La hidrovía que se sostiene con trabajo en negro: la denuncia de 20 años que nadie escuchó

La hidrovía que se sostiene con trabajo en negro: la denuncia de 20 años que nadie escuchó
La hidrovía que se sostiene con trabajo en negro: la denuncia de 20 años que nadie escuchó

Desde hace veinte años vengo golpeando las mismas puertas: la Prefectura Naval Argentina, los gremios del sector y el Ministerio de Trabajo de la Nación. Lo hago en forma personal y también junto a la Cámara que nos representa, CESLAA. El reclamo es siempre el mismo: en la hidrovía del río Paraná operan empresas con tripulación no registrada, mientras las que cumplimos con la ley quedamos cada vez más afuera del negocio. Nunca hubo una respuesta concreta, solo promesas que con el tiempo se fueron diluyendo.

Un negocio que depende de embarcaciones menores

Mi actividad es la de Servicios Fluviales: trabajamos con embarcaciones menores que asisten a los buques de ultramar que ingresan a la hidrovía del Paraná. Es una tarea que exige tripulación habilitada y, en nuestro caso, registrada en tres gremios distintos según la función de cada trabajador a bordo. Cumplir con esas exigencias tiene un costo, y ese costo es, hoy, lo que nos está sacando del mercado.

Cuando lo irregular sale más barato

Este año la situación se agravó. Las Agencias Marítimas, que son quienes contratan estos servicios para los buques, empezaron a optar cada vez más por empresas que operan con personal embarcado de forma irregular, simplemente porque el costo es mucho menor. Un ejemplo permite entender la magnitud de la diferencia: un Patrón (capitán de embarcaciones menores) cobra alrededor de $60.000 por día en una de estas empresas irregulares. En una empresa que trabaja como corresponde, ese mismo puesto, con todos los aportes incluidos, representa un costo aproximado de $230.000 por día. La diferencia es casi cuatro veces mayor, y en un mercado donde el precio termina siendo el criterio de selección, las empresas que blanqueamos a nuestro personal competimos en desventaja.

Un retroceso de treinta años

Lo que estamos viendo hoy se parece, de manera inquietante, a lo que ocurría en los años 90: el pago en efectivo, por fuera de todo registro, como forma habitual de empleo. Una práctica que el sector había dejado atrás y que ahora reaparece, tolerada por la falta de controles efectivos. Agrava el cuadro que parte de estas empresas irregulares, o los titulares de las embarcaciones que prestan el servicio, son en algunos casos miembros asociados de los propios sindicatos que deberían velar por el cumplimiento de los convenios y el registro de los trabajadores.

El resultado: despidos en las empresas que cumplen

La consecuencia directa es que varias empresas del sector que siempre operaron de manera regular están hoy despidiendo personal, incapaces de competir con estructuras de costos que no contemplan cargas sociales ni derechos laborales. Otras, como la nuestra, buscamos alternativas para evitar llegar a esa instancia, aunque cada vez resulta más difícil.

Una denuncia que sigue esperando respuesta

Durante veinte años presentamos denuncias ante los organismos de control y ante los propios gremios, sin que se traduzcan en una fiscalización efectiva. Mientras tanto, el trabajo irregular se instala como una alternativa conveniente para quienes contratan el servicio, y las empresas que respetamos las normas quedamos con cada vez menos margen para sostener los puestos de trabajo que sí generamos de forma legal.

La pregunta que dejo abierta es simple: ¿quién controla realmente el trabajo a bordo en la hidrovía del Paraná, y hasta cuándo se va a seguir premiando a quien opera al margen de la ley?

La entrada La hidrovía que se sostiene con trabajo en negro: la denuncia de 20 años que nadie escuchó se publicó primero en SL24.