
Con el 99,99% de las urnas escrutadas, el candidato del Partido Liberal quedó en primer lugar con 47,03% de los votos válidos, mientras que el actual presidente y candidato del Partido de los Trabajadores alcanzó el 45,16%. La diferencia fue de menos de dos puntos porcentuales.
El resultado confirmó un escenario competitivo y obligará a ambos candidatos a disputar nuevamente el voto en una campaña que se extenderá durante las próximas semanas. Ninguno alcanzó la mayoría necesaria para evitar una segunda vuelta, por lo que los brasileños volverán a las urnas el 25 de octubre.
Después de conocerse los resultados, Lula admitió que esperaba imponerse directamente en esta instancia. Desde su búnker en San Pablo, sostuvo que estaba convencido de que podía ganar en primera vuelta y consideró que el resultado fue inesperado.
El presidente brasileño llamó a su espacio a prepararse para una nueva campaña y afirmó que la segunda vuelta será una instancia decisiva. Durante la jornada electoral, además, había señalado que Brasil estaba definiendo un proyecto de país y remarcó que el resultado debía ser respetado.
Desde su sede de campaña en Brasilia, Flávio Bolsonaro celebró haber quedado al frente de la primera vuelta y destacó los casi 56 millones de votos obtenidos.
El candidato del Partido Liberal sostuvo que el resultado representa, según su interpretación, una señal de que “Brasil quiere un cambio” y aseguró que estuvo cerca de imponerse directamente. También afirmó que comienza una nueva etapa de campaña de cara al balotaje.
Abstención
Otro de los datos destacados de la jornada fue el nivel de abstención. El 21,08% del electorado no concurrió a votar, equivalente a unos 33,4 millones de personas, según los datos del Tribunal Superior Electoral. Se trata del porcentaje de abstención más alto desde 1998.
En total, alrededor de 125 millones de electores participaron de la primera vuelta sobre un padrón de 158,7 millones de personas. Para el balotaje, el TSE ya anticipó que buscará reducir el nivel de ausentismo.
