
Los dueños del espacio señalaron que los delincuentes debían ser de contextura física pequeña, dado el reducido tamaño de la ventana forzada por la cual lograron escurrirse en el interior. Asimismo, detallaron que en el lugar quedaron visiblemente marcadas las huellas de las ruedas de las bicicletas en las que se movilizaban los sospechosos.
Tras descubrir el hecho al comenzar la jornada laboral, los trabajadores realizaron la denuncia correspondiente ante las autoridades policiales. Personal de las fuerzas de seguridad trabajó en el lugar gastronómico con el fin de inspeccionar los accesos forzados.
