
MENDOZA.- Triste, solitario y final. Por eso, para no quedar en el olvido, aunque ya esté en el fondo del mar, un navegante aficionado mendocino salió al “rescate” de uno de los buques heroicos de la Guerra de Malvinas, que fue abandonado hace décadas y finalmente hundido el año pasado por la Armada Argentina. Se trata de una imagen inédita, tomada en 1983, a la que accedió en exclusiva LA NACION, que busca honrar, en estos días de recordación de la gesta, al gigante remolcador de la contienda, el “Aviso ARA Alférez Sobral”, que fue averiado en 1982 por los ingleses y recuperado al poco tiempo, pero dejado a la deriva a lo largo de los años, lo que terminó en su sepultura bajo el agua, en mayo de 2025.
El histórico Aviso Sobral es un ícono sensible en los ambientes náuticos, profesionales y deportivos. Actualmente yace en las profundidades del océano Atlántico, a 90 millas náuticas de Necochea. De acuerdo con las consultas realizadas por este diario, no pudo ser conservado como museo, ya que no se logró reunir los fondos necesarios para tal fin.
La fotografía muestra el renacer y la magnitud del buque después de los avatares de la guerra. “Era febrero de 1983. Lucía esbelto y resiliente, a mis ojos, durante la ceremonia de inauguración del Puerto de Aguas Profundas de San Antonio Este. Tenía la Cruz Roja pintada en su cubierta. Acababa de ser reparado, tras su misión de rescate de los pilotos abatidos en un avión Canberra”, recuerda con emoción Roberto Nafissi Chiappero, de 76 años.
Apasionado tripulante de embarcaciones, reconocido médico reumatólogo en Mendoza y científico de profesión, nacido en Justo Daract, San Luis, Nafissi no dudó en gatillar la cámara e inmortalizar el momento, consciente del estado en el que había quedado el buque durante la contienda. Su amor por las aguas, con más de cuatro décadas de experiencia en vela, lo llevó a registrar ese instante en el mar argentino.
El Aviso ARA Alférez Sobral había sido atacado por dos Sea King que destruyeron el puente y abatieron a siete tripulantes y a su capitán. Logró llegar a puerto después de cinco días sin agua ni alimentos, gracias a la pericia de sus tripulantes. No alcanzó a entrar en acción nuevamente por el término del conflicto. Actualmente, la fotografía simboliza “sacrificio, altruismo y entrega”, asegura Nafissi, y se encuentra en la Escuela Naval de la Nación. El puente original de la nave se puede visitar en el Museo Naval de la Nación, sito en Tigre.
“Sepultura digna de un guerrero, con historia épica y olvidada. Al estilo del sargento Cabral, los jalones vertidos por nuestros patriotas no debieran ser olvidados ni dejar de difundirse en nuestros establecimientos educativos. La fotografía es mi homenaje para mantenerlo vivo en nuestros corazones”, exclama el apasionado navegante, quien recordó que su afición nació durante la infancia, cuando una osteomielitis lo dejó hospitalizado por casi dos años. Sin poder caminar ni moverse de la cama del hospital, frente al puerto de Buenos Aires, observaba desde la ventana el incesante movimiento del elevador de granos y el ingreso y egreso de mercantes controlados por los remolcadores.
El buque Sobral había sido construido en el astillero Livingston Shipbuilding, de Orange, Texas, a orillas del río Sabine. Perteneció a la Armada de Estados Unidos y fue comprado por la Argentina en febrero de 1972. Al desatarse la Guerra de Malvinas fue destacado en Río Gallegos y asignado a la búsqueda y rescate de los tripulantes de un avión derribado. Inmediatamente después vino el brutal ataque y el deterioro, luego la reconstrucción y el posterior abandono a lo largo de las décadas.
A mediados de mayo del año pasado se conoció el peor final. Tal como contó LA NACION, la Armada decidió hundirlo, lo que generó malestar entre los veteranos. En un ejercicio de artillería, el Aviso recibió impactos de armas y terminó en el fondo del mar. El mal estado de conservación y los altos costos para recuperarlo dejaron sin vida las propuestas de las entidades civiles, como la Asociación de Excombatientes de Malvinas de Santa Fe, que pretendían convertirlo en museo.
El Aviso ARA Alférez Sobral tuvo participación activa en Malvinas y su comandante, el capitán de fragata Sergio Raúl Gómez Roca, murió en combate, al igual que otros siete tripulantes, durante el ataque ocurrido el 3 de mayo de 1982. Desde 2018, el buque se encontraba amarrado en la Base Naval Mar del Plata, hasta que abandonó ese lugar para ser trasladado hacia su último destino.
“Lo que no pudo lograr Gran Bretaña lo terminamos de concretar nosotros”, lamentó el año pasado, en contacto con este diario, un veterano de guerra, al confirmarse que la Armada hundió el buque argentino en un ejercicio naval. El barco, desactivado desde 2018, se encontraba en pésimo estado de conservación y había sufrido el desguace de varias piezas, lo que llevó a la Armada a tomar la drástica decisión, resistida por varias asociaciones de excombatientes.
“El Aviso ARA Alférez Sobral fue finalmente hundido, en la tarde del miércoles, por tiro de artillería naval”, informó la Armada en mayo pasado. La fuerza sostuvo que la decisión se tomó para evitar riesgos, como el ocurrido en 2013 con el destructor Santísima Trinidad, que se hundió parcialmente en un muelle de la Base Naval de Puerto Belgrano. No se distribuyeron fotografías de ese momento trascendente.
Así, el Sobral siguió el mismo camino que el destructor ARA Piedrabuena, que también participó en Malvinas y fue convertido por la Armada en “blanco naval”. El 6 de noviembre de 1988 fue hundido, luego de ser remolcado, curiosamente, por el Aviso ARA Alférez Sobral, durante un ejercicio naval.
Ahora, la imagen inédita a la que accedió LA NACION busca rendir homenaje a una embarcación con un rol central en la contienda, cuyo destino final fue el fondo del mar. Traer a la memoria ese instante permite reconstruir un tramo de una historia que aún persiste en la memoria colectiva.
