Por tercer año consecutivo, las muertes por sobredosis en Estados Unidos disminuyeron en 2025, una tendencia que sitúa las cifras en niveles previos a la pandemia y refuerza la esperanza de un cambio estructural tras más de una década de alarmante incremento de decesos asociados al fentanilo y otras sustancias.
La continua disponibilidad de naloxona y cambios en el acceso a tratamientos emergen como elementos centrales en esta mejora, de acuerdo con datos preliminares publicados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), citados por The Wall Street Journal y Reuters.
El análisis más reciente indica que 69.973 personas fallecieron por sobredosis de drogas en 2025, lo que representa una caída de casi 14% respecto a 2024, cuando se estimaron 81.313 muertes, según el tercer reporte anual consecutivo de descensos elaborado por el propio CDC.
Ese descenso, recalcó el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, retorna las tasas nacionales a registros previos a la emergencia sanitaria por Covid-19, periodo en el que la crisis se había profundizado.
La disminución más pronunciada desde la ola de fentanilo
El impacto numérico de este retroceso cobra dimensión frente a su antecedente inmediato: entre 2023 y 2024, la caída en muertes por sobredosis fue casi del 27%, mientras que entre 2024 y 2025 la reducción se ubicó en 14%, de acuerdo con The Wall Street Journal.
Desde 2021, cuando las muertes anuales superaron las 100.000, estos resultados marcan la primera reversión sostenida en más de tres décadas, una excepción histórica según los epidemiólogos del CDC.
La información de los CDC reveló que el descenso fue impulsado especialmente por la baja en muertes asociadas a opioides sintéticos, y en particular al fentanilo. Las cifras muestran que las defunciones ligadas a estos opioides pasaron de 48.913 en 2024 a 38.084 en 2025.
El número total de muertes por sobredosis vinculadas a opioides, incluyendo tanto naturales como sintéticos, bajó a 44.564 en 2025 desde 55.296 en el año anterior, según precisó la agencia Reuters.
Este retroceso nacional, aunque alentador, muestra diferencias estatales notables. Entre los estados donde las muertes disminuyeron al menos un 25% se encuentran Alabama, Nueva York, Carolina del Norte, Rhode Island y Vermont.
En contraste, Arizona, Colorado y Nuevo México experimentaron aumentos de por lo menos 10% en víctimas de sobredosis. En Nuevo México, el Departamento de Salud local detalló un repunte de fallecimientos y atenciones de emergencia asociadas, atribuible en buena medida al uso de fentanilo.
Nuevas estrategias y desafíos persistentes
La proliferación del acceso a naloxona, un medicamento capaz de revertir rápidamente la intoxicación por opioides, fue señalada por especialistas como un factor determinante. La expansión de tratamientos mediante telemedicina y clínicas móviles también se destacó positivamente en los datos citados por The Wall Street Journal.
Además, la flexibilización de políticas para incrementar la disponibilidad de naloxona y agilizar el acceso a atención contribuyó a la respuesta pública.
No obstante, el avance no es homogéneo. Farida Ahmad, científica de salud en el Centro Nacional de Estadísticas de Salud del CDC, advirtió a The Wall Street Journal que el menor ritmo de descenso entre 2024 y 2025, en comparación con el periodo previo, podría indicar una desaceleración, o bien, reflejar el creciente peso de ciertos estados donde las cifras continúan en ascenso. “Todavía queda mucho camino por recorrer”, aseguraron desde la entidad federal.
En la distribución etaria, la sobredosis permanece como la principal causa de muerte entre mayores de 18 y menores de 44 años en el país, afirmó el CDC en su reporte a The Wall Street Journal. Los fallecimientos por otras sustancias, como cocaína y psicoestimulantes —incluida la metanfetamina—, también decrecieron en 2025.
Los datos recopilados para el periodo más reciente, de acuerdo a la base provisional del CDC, se ajustan mensualmente para corregir demoras en los reportes y se procesan siguiendo protocolos internacionales definidos por la Organización Mundial de la Salud.
Disminución en sobredosis impulsa la esperanza de reversión duradera
Los datos del CDC muestran que, tras el auge de muertes atribuidas al auge del fentanilo desde la década pasada, la reversión de la tendencia actual no solo ha reducido la mortalidad directa, sino que contribuyó a elevar la expectativa de vida en Estados Unidos, de acuerdo al informe citado este año por The Wall Street Journal.
Paralelamente, Magdalena Cerdá, directora del Centro de Epidemiología y Políticas sobre Opioides de la Facultad de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York, advirtió: “Si bajamos la guardia existe el riesgo real de que la situación vuelva a agravarse”.
A pesar del progreso nacional, las autoridades sanitarias y los expertos insisten en que la proliferación de drogas sintéticas emergentes ―sumada a discrepancias regionales en la evolución de la epidemia― exige una vigilancia constante y nuevas estrategias para evitar un repunte de la crisis.
La publicación mensual de cifras provisionales permite monitorear de cerca la evolución, pero los recuentos finales solo se consolidarán cuando los certificados de defunción pendientes se resuelvan y los datos definitivos sean procesados, una condición señalada reiteradamente en los reportes del CDC.
Las diferencias históricas entre los recuentos provisionales y los definitivos pueden oscilar según los estados entre 0% y hasta 30%, en función del porcentaje de certificados de defunción pendientes de investigación al cierre de cada periodo, señaló el informe técnico del Centro Nacional de Estadísticas de Salud.
