
Aunque todavía no existen cronogramas oficialmente convocados para las elecciones de 2027, las fechas que surgen de la legislación vigente y del borrador que se discute en Santa Fe muestran un escenario particular: las elecciones provinciales podrían terminar apenas cuatro días después del cierre de alianzas nacionales y menos de una semana antes del cierre de listas para las PASO presidenciales. En Unidos ya aparece un problema adicional: los partidos que comparten coalición en Santa Fe podrían terminar enfrentados o asociados con sectores completamente diferentes a nivel nacional. El peronismo tampoco queda al margen de un calendario que obligará a resolver candidaturas provinciales y nacionales prácticamente al mismo tiempo.
La política santafesina empieza a mirar hacia 2027 y hay un elemento que puede resultar tan determinante para las estrategias electorales como los nombres de los candidatos: el calendario.
Todavía falta para que las fechas queden oficialmente establecidas. En Santa Fe se discute, además, una Reforma Electoral que podría modificar algunas de las reglas actualmente vigentes y el cronograma provincial deberá finalmente quedar formalizado mediante la correspondiente convocatoria del Poder Ejecutivo.
A nivel nacional también existe una incógnita importante. El presidente Javier Milei pretende avanzar sobre el sistema electoral y uno de los objetivos políticos es volver a eliminar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), pero hasta ahora no cuenta con los consensos parlamentarios necesarios para garantizar semejante modificación de cara a 2027.
Por eso cualquier calendario debe tomarse todavía como estimativo. Sin embargo, colocar uno al lado del otro los cronogramas que surgirían de las reglas actualmente consideradas permite advertir algo que ya genera conversaciones dentro de las mesas políticas santafesinas.
Si la elección general provincial termina realizándose el 13 de junio de 2027, apenas cuatro días antes —el 9 de junio— vencería el plazo estimado para constituir las alianzas nacionales. Y solamente seis días después de elegir gobernador, diputados, senadores, intendentes y concejales en Santa Fe llegaría el eventual cierre de candidaturas para las PASO nacionales. En política electoral, seis días son prácticamente nada.
Santa Fe podría comenzar a definir sus alianzas en febrero
El calendario provincial que se maneja como hipótesis ubica las elecciones generales santafesinas el domingo 13 de junio de 2027.
Si esa fecha finalmente es refrendada y se mantienen las reglas consideradas para elaborar el cronograma, el proceso político comenzaría mucho antes. El 7 de febrero aparecería como fecha estimada para el reconocimiento de alianzas y frentes electorales. Cinco días después, el 12 de febrero, llegaría el cierre de listas de precandidatos.
La campaña para las PASO comenzaría el 19 de marzo y las elecciones primarias se realizarían el domingo 18 de abril. Superada esa instancia, la campaña para las generales comenzaría el 14 de mayo.
Finalmente, el domingo 13 de junio, los santafesinos regresarían a las urnas para definir las autoridades provinciales y locales.
Todo este esquema, sin embargo, debe leerse con una advertencia: Santa Fe está discutiendo precisamente una Reforma Electoral.
Por eso, más allá de las fechas que hoy aparecen en los borradores y las proyecciones realizadas con las reglas vigentes, habrá que esperar la sanción del nuevo marco y posteriormente la convocatoria formal del gobernador Maximiliano Pullaro.
Mientras Santa Fe termina de votar, Nación estaría cerrando sus listas
La situación se vuelve políticamente mucho más interesante cuando al lado del calendario provincial se coloca el nacional.
Si las PASO nacionales continúan vigentes, el cierre de alianzas para las elecciones presidenciales de 2027 se produciría, según el cronograma estimado, el 9 de junio. Es decir: cuatro días antes de la elección general santafesina prevista para el 13 de junio. El dato no es menor.
Cuando los candidatos provinciales estén atravesando las últimas horas de campaña, los partidos ya tendrían que haber resuelto con quién competirán a nivel nacional.
Pero el verdadero cuello de botella aparecería inmediatamente después. El cierre de candidaturas nacionales se proyecta para el 19 de junio. Solamente seis días después de la elección santafesina.
En menos de una semana, las fuerzas políticas deberían procesar el resultado provincial, resolver ganadores y derrotados, recomponer relaciones internas y definir quiénes integrarán las listas nacionales.
Las PASO nacionales quedarían para el 8 de agosto, mientras que las generales presidenciales serían el 24 de octubre. En caso de ser necesaria una segunda vuelta, se proyectaría para noviembre.
