
Las generaciones más jóvenes en Estados Unidos enfrentan una tendencia que erosiona la confianza y la estabilidad en sus relaciones amorosas: el “financial future faking” (falsificación del futuro financiero).
Se trata de una práctica en la que uno de los miembros de la pareja exagera o miente sobre su situación financiera, prometiendo hogares, viajes o inversiones que nunca se concretan, lo que suele desembocar en rupturas y pérdidas económicas y emocionales.
El crecimiento de este fenómeno entre millennials y Gen Z ocurre en un contexto marcado por alta inflación, un mercado laboral inestable y el creciente costo de la vivienda, según reportaron USA Today y Fortune.
De acuerdo con el BRC Wedding Service Global Market Report 2025, el valor global del mercado de servicios de bodas alcanzará los USD 218 mil millones en 2026 y podría llegar a USD 362 mil millones para 2029. Este dato contrasta con el gasto promedio por casamiento en Estados Unidos, estimado por The Knot en USD 33.000, es decir, cerca de la mitad del ingreso medio anual estadounidense.
La abogada de familia Jackie Combs, citada por Fortune, advirtió que la popularización de estilos de vida aspiracionales en redes sociales y la falta de conversaciones abiertas sobre dinero en el hogar hacen que los jóvenes sean especialmente vulnerables a caer en relaciones donde la realidad financiera queda oculta tras un velo de promesas.
Peso del engaño financiero en las rupturas
En el universo de las rupturas amorosas, la falsificación del futuro financiero se erige como una de las causas más frecuentes de divorcio para la Generación Z y los millennials.
Combs, socia del bufete californiano BlankRome y representante de celebridades como Emily Ratajkowski y Chris Appleton, sostiene que la falta de transparencia financiera, la ausencia de una comunicación realista y el uso del dinero como herramienta de poder son factores determinantes para el fracaso conyugal.
Según sus declaraciones en Fortune, muchos jóvenes han crecido sin formación para hablar sobre dinero y se encuentran, en la adultez, sin herramientas para reconocer o afrontar situaciones de engaño en el ámbito económico.
Un sondeo de la aplicación Hily Dating App identificó señales claras que delatan el engaño financiero: promesas grandilocuentes pero difusas, secretismo respecto al ingreso, deudas o gastos y repetidos aplazamientos a la hora de cumplir metas financieras específicas o asumir compromisos concretos.
Una reacción común, explican los especialistas, es que las personas afectadas se sientan inicialmente tranquilas, ya que la perspectiva de un futuro de abundancia junto a su pareja parece convincente, aunque carente de pruebas reales.
Filtro del crédito: una respuesta generacional al engaño
Frente al temor a ser víctimas de engaños, los jóvenes exploran nuevas estrategias para blindarse. De acuerdo con el relevamiento de Hily, 1 de cada 5 miembros de la Generación Z y un cuarto de los millennials piensan que las aplicaciones de citas deberían permitir filtrar posibles parejas por su puntaje crediticio.
El informe revela que el 20% de los usuarios quiere conocer la puntuación de crédito de una posible cita antes de aceptar el primer encuentro y que más de un tercio de los Gen Z solo aceptarían salir con personas cuyo puntaje supere al propio.
La economía emocional y la solvencia financiera se entrecruzan cada vez más en el escenario afectivo. Un estudio de la Reserva Federal de 2015 citado por USA Today respalda esta percepción: quienes poseen mejores puntajes crediticios no solo tienen más probabilidades de iniciar una relación, sino también de sostenerla en el tiempo.
Por ello han surgido propuestas como la relanzada app SCORE, que promete unir parejas basándose en la compatibilidad financiera. SCORE cuenta con dos niveles: uno abierto, sin necesidad de verificación de identidad ni de crédito, y un nivel “verificado” donde se comprueba tanto la identidad como la puntuación de crédito a través de una revisión que no afecta el historial financiero.
Importancia de la conversación y evaluación de riesgos antes del compromiso
La última tendencia, subrayada tanto por Combs como por el consultor Steve Azoury, es incorporar la discusión financiera temprana en el proceso de conocer a potenciales parejas. “Una relación no debería basarse solo en el dinero, pero el dinero tiene que ser una parte importante”, apuntó Azoury. Y agregó que examinar el historial financiero del otro resulta tan relevante como cualquier otro aspecto.
Azoury y Combs coinciden en que el diálogo sobre expectativas, miedos y proyectos financieros debe producirse antes de la convivencia, la firma de un contrato de alquiler o la mezcla de cuentas.
En opinión de Dave Ramsey, autor especializado en finanzas personales citado por USA Today, la raíz de la conflictividad de pareja reside en “discusiones y problemas de dinero”.
“No se trata de cuánto dinero tienes, sino de cómo lo gestionan juntos. El dinero no es solo cuestión de números, es cuestión de trabajo en equipo, confianza y comunicación. Si quieren construir riqueza y un matrimonio sólido, empiecen por coincidir en materia financiera”, aseguró Ramsey.
El consenso entre expertos es claro: antes de asumir compromisos mayores, es necesario evaluar si hay coincidencia de criterios y transparencia total sobre las expectativas económicas. Un compromiso prematuro, sin plena comprensión de las implicaciones financieras y legales, puede traducirse en la pérdida de autonomía y de perspectivas de futuro para uno de los miembros de la pareja, advirtió Combs en Fortune.
De esta manera, los expertos consideran que lo fundamental es ver estos diálogos como ejercicios de evaluación de riesgos y de compatibilidad a largo plazo, más que como ensayos para forzar una decisión de compromiso.
