
Dos observadores militares de alto rango aseguran haber visto un objeto triangular negro desplazarse a una velocidad estimada de 2.900 km/h (1.800 mph) sobre una instalación sensible en el oeste de Estados Unidos, informó el Departamento de Guerra.
El avistamiento forma parte de los archivos desclasificados que el Pentágono publicó este viernes en su séptima entrega de documentos sobre fenómenos anómalos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés).
Según el expediente, el objeto se elevó por encima de una cresta montañosa, se mantuvo suspendido brevemente y recorrió 2,4 kilómetros (1,5 millas) en apenas tres segundos antes de desaparecer.
No presentaba ninguna característica propia de una aeronave militar convencional. Los observadores, cuyas identidades no fueron reveladas, fueron descritos como fuentes con “amplia experiencia operativa junto a agencias gubernamentales”.
De acuerdo con el informe remitido al Departamento de Defensa, el objeto se asemejaba a un dron de ala delta con un ancho de entre 2,75 y 4,5 metros (9 a 15 pies). No dejó estela de escape ni rastro físico alguno. Tanto la fecha exacta del avistamiento como la ubicación precisa fueron tachadas del documento, aunque se trata de un sitio sensible de seguridad nacional ubicado en el oeste de Estados Unidos.
El expediente de los “triángulos negros” incluye nueve imágenes idénticas con pequeñas siluetas trilaterales superpuestas de forma rudimentaria para reproducir la trayectoria que, según los observadores, siguió el objeto.
Greg Eghigian, profesor de historia y bioética en la Universidad Estatal de Pensilvania y autor del libro After the Flying Saucers Came (2024), cuestionó la utilidad de las imágenes. “Parece poco más que una forma de triángulo negro superpuesta sobre un paisaje de fondo para ilustrar el informe. No creo que aporte nada sustancial”, señaló al diario The Guardian.
El rancho Skinwalker de Utah, entre los documentos publicados
La entrega no se limitó al avistamiento del triángulo negro. Entre los expedientes figuran documentos que datan de la década de 1940 y un informe de 2010 sobre el rancho Skinwalker, una propiedad privada cercana a Fort Duchesne, en el noreste de Utah, considerada un epicentro del fenómeno paranormal en el país.
Ese informe detalla una investigación del Grupo de Trabajo de Utah y dos visitas de personal de Bigelow Aerospace Advanced Space Studies (BAASS), una empresa fundada por el empresario aeroespacial Robert Bigelow que realizó estudios contratados por el gobierno sobre UAP.
A lo largo de la pesquisa se entrevistó a 25 testigos que afirmaron haber tenido encuentros directos con luces inexplicables y criaturas descritas como “similares a perros que corrían en dos patas” y medían más de dos metros de altura.
“Los testigos informaron de bolas de luz no identificadas a corta distancia, avistamientos diurnos de criaturas ‘similares a perros’ que corrían en dos patas, aullidos antinaturales, ‘gente pequeña’ y aves de aspecto prehistórico”, consigna el documento, según lo reprodujo Newsweek. Se recolectaron 4 muestras de pelo vinculadas a un presunto avistamiento; el análisis de ADN determinó que 3 pertenecían a un perro y la cuarta a un mapache.
Veintiocho archivos y ningún video en la entrega del viernes
Los documentos forman parte del programa PURSUE (Presidential Unsealing and Reporting System for UAP Encounters), el sistema creado por la administración Trump para canalizar la desclasificación de expedientes sobre ovnis. La primera tanda se publicó en mayo, y desde entonces las entregas se espaciaron y redujeron en tamaño. La del viernes contenía 28 archivos de texto y ningún video ni imagen original.
Entre los archivos figuran también informes sobre objetos cilíndricos avistados en Arabia Saudita y Suecia durante las décadas de 1950 y 1960, incluido un relato de 1957 registrado por la tripulación de un bombardero B-52 que sobrevolaba territorio saudí.
La iniciativa responde a la promesa del presidente Donald Trump de impulsar la “máxima transparencia” sobre el conocimiento gubernamental acerca de ovnis y vida extraterrestre.
“El presidente Trump dirigió al Departamento de Guerra para que identificara y divulgara archivos gubernamentales relacionados con vida alienígena y extraterrestre, fenómenos aéreos no identificados y objetos voladores no identificados”, declaró la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, a Newsweek.
Casos no resueltos por falta de información, no por vínculo extraterrestre
Funcionarios del Departamento de Defensa subrayan que los archivos publicados corresponden a “casos no resueltos” porque los investigadores carecieron de información suficiente para emitir una determinación definitiva, y no porque los fenómenos hayan sido vinculados a actividad extraterrestre.
La apertura de estos expedientes tiene como antecedente las audiencias celebradas en el Congreso en 2023, donde un exfuncionario de inteligencia denunció que sucesivas administraciones habían participado en un encubrimiento y que el gobierno poseía “restos biológicos no humanos” ligados a la investigación de ovnis. Se esperan nuevas entregas en los próximos meses.
