
El excomisionado de Edificios de Nueva York, Eric Ulrich, de 41 años, enfrenta un juicio por presuntos sobornos por más de USD 150.000 que habría recibido a cambio de favores políticos mientras ocupó distintos cargos públicos en la ciudad. Los fiscales reprodujeron el miércoles llamadas telefónicas grabadas y exhibieron mensajes de texto en el tribunal como parte de las pruebas que, según la acusación, demuestran que Ulrich solicitó y aceptó dinero en efectivo, entradas para los Mets y otros beneficios a cambio de su influencia, de acuerdo con CBS News.
La acusación abarca un período en el que Ulrich se desempeñó como miembro del Concejo Municipal, asesor principal del alcalde Eric Adams y, más tarde, como comisionado de Edificios. Tanto Ulrich como su coacusado, Michael Mazzio, se declararon no culpables de los cargos.
El proceso se lleva adelante como un juicio sin jurado —conocido en el sistema judicial estadounidense como bench trial—, por lo que un juez será el único responsable de dictar el veredicto. Se prevé que el juicio dure aproximadamente un mes.
Las pruebas que presentó la fiscalía contra Eric Ulrich
Durante la audiencia del miércoles, los fiscales desplegaron un conjunto de pruebas que incluyó grabaciones telefónicas, fotografías de vigilancia y capturas de intercambios de mensajes de texto. En una de las llamadas reproducidas en la sala, se escucha a Ulrich hablar sobre una persona que buscaba un empleo en el gobierno municipal.
“No todo tiene un precio”, dijo Ulrich en esa conversación, según la grabación presentada ante el tribunal. Sin embargo, la fiscalía sostiene que parte de la influencia política del exfuncionario sí tuvo un costo. Los investigadores mostraron además mensajes en los que, de acuerdo con la acusación, Ulrich pedía y recibía dinero.
En uno de esos intercambios exhibidos en el tribunal, una persona le aseguró a Ulrich que lo ayudaría siempre que lo necesitara. “Aunque quisieras decir que no, no lo harías, porque somos como familia. Te quiero”, se leía en el mensaje, según recogió CBS News.
La acusación por dinero, entradas para los Mets y favores políticos
Según los fiscales, Ulrich prometió direccionar contratos y agilizar inspecciones en favor de varios propietarios de negocios del barrio de Queens a cambio de efectivo y otros beneficios. El esquema, de acuerdo con la acusación, no se limitó al dinero: también incluyó entradas de temporada para los Mets de Nueva York.
Mazzio, quien opera una empresa de remolque en Brooklyn, está acusado de haber proporcionado esos abonos al excomisionado. A cambio, la fiscalía alega que Ulrich ayudó a la hija de Mazzio a obtener un puesto de mayor salario en el gobierno de la ciudad e intentó asistirlo con problemas de licencias vinculados a su negocio.
Los hermanos Livreri y su acuerdo de culpabilidad
El caso involucra también a los hermanos Anthony y Joseph Livreri, quienes el mes pasado se declararon culpables de haber entregado dinero en efectivo a Ulrich a cambio de que este levantara una orden de desalojo que pesaba sobre una panadería de su propiedad, según informó CBS News.
Su admisión de culpabilidad refuerza la línea argumental de la fiscalía, que busca demostrar un patrón de conducta en el que el exfuncionario intercambiaba su autoridad por beneficios personales.
Qué plantea la defensa del exfuncionario de Nueva York
El abogado de Ulrich presentó una versión diferente de los hechos. Según la defensa, el excomisionado atravesaba en ese período problemas de alcoholismo y adicción al juego, y el dinero que recibió de amigos y conocidos no fue producto de sobornos, sino de préstamos personales.
Por su parte, el abogado de Mazzio sostuvo que ambos hombres mantienen una amistad de larga data y que todas sus acciones fueron legales. La defensa apunta a desmontar la tesis de la fiscalía al reinterpretar las transacciones como relaciones de confianza entre allegados, no como intercambios corruptos.
Qué puede ocurrir en el juicio sin jurado
Al salir del tribunal tras la audiencia del miércoles, Ulrich se negó a hacer comentarios sobre las pruebas presentadas. El juicio continúa bajo la modalidad de bench trial, lo que significa que no habrá deliberación de jurados: será un juez quien evalúe las pruebas, determine la credibilidad de los testigos y emita el fallo final.
Se espera que el proceso se extienda por cerca de un mes, un plazo en el que ambas partes terminarán de exponer sus argumentos antes de que el magistrado dicte sentencia.
