Lecturas. A 100 años de su nacimiento, Michel Foucault sigue dando de qué hablar

Lecturas. A 100 años de su nacimiento, Michel Foucault sigue dando de qué hablar
Lecturas. A 100 años de su nacimiento, Michel Foucault sigue dando de qué hablar

El próximo 15 de Octubre se cumplen cien años del nacimiento de uno de los pensadores más originales y significativos de los últimos tiempos: Michel Foucault. Un recorrido ligero por algunos de los problemas a los que se dedicó puede ser suficiente para tener una idea de dicha originalidad. Entre los temas clásicos de la historia de la filosofía se encuentran la razón, la libertad, el alma. En lugar de dedicarse a ellos, Foucault investigó su reverso: la locura, la prisión, la sexualidad. Mientras que el trabajo de los filósofos suele consistir en la lectura y discusión de textos, Foucault examinó planos arquitectónicos, recorrió prisiones y hospicios, estudió archivos. Pero, incluso cuando se dedicó a leer textos tradicionales -como en los últimos años de su vida, donde volvió la vista a los pensadores griegos y romanos-, fue para presentar perspectivas novedosas. Discutió, por ejemplo, la relevancia otorgada al “conócete a ti mismo” socrático, reemplazándola por el mandato del “cuidado de sí”; revirtió la imagen de los filósofos cínicos como meros sujetos pintorescos y agresivos, para presentarlos como emblemas del coraje de la verdad.

Su modo poco ortodoxo de desarrollar la actividad filosófica desató cuestionamientos entre sus pares que se sumaron a los ataques -tanto por izquierda como por derecha- por sus posicionamientos políticos y a hostigamientos por su vida privada, particularmente por sus elecciones en términos de sexualidad. La respuesta de Foucault siempre fue el trabajo. Pero de ese trabajo lo que el mundo conoció mientras estuvo vivo fueron solo unos pocos libros, con largos lapsos de tiempo entre unos y otros. En esos momentos, la pregunta recurrente era “¿en qué estará Foucault?”. La versión más maliciosa era que estaba acabado, que ya no tenía más “ocurrencias” para seducir a los lectores. Cuando los libros por fin aparecían, producían un impacto no del todo positivo. Es que Foucault parecía haber mutado entre libro y libro. No solo cambiaban los temas, sino también los modos de abordarlos. Esto generaba, por un lado, la celebración de que surgieran nuevas líneas de investigación; pero, por otro, la decepción de algunos seguidores por no encontrar en ellos la continuación de los proyectos anunciados. Los libros eran auténticas cumbres de las que muy pocos conocían las bases en las que se habían gestado.

El carácter abierto e incompleto de sus investigaciones sumado a la complejidad de algunos de sus conceptos hace que permanentemente aparezcan textos sobre su obra

Con su muerte –más allá de que esto constituyera una directa violación de su pedido explícito de que no se publicaran póstumos-, afortunadamente las piezas faltantes del “rompecabezas Foucault” comenzaron a aparecer. Primero fue la monumental obra Dichos y escritos, con conferencias y artículos dispersos y, posteriormente, los cursos impartidos en el Collège de France entre 1970 y 1984, a los que se sumó más tarde la publicación de Las confesiones de la carne, volumen IV de la Historia de la Sexualidad que el filósofo no alcanzó a corregir para enviarlo a imprenta. Con esto la imagen del último Foucault estaba mucho más nítida. Pero seguían quedando zonas oscuras, sobre todo de épocas anteriores.

En los últimos años, esta operación de completar a Foucault avanzó varios pasos más. Porque empezaron a exhumarse papeles que habían sido celosamente conservados en voluminosas cajas. Uno de los más recientes hallazgos acaba de editarse en español con el título Nietzsche. Cursos, conferencias y trabajos. El volumen está organizado en cuatro capítulos que incluyen: siete clases preparadas por el filósofo para dictarlas en la Universidad de Vincennes en el período 1969-1970; las notas para una conferencia impartida por esos mismos años en EE.UU. titulada “El conocimiento y el deseo”; cinco textos destinados a conferencias acerca de “Nietzsche y el problema de la verdad” pronunciadas –al menos tres de ellas- en la Universidad McGill de Montreal en 1971; y, finalmente, una serie de manuscritos de juventud escritos, presuntamente, entre 1953 y 1955. El valor que tienen los textos que conforman el volumen es indudable. Los de los tres primeros capítulos –que tienen la forma de apuntes o bocetos de preparación para ser expuestos en público- permiten acceder al laboratorio Foucault: ver cómo organizaba sus pensamientos, cómo preparaba las citas, cómo planeaba encadenar los argumentos ante su auditorio. Por su parte, los textos del último capítulo presentan a un Foucault veinteañero impactado por el encuentro con Nietzsche –que, curiosamente, también nació un 15 de octubre, pero de 1844- al que llegó a partir de la lectura de Heidegger. “Perecer por el conocimiento absoluto –afirma el joven filósofo en uno de los textos- podría ser parte del fundamento del Ser (…)”. Esta frase permite ver –prosigue más adelante- “que no hay suelo para la crítica, que no hay discurso dialéctico sin risa que lo interrumpa, que la filosofía ya no es un discurso, sino experiencias a la vez iluminadoras y muertas”. Vemos aquí a un novedoso Foucault, muy joven, nutrido por Nietzsche, disputando irreverentemente con Heidegger acerca del Ser.

Que se cumpla un centenario del nacimiento de Foucault quizá impacte menos que el hecho de que hace más de cuatro décadas que está muerto. Porque, como acabamos de mencionar, en estos años se publicaron más textos suyos que durante su vida. Pero, además, porque es uno de los filósofos sobre los que más se escribe. El carácter abierto e incompleto de sus investigaciones sumado a la complejidad de algunos de sus conceptos hace que permanentemente aparezcan textos sobre su obra. Un ejemplo de esto es el libro Foucault, gubernamentalidad y crítica, de Thomas Lemke, profesor de sociología en la Universidad Goethe de Fráncfort del Meno. En este trabajo, el autor no solo expone minuciosamente el origen del término “gubernamentalidad” y destaca su importancia en la filosofía de Foucault, sino que también plantea algunas limitaciones en su alcance, por lo que intenta llevar a cabo una actualización que permitiría aplicarlo al análisis de la política actual.

La celebración de los cien años de Foucault nos interpela también acerca del presente de la Filosofía. Si continuamos aguardando sus palabras, si continuando explorando sus conceptos acaso sea, en buena medida, porque el siglo XXI no nos ha entregado -¿aún?- una figura de su talla.

Nietzsche. Cursos, conferencias y trabajos

Michel Foucault

Trad.: Horacio Pons

432 páginas

$ 47.900

Foucault, gubernamentalidad y crítica

Thomas Lemke

FCE

Trad.: Bárbara Pérez Curiel

166 páginas

$ 26.000