El calendario estimado que preocupa a la política
Mirados en conjunto, los principales momentos quedarían prácticamente encimados:
- 18 de abril: PASO de Santa Fe.
- 9 de junio: cierre estimado de alianzas nacionales.
- 13 de junio: elecciones generales de Santa Fe.
- 19 de junio: cierre estimado de candidaturas nacionales.
- 8 de agosto: PASO nacionales.
- 24 de octubre: elecciones generales nacionales.
La cercanía entre el 9, el 13 y el 19 de junio es la que puede terminar condicionando buena parte de la estrategia santafesina. Porque una elección no comienza cuando se abre una escuela ni termina cuando se cierra la última urna.
Hay acuerdos políticos, financiamiento, estructuras territoriales, fiscales, campañas, publicidad y negociaciones entre dirigentes que empiezan varios meses antes. Y en 2027 esos procesos provinciales y nacionales podrían superponerse casi por completo.
Unidos y una pregunta difícil de responder
Uno de los espacios donde esta situación comienza a generar interrogantes es Unidos para Cambiar Santa Fe.
La coalición provincial contiene actualmente a radicales, socialistas, PRO y otras fuerzas que consiguieron construir un esquema común para gobernar Santa Fe.
El problema es que esa fotografía difícilmente se reproduzca exactamente igual en la competencia presidencial.
El PRO viene profundizando su acercamiento a La Libertad Avanza y aparece la posibilidad de una construcción electoral conjunta. Sectores del radicalismo también podrían explorar acuerdos en esa dirección.
El Partido Socialista, en cambio, transita conversaciones y posicionamientos diferentes y sectores del espacio han comenzado a explorar alternativas progresistas y vínculos políticos que pueden incluir actores enfrentados al mileísmo.
Ahí aparece un problema discursivo que excede cualquier ingeniería electoral. ¿Cómo se sostiene en Santa Fe una coalición cuyos integrantes podrían militar proyectos nacionales enfrentados apenas semanas después?
¿Socios en Santa Fe y adversarios en Nación?
La pregunta puede volverse todavía más incómoda durante la campaña.
Si un sector de Unidos construye su discurso provincial desde una posición fuertemente antikirchnerista, ¿cómo explicaría una eventual aproximación nacional con espacios vinculados a Axel Kicillof? Y, a la inversa, quienes mantienen una posición crítica frente al gobierno de Milei deberán explicar cómo comparten una coalición provincial con dirigentes que podrían integrar listas nacionales junto a La Libertad Avanza.
No necesariamente existe una incompatibilidad jurídica. Argentina tiene una extensa tradición de partidos que construyen alianzas diferentes según el distrito.
El problema es político y comunicacional. Porque entre una elección y la otra no habría meses para cambiar el escenario. Habría días.
El candidato que el domingo 13 de junio pida el voto acompañado por dirigentes de Unidos podría encontrarse el lunes siguiente negociando una lista nacional en la que algunos de esos mismos socios estén del otro lado.
El Socialismo frente a una definición particularmente compleja
Dentro de Unidos, el Partido Socialista aparece como uno de los sectores que podría enfrentar mayores dificultades para compatibilizar ambas estrategias.
En Santa Fe forma parte central del oficialismo de Pullaro y comparte una construcción electoral con radicales y PRO.
En el escenario nacional, sin embargo, el partido deberá definir qué posición adopta frente a Milei y qué arquitectura opositora pretende construir.
Si avanzaran conversaciones con sectores de izquierda, progresistas o vinculados políticamente a Axel Kicillof, la contradicción sería utilizada inmediatamente por sus adversarios.
La pregunta de campaña aparecería sola: ¿cómo se puede sostener un discurso antikirchnerista dentro de Unidos en Santa Fe y posteriormente compartir una construcción nacional con sectores del peronismo o del kirchnerismo?
Será uno de los desafíos políticos que deberá resolver el Socialismo si esas conversaciones efectivamente se traducen en acuerdos electorales.
PRO y radicales también tendrán que explicar sus decisiones
El problema no pertenece exclusivamente al PS. Si el PRO termina sellando un acuerdo nacional con La Libertad Avanza, sus dirigentes santafesinos deberán compatibilizar esa decisión con su participación dentro del gobierno de Unidos.
Algo parecido puede ocurrir con sectores radicales. La UCR santafesina es el corazón político de la administración Pullaro, pero el radicalismo nacional atraviesa desde hace tiempo diferentes posiciones respecto de Milei.
