
Lo que los médicos esperaban encontrar, un cáncer de páncreas agresivo, letal en cuestión de meses, no era lo que mostraba la biopsia. Era algo distinto, más raro.
Steve Jobs contó en 2005, durante su discurso de graduación en Stanford, que los médicos habían llorado al conocer el resultado de la biopsia. El diagnóstico era un tumor neuroendocrino de páncreas, una variedad poco frecuente y de crecimiento lento que, en algunos casos, tiene cura quirúrgica.
El tumor había sido detectado en 2003 y la operación se realizó varios meses después, en 2004. Ese detalle, revelado por su biógrafo Walter Isaacson en la biografía de Jobs, alimentó después las especulaciones sobre si ese intervalo había influido en la evolución posterior de su enfermedad, una cuestión que no tiene una respuesta concluyente.
Jobs murió el 5 de octubre de 2011, en Palo Alto, California, a los 56 años. Hoy se cumplen 15 años.
Apple llegó a 1997 con 90 días de liquidez
La historia empieza en un garaje de Los Altos, California, en 1976. Jobs y Steve Wozniak fundaron Apple Computer con una convicción tan simple como ambiciosa: que las computadoras personales podían ser hermosas y accesibles. Lo que siguió fue una década de ascenso, tensiones internas y, finalmente, una ruptura.
En 1985, con Apple ya convertida en una corporación de miles de empleados, Jobs perdió el control operativo de la empresa tras un conflicto con el entonces director ejecutivo John Sculley, a quien él mismo había reclutado de PepsiCo. El consejo de administración se puso del lado de Sculley. Jobs tenía 30 años cuando salió por la puerta.
“Sin él, simplemente no era la misma empresa”, recordó años después un exejecutivo de Apple, en declaraciones recogidas por la revista especializada en tecnología eWeek.
A lo largo de 12 años sin su cofundador, Apple vio cómo su cuota de mercado se desplomaba frente a Windows. Lanzó productos que fracasaron, entre ellos el Newton MessagePad, un asistente personal de USD 700 que llegó al mercado en 1993.
Acumuló pérdidas superiores a USD 1.000 millones en un solo año, redujo su plantilla en 3.800 personas y llegó a 1997 con apenas 90 días de liquidez operativa, según datos recopilados por Britannica.
La compra de NeXT por USD 400 millones devolvió a Jobs a Apple
Mientras Apple se hundía, Jobs fundó NeXT Computer, una empresa de estaciones de trabajo orientadas al mercado educativo, y adquirió la división de animación por computadora que se convertiría en Pixar, el estudio detrás de Toy Story. Aquellos años en el exilio, los que él mismo llamó sus años de aprendizaje real como ejecutivo, lo transformaron.
En febrero de 1997, Apple compró NeXT por más de USD 400 millones. La operación incluía la tecnología del sistema operativo que se convertiría en la base de Mac OS X, y también venía con el propio Jobs. Primero como asesor, luego como director ejecutivo interino; a finales de ese año, el consejo lo convenció de asumir el cargo de forma permanente.
Su diagnóstico de la situación fue sin anestesia. “Estábamos vendiendo mucha basura”, dijo Jobs en aquella etapa, según fue citado en reportes de la época. Recortó el 70% del inventario, eliminó el programa de clones del Macintosh y selló un acuerdo con Microsoft, el rival histórico de Apple, por una inversión de USD 150 millones y el compromiso de mantener Office para Mac.
En 1998 llegó el iMac G3, una computadora todo en uno que vendió 800.000 unidades en su primer año y se convirtió en la PC de venta más rápida de la historia de Estados Unidos hasta ese momento. Le siguieron el iPod en 2001, iTunes, y en 2007, el iPhone.
Apple pasó de estar al borde de la quiebra a convertirse en la empresa más valiosa del mundo.
En octubre de 2003, un escáner de rutina detectó el tumor
Fue durante un control médico que los médicos encontraron, casi por accidente, una masa en el páncreas de Jobs. La primera lectura apuntó a un adenocarcinoma pancreático, el tipo más agresivo, con una expectativa de vida de pocos meses. La biopsia corrigió ese diagnóstico: se trataba de un tumor neuroendocrino.
“Cuando revisaron las células bajo el microscopio, los médicos empezaron a llorar porque resultó ser una forma muy rara de cáncer de páncreas que se puede curar con cirugía. Me operé y estoy bien”, relató el propio Jobs en el discurso ante los graduados de la Universidad de Stanford, una de las pocas veces en que habló en público sobre la enfermedad, según recogió NPR.
Lo que Jobs no dijo en ese discurso fue que, entre el diagnóstico y la operación, pasaron nueve meses en los que decidió no operarse.
Nueve meses de alternativas que la ciencia no avalaba
Según la biografía de Isaacson, Jobs rechazó la cirugía porque no quería que abrieran su cuerpo. Recurrió a una dieta vegana, acupuntura, remedios herbales, limpiezas intestinales y consultó a una vidente. La decisión desesperó a su familia, sus amigos y sus médicos, de acuerdo con el mismo libro.
Andrew Grove, entonces exdirector de Intel y sobreviviente de un cáncer de próstata, le dijo directamente que estaba cometiendo un error. Su esposa Laurene Powell y su hermana Mona Simpson lo presionaron para que se operara.
“Le pregunté por qué no se operó antes y me dijo: ‘No quería que abrieran mi cuerpo, no quería que me violaran de esa manera’. Se arrepiente de ello”, reveló Isaacson en una entrevista con CBS News, citada por The Guardian.
Cuando aceptó la cirugía, en julio de 2004, el tumor había avanzado hacia los tejidos circundantes del páncreas. Jobs informó a sus empleados sobre la intervención, aunque minimizó la gravedad de su condición.
La batalla continuó en secreto mientras Apple vivía su mayor expansión
Los años que siguieron fueron los de mayor crecimiento comercial de Apple y también los de mayor deterioro físico de Jobs. En 2008, su delgadez extrema alimentó rumores públicos que presionaron las acciones de la compañía. Apple respondió que se trataba de “un problema común de salud”.
No era cierto, según el periodista Joe Nocera, del The New York Times, quien habló con Jobs en ese período y escribió que sus problemas de salud eran “bastante más” que un resfrío.
En enero de 2009, Jobs tomó su primera licencia médica por una “condición no especificada”. En junio de ese año, The Wall Street Journal informó que había recibido un trasplante de hígado en Tennessee. Volvió a la empresa, pero en agosto de 2011 renunció como director ejecutivo porque, según comunicó él mismo, ya no podía desempeñar las funciones del cargo. Tim Cook asumió la conducción de Apple.
Según Isaacson, Jobs fue uno de apenas 20 pacientes en el mundo a quienes se secuenciaron todos los genes de su tumor y de su ADN. El costo del procedimiento, en ese momento, fue de USD 100.000. Jobs le dijo a su biógrafo que esperaba ser uno de los primeros en “superar un cáncer como este” o uno de los últimos “en morir por él”.
El 5 de octubre de 2011, murió en Palo Alto. La familia no divulgó los detalles clínicos exactos de su fallecimiento.
