La confianza de los consumidores estadounidenses cayó en abril a 49,8 puntos, su nivel más bajo en el último año, impulsada por el temor persistente a la inflación tras el bloqueo del estrecho de Ormuz relacionado con el conflicto con Irán, de acuerdo con datos de la Universidad de Michigan y Trading Economics.
Este enclave estratégico, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, se posicionó como epicentro de la preocupación económica global luego del recrudecimiento de la guerra, provocando aumentos en los precios de la gasolina y el diésel.
De acuerdo con la Universidad de Michigan, citada por la agencia de noticias internacional Reuters, la escalada de los combustibles anticipa un impacto negativo sobre el gasto de los hogares, y por extensión, sobre el consumo privado en los próximos meses.
El índice mostró una leve suba frente a los 47,6 puntos informados a comienzos de mes, pero permanece por debajo de las expectativas de los analistas consultados, que proyectaban una recuperación hasta los 48 puntos.
En marzo, el indicador se situó en 53,3 puntos, reflejando un deterioro que afecta tanto a inversores bursátiles como a hogares sin exposición financiera, sin distinción de filiación política.
La medición revela que los consumidores estadounidenses prevén para los próximos doce meses una inflación del 4,7%, por encima del 3,8% registrado en marzo y superior a los rangos vistos antes de la pandemia de COVID-19, entre 2,3% y 3,0%.
Esta percepción inflacionaria elevada sugiere una erosión en la confianza respecto al control de los precios y la estabilidad económica.
Estados Unidos enfrenta actualmente una combinación de presiones externas y domésticas que han alterado la previsibilidad de los precios al consumidor.
El bloqueo del estrecho de Ormuz impuesto por Teherán desde el 28 de febrero, junto a la decisión del presidente Donald Trump de mantener el alto el fuego sin levantar el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes, restringió la oferta mundial de petróleo y sus derivados.
Así, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, el precio promedio nacional de la gasolina superó los USD 4/galón, mientras el diésel rebasó los USD 5/galón.
El impacto de la crisis energética y el encarecimiento de insumos
El efecto del conflicto y las restricciones en Ormuz no se limita a los combustibles: se extiende a insumos clave para la economía estadounidense, como fertilizantes, productos petroquímicos y aluminio.
El encarecimiento de estos bienes comienza a trasladarse a la industria y el consumo interno, sumando presión inflacionaria y afectando el ánimo de los hogares.
Joanne Hsu, directora de las Encuestas de Consumidores de la Universidad de Michigan, explicó que la volatilidad en los precios de los combustibles y otros insumos afecta la percepción de estabilidad y las expectativas de gasto de las familias, en coincidencia con el alza de las expectativas inflacionarias a corto plazo y una mayor cautela en el consumo.
La dimensión política de la crisis emerge en una encuesta conjunta realizada por la agencia de noticias internacional Reuters y la consultora global de opinión Ipsos, que muestra que una mayoría clara de estadounidenses responsabiliza a Trump por el alza de los precios de la gasolina.
Esta percepción plantea un desafío para el Partido Republicano de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato previstas para noviembre y podría influir en la dinámica del voto y la agenda electoral.
Proyecciones económicas y desafíos para la política monetaria
Especialistas consultados por la agencia de noticias internacional Reuters advierten que el encarecimiento sostenido del diésel incrementará los costos del transporte terrestre, con traslado a los precios finales de los bienes de consumo.
Este efecto afectará con mayor intensidad a los sectores de ingresos bajos y medios, cuya proporción de gasto en combustibles es más alta respecto al total del presupuesto familiar.
Grace Zwemmer, economista de la consultora internacional Oxford Economics, señaló: “Prevemos que el impacto en el crecimiento de la renta disponible real derivado del aumento del precio de la gasolina frenará el crecimiento del consumo. El impacto lo sentirán principalmente los hogares de ingresos bajos y medios, ya que una mayor proporción de su gasto total se destina a la gasolina”.
En este contexto, las expectativas de inflación a cinco años han subido del 3,2% al 3,5% en el último mes. Esta tendencia se suma a los datos de la firma de análisis y calificaciones S&P Global, que muestran que el indicador de precios de bienes y servicios empresariales alcanzó en abril su máximo en casi cuatro años.
El consenso entre analistas es que la Reserva Federal mantendrá sin cambios las tasas de interés durante el resto del año.
Heather Long, economista jefe de la mayor cooperativa de crédito de Estados Unidos, Navy Federal Credit Union, advirtió: “El sufrimiento se agravará a medida que los mayores costos de transporte se trasladen a los precios de los alimentos, electrodomésticos, juguetes y cualquier otro artículo que se transporte en barco, automóvil o avión. El panorama no mejorará hasta que se abra el estrecho de Ormuz y se ponga fin definitivamente al conflicto”.