Si una parte termina acordando electoralmente con La Libertad Avanza y otra decide construir una alternativa, la tensión nacional inevitablemente terminará ingresando a la campaña provincial.
El calendario tan comprimido dificulta todavía más separar ambos escenarios.
El peronismo también hace cuentas
En el PJ santafesino miran las mismas fechas, aunque por razones diferentes.
Hay dirigentes que pretenden participar activamente de la competencia provincial y, al mismo tiempo, conservar posibilidades de ocupar lugares en las listas nacionales. El calendario puede complicar esa doble aspiración.
Quien participe de una interna provincial el 18 de abril deberá atravesar después la campaña hacia las generales del 13 de junio. Pero para ese momento las conversaciones nacionales estarán completamente avanzadas.
Incluso el cierre de alianzas nacionales podría producirse antes de conocer el resultado definitivo de la elección provincial. Y seis días después de esa elección habría que presentar las candidaturas nacionales.
Eso significa que buena parte de las listas para diputados nacionales y otros cargos tendría que estar negociada antes de saber quién ganó y quién perdió en Santa Fe.
Ganar, perder y negociar una lista nacional en seis días
Ese puede convertirse en uno de los aspectos más curiosos de 2027.
Un dirigente podría ser candidato provincial el domingo y, antes del sábado siguiente, estar definiendo su incorporación a una lista nacional. También puede ocurrir lo contrario.
Una derrota provincial puede reducir en cuestión de horas el poder de negociación de alguien que venía reclamando un lugar expectante en Nación. Y una victoria puede potenciarlo cuando prácticamente ya no exista tiempo formal para reabrir acuerdos.
Por eso los cierres nacionales seguramente obligarán a anticipar negociaciones. Las fuerzas no podrán esperar al resultado santafesino para comenzar a discutir candidaturas. Deberán hacerlo antes, dejando probablemente acuerdos condicionados a lo que ocurra en las urnas provinciales.
Milei y la incógnita de las PASO
Todo este escenario tiene todavía una variable capaz de modificar sustancialmente el tablero. ¿Qué ocurrirá con las PASO nacionales?
Milei pretende cambiar el sistema y eliminar nuevamente las primarias, pero para convertir esa intención política en una modificación aplicable a 2027 necesita atravesar el Congreso. Mientras no consiga los votos, las fuerzas políticas deben trabajar bajo las reglas existentes.
Para algunos espacios, eliminar las PASO permitiría reducir costos y evitar internas que exponen públicamente diferencias partidarias.
Para otros significaría quitarle a la ciudadanía una herramienta de participación y devolver a las conducciones partidarias buena parte del poder para seleccionar candidaturas.
En Santa Fe, paradójicamente, la discusión parece caminar en otra dirección: los proyectos de Reforma Electoral que vienen analizándose mantienen hasta ahora las primarias provinciales, aunque discuten modificaciones sobre umbrales, representación y funcionamiento del sistema.
La pregunta que llegará inevitablemente a la campaña
Las normas permiten que una fuerza tenga políticas de alianzas diferentes en cada jurisdicción. Pero los ciudadanos también tienen derecho a preguntar por la coherencia de esas construcciones.
Ese puede convertirse en uno de los debates centrales de Santa Fe durante 2027. ¿Cómo explicará Unidos que dirigentes que comparten boleta provincial puedan encontrarse poco después militando alternativas presidenciales enfrentadas?
¿Cómo sostendrá el Socialismo determinados discursos provinciales si termina acercándose nacionalmente a sectores vinculados con Kicillof?.
¿Cómo explicarán PRO y radicales una eventual alianza nacional con Milei mientras gobiernan Santa Fe dentro de una coalición mucho más amplia?.
¿Y cómo resolverá el peronismo las aspiraciones de dirigentes que pretenden jugar simultáneamente en el tablero provincial y nacional?.
Todavía faltan definiciones y, sobre todo, ninguno de estos cronogramas debe confundirse con una convocatoria electoral definitivamente oficializada. Pero las fechas estimadas alcanzan para anticipar el problema.
En 2027, la política santafesina no solamente tendrá que definir con quién competir, qué candidatos presentar y qué discurso llevar a las urnas. Tendrá que hacerlo mirando dos relojes al mismo tiempo. Y si finalmente Santa Fe vota el 13 de junio y Nación mantiene el esquema proyectado, entre uno y otro tablero habrá tan poco margen que la principal dificultad no será solamente armar las listas.
Será explicar por qué los aliados de un domingo pueden convertirse, apenas unos días después, en adversarios nacionales.
