
Santa Fe cuenta desde 2023 con un Código Procesal Penal Juvenil basado en el sistema acusatorio —similar al que rige para adultos— y con una ley de ejecución de la pena sancionada en diciembre de ese mismo año. Estas herramientas, sumadas a la infraestructura de institutos existentes, servirán de marco para la implementación de las dos modalidades de sanción contempladas: medidas alternativas y privativas de la libertad.
Mientras que las medidas alternativas continuarán en un esquema articulado con la Secretaría de Niñez, las penas privativas de la libertad quedarán bajo la órbita del área de Justicia Penal Juvenil de la Secretaría de Asuntos Penales provincial.
Los tres niveles para las penas de privación de la libertad
Para los casos en que corresponda el encierro, el sistema provincial aplicará una graduación en tres niveles según el perfil criminológico y la gravedad de la falta:
1. Prisión domiciliaria: es la escala más leve y se implementará, según precisó Cococcioni, mediante la supervisión con tobilleras electrónicas.
2. Establecimientos de Puertas Abiertas (ESPA): funcionan como un régimen de institucionalización intermedia. No poseen características penitenciarias y permanecen bajo el cuidado de personal civil.
3. Centros Especializados de Responsabilidad Penal Juvenil (CERPJ): destinados a los delitos más graves y de mayor violencia. Son instituciones a puertas cerradas con un régimen estricto, diseñado para alojar a los menores en espacios específicos sin contacto con la población penal adulta.
