpos en esas alturas suele ser imposible. “He visto a muchas personas morir. Siempre está ahí y, aun así, crees que no te va a pasar. La muerte se convierte en un motivo más para ser cuidadoso”, afirmó Rinji.
Los riesgos se multiplican: enfermedades debido a la falta de oxígeno, avalanchas que amenazan los campamentos o terremotos que inestabilizan la montaña. Los sherpas enfrentan estos retos normalizando el peligro cotidiano.
La desigualdad respecto a los montañistas extranjeros supera las cifras. Conrad Anker, mentor de Rinji y referente del alpinismo estadounidense, resaltó la brecha: “Un escalador occidental muere aquí y la comunidad organiza colectas, pero para los escaladores nepaleses ese reconocimiento no existe del mismo modo”.
El propio Rinji, pese a sus récords, mencionó no haber recibido patrocinios de grandes marcas, algo que sí ocurre con sus homólogos occidentales: “Quizás sí tenga que ver con mi origen, pero sé que mi momento llegará”.
El futuro de la montaña y el legado sherpa
El auge de la industria turística incrementó los ingresos, pero también los riesgos y la presión sobre los trabajadores locales. El número de permisos alcanza casi 500 por temporada, transformando la montaña en un escenario de multitudes y “el atasco más alto del mundo”, según describió CBS News.
El uso de drones para transportar equipo y retirar basura es una novedad. “Ahora ayudan a los Icefall Doctors, llevan escaleras y cuerdas, y también recolectan residuos”, comentó Rinji. También agregó que “el trabajo no ha desaparecido; solo se ha vuelto un poco más fácil, seguro y rápido”.
El peligro persiste y la falta de aclimatación adecuada entre los visitantes inexpertos multiplica las llamadas de rescate, según relató Simone Moro, piloto y rescatista italiano: “Muchos llegan sin preparación suficiente. Si no actúo rápido, mueren por edema pulmonar o cerebral”.
Las motivaciones personales y el vínculo espiritual con la montaña sostienen la perseverancia de quienes eligen esta vida. Rinji, que empezó a escalar en lugar de ir a la escuela, lo expresó así: “Para estar aquí debes tener un motivo enorme. Muchas veces la montaña te pregunta por qué estás allí. Debes tener el corazón de hierro y saber cuál es tu razón”.
