
Un equipo de estudiantes de la Universidad de Costa Rica avanza en la manufactura del que será el cohete de propulsión sólida más grande y potente lanzado en territorio costarricense, un proyecto que sitúa al país en la frontera de la investigación en ingeniería aeroespacial y aspira a consolidar una base tecnológica clave para futuros desarrollos científicos.
Este esfuerzo de innovación busca no solo alcanzar un nuevo récord nacional, sino también fortalecer las competencias técnicas de toda la comunidad académica y científica.
El proyecto, denominado Miravalles, implica la construcción de un cohete experimental de entre dos y tres metros de longitud, diseñado para alcanzar 1,000 metros de altitud y transportar una carga útil de un kilogramo.
Según La Universidad de Costa Rica, la carga seleccionada consiste en un grupo de cianobacterias, y el objetivo de este experimento es analizar el impacto de las condiciones extremas del vuelo sobre estos organismos y medir su tasa de supervivencia, sentando así bases para futuras investigaciones de biología en entornos espaciales.
Una de las particularidades que distingue esta iniciativa en el panorama latinoamericano es la validación reciente de su sistema de propulsión: por primera vez en Costa Rica, un equipo local completó dos pruebas consecutivas exitosas de un motor de clase K, hecho que Karina Artavia, líder del Grupo Crater, calificó como un avance decisivo para el futuro de la cohetería nacional al declarar a la Universidad de Costa Rica que estos resultados “abren camino con resultados clave que impulsan el futuro del proyecto y de la cohetería costarricense”.
El Grupo Crater impulsa la ingeniería aeroespacial costarricense
El Costa Rican Aerospace Team for Experimental Rocketry (Crater) fue creado en el seno del Grupo de Ingeniería Aeroespacial (GIA-UCR), una plataforma abierta para estudiantes de la Universidad de Costa Rica y de otras universidades públicas orientada a promover la investigación y el desarrollo de sistemas aeroespaciales.
Actualmente, los integrantes del equipo concluyen la fase de investigación y estudios de factibilidad de materiales para la estructura del cohete. Paralelamente, avanzan en las pruebas del sistema de propulsión, con miras a modificar el diseño según los resultados técnicos obtenidos, paso previo a la fabricación final.
La colaboración entre disciplinas es un eje distintivo de este proyecto: el diseño y desarrollo del cohete Miravalles se sustenta en el talento de la comunidad estudiantil de ingeniería mecánica y áreas afines, que orienta sus esfuerzos hacia el cumplimiento de estándares internacionales en ingeniería aeroespacial.
El proyecto Miravalles busca apoyo institucional y una comunidad aeroespacial consolidada
El equipo Crater abrió una convocatoria pública a empresas, organizaciones y personas interesadas en apoyar la culminación del proyecto Miravalles, una iniciativa que para sus impulsores representa la posibilidad de impulsar la innovación y fortalecer el tejido científico del país.
Karina Artavia remarcó a La Universidad de Costa Rica: “Ya estamos bastante avanzados en la fase de diseño del cohete, pero le pedimos a todas las personas que quieran sumarse que nos apoyen para hacer este sueño posible. Nuestra misión siempre ha sido y será la de impulsar la innovación aeroespacial en Costa Rica, la investigación aplicada y consolidar un entorno colaborativo que contribuya al establecimiento de una base sólida en estos temas del espacio”.
El Grupo de Ingeniería Aeroespacial también extiende la invitación a otros estudiantes de ciencias e ingeniería que deseen involucrarse en el sector. Artavia enfatizó sobre la vocación por “realizar misiones cada vez más desafiantes, abrir puertas a la participación internacional y ayudar a construir una comunidad aeroespacial sólida que inspire a todo el país”.
Las personas y entidades interesadas en respaldar al equipo Crater pueden contactar al grupo mediante la dirección electrónica crater.gia@gmail.com o por teléfono al (+506) 84546822.
