El presidente de Global Empowerment Mission, Michael Capponi, ha regresado recientemente al sur de Florida tras una intensa labor humanitaria de dos semanas y media en Venezuela. Durante su estancia, Capponi y su equipo enfrentaron una realidad devastadora, que pone en evidencia la profundidad de la crisis humanitaria que atraviesa el país sudamericano. Su regreso a la sede de la organización en Doral marca el cierre de una etapa operativa, pero lejos de significar el fin del trabajo, representa un punto de inflexión en el compromiso de la organización con las víctimas venezolanas.
El testimonio de Capponi, narrado al llegar a Florida, describe un escenario de emergencia que supera cualquier expectativa previa: calcula que alrededor de 500.000 personas viven actualmente en condiciones extremas, alojadas en tiendas de campaña o directamente en las calles. Esta cifra ilustra la magnitud del desplazamiento y la precariedad de la población afectada. De acuerdo con el relato del presidente de GEM, la crisis no solo persiste, sino que se agrava, y el sufrimiento de quienes permanecen en Venezuela demanda una intervención sostenida y a gran escala.
En palabras de Capponi, “esto no es algo típico que podamos olvidar después de tres semanas o un mes”. El líder humanitario subraya que la situación requiere una respuesta prolongada y estructurada, en la que la entrega de ayuda no puede detenerse ni disminuir su ritmo. La crisis humanitaria en Venezuela, tal como la relata Capponi, se manifiesta en la falta de recursos básicos, la pérdida de hogares y la carencia de servicios esenciales para centenares de miles de personas. La organización estima que, hasta el momento, ha logrado asistir a 115.000 personas, cifra que, en el contexto de la emergencia, apenas representa una fracción de la población necesitada.
La intervención de Global Empowerment Mission en Venezuela ha implicado una operación logística de gran escala. Desde el 24 de junio, la organización ha coordinado el envío de 16 aviones de carga, 7 contenedores marítimos y 5 lanchas de desembarco militares para transportar suministros críticos hasta el país. Cada uno de estos movimientos logísticos ha sido esencial para superar los obstáculos que impone la geografía venezolana y las restricciones propias de un entorno en crisis. GEM ha enfocado sus esfuerzos en garantizar que la ayuda llegue a las zonas más golpeadas, diseñando rutas seguras y eficientes para la distribución de alimentos, medicinas y materiales de primera necesidad.
Uno de los hitos más relevantes de la misión ha sido el establecimiento de un almacén permanente en La Guiria, localidad considerada por la organización como la más afectada de Venezuela. Este espacio se ha convertido en el centro neurálgico de la operación, permitiendo almacenar, clasificar y distribuir la ayuda de manera sistemática. La existencia de este almacén responde a la necesidad de contar con una base logística estable que facilite el flujo constante de suministros, adaptándose a la variabilidad y urgencia de la demanda local. Según los responsables de GEM, mantener la operatividad de este centro es clave para sostener la ayuda en el tiempo y evitar que la población quede desprotegida ante la prolongación de la emergencia.
La permanencia del apoyo humanitario es uno de los desafíos centrales que enfrenta la organización. Capponi enfatiza que la tarea en Venezuela es una “verdadera maratón”, y advierte que solo la continuidad de las donaciones podrá garantizar que el almacén de La Guiria siga funcionando indefinidamente. La reciente donación de USD 100.000 por parte de Amazon ha sido recibida como un impulso significativo, pero GEM advierte que el volumen de la crisis requiere el compromiso de otras grandes empresas y actores sociales. El llamado es claro: la sostenibilidad de la asistencia depende de la participación constante del sector privado y de la sociedad civil, capaces de aportar recursos, voluntariado y visibilidad a la causa.
En la sede de Doral, la capacidad operativa de Global Empowerment Mission alcanza proporciones notables. Actualmente, la organización dispone de un espacio de almacenamiento que equivale al de cinco tiendas Costco, repleto de donaciones procedentes de 37 estados del país. Esta infraestructura permite recibir, clasificar y preparar grandes volúmenes de suministros para su envío a Venezuela.
El trabajo de los voluntarios es esencial en esta cadena: cargan camiones de FedEx con materiales que serán enviados en el próximo embarque, programado para el domingo posterior al regreso de Capponi. La red logística que GEM ha desplegado desde Florida es una muestra de la capacidad de respuesta y de coordinación que requiere una emergencia de estas dimensiones.
La operación continúa a ritmo constante, con nuevas donaciones y envíos programados para garantizar que la ayuda llegue sin interrupciones a quienes más lo necesitan.
