
Extraditado desde Perú llegará hoy, cerca de las 19, a la Argentina Tony Janzen Valverde Victoriano, más conocido como Pequeño J, el teórico autor intelectual de los homicidios Morena Verdi, Brenda del Castillo y Lara Gutiérrez, triple crimen ocurrido en septiembre pasado en Florencio Varela y que habría tenido como móvil la venganza por un robo de cargamento de cocaína.
En las últimas horas se conocieron imágenes de Pequeño J antes de ser extraditado a la Argentina, donde se lo ve con el cabello rapado, sin su flequillo con el que había sido conocido cuando fue detenido tras escaparse del país.
El joven de nacionalidad peruana será indagado mañana por el juez federal de Morón Jorge Rodríguez y el secretario Ignacio Calvi, funcionarios a cargo de la causa.
El operativo de trasladado de Pequeño J estará a cargo de la División Investigación Federal de Fugitivos y Extradiciones del Departamento Interpol de la Policía Federal Argentina (PFA) y se realizará en un avión de la Fuerza Aérea que aterrizó hoy a las 10 en Lima.
“El vuelo de regreso hará una escala en Salta para cargar combustible y antes de aterrizar en Brigada Aérea de El Palomar hará un viaje a Asunción, en Paraguay, para buscar a otros dos extraditados”, dijeron a LA NACION fuentes de la PFA.
Fuentes al tanto del operativo de traslado explicaron que una vez en territorio argentino, Pequeño J quedará bajo custodia del Servicio Penitenciario Federal (SPF), que se encargará de su traslado a una cárcel para jóvenes adultos situada en Marcos Paz.
Pequeño J es requerido por las autoridades judiciales argentinas por la presunta comisión del delito de homicidio agravado, al haberse cometido con el concurso premeditado de dos o más personas, con ensañamiento, alevosía y mediando violencia de género, en tres hechos distintos que se encuentran en concurso real entre sí.
En la causa se investiga no solo los homicidios de esas jóvenes, sino también las ramificaciones que habría establecido la banda en la Argentina, una red que actuaría en una amplia gama de actividades delictivas, desde narcomenudeo hasta lavado de dinero y trata de personas.
Además de ese joven peruano que fue arrestado en Lima tras dejar nuestro país poco después del triple crimen, en el expediente hay otros 11 imputados. La semana pasada, la Justicia dictó la falta de mérito del peruano Joseph Freyser Cubas Zavaleta, conocido como “Señor J”, como partícipe del triple crimen de Florencio Varela.
“Entre los días viernes pasado [por el 19 de septiembre pasado], aproximadamente entre las 22.30, y el martes último [por el 23 de septiembre de 2025], aproximadamente a la 18, un número indeterminado de sujetos de distinto sexo, entre los que se encontraban Maximiliano Parra, Iara Daniela Ibarra, Miguel Ángel Villanueva Silva, Celeste González Guerrero, Julio Valverde y/o Montaña y/o Pequeño Jota [cuando todavía no tenían identificado al supuesto autor intelectual del triple crimen] y Matías Agustín Ozorio actuando con división de roles, en el interior del domicilio situado en Chanar 702, en Villa Vatteone, Florencio Varela, y con claras intenciones de causarles la muerte, aplicaron múltiples golpes de puño, patadas y diversos cortes utilizando armas blancas sobre la superficie corporal de la humanidad de Verdi, de 20 años; Del Castillo, de 20, y de Gutiérrez, de 15, ocasionándoles lesiones de tal magnitud que provocaron su deceso. Obraron a traición y sobre seguro, aumentando intencionalmente y de manera inhumana el sufrimiento al causar padecimientos innecesarios que van más allá de lo necesario para cometer el acto, concurso premeditado de todos ellos y aprovechando los masculinos su condición biológica dominante de género sobre las víctimas mujeres”, según la orden de captura internacional que pesaba sobre el sospechoso.
La investigación
En oportunidad de solicitar la prisión preventiva de los primeros ocho sospechosos arrestados por el triple crimen, los fiscales de La Matanza Adrián Arribas, Claudio Fornaro y Diego Rulli sostuvieron que “entre las 22 del 6 de septiembre pasado y las 21.30 del 19 del mismo mes, en lugar indeterminado, presumiblemente varias personas organizadas mediante un previo plan común acordaron la sustracción de varios kilos de sustancias ilícitas (provenientes del tráfico de drogas y destinadas a la venta al menudeo en Florencio Varela) a una organización de estructura celular con clara estabilidad y permanencia en el mercado del narcotráfico” integrada, entre otros, por el “Pequeño J”.
Los autores del robo de la droga habrían sido allegados a las víctimas del triple crimen, según explicaron Arribas, Fornaro y Rulli.
“Por medio de maniobras de engaño y ardides −aprovechándose de su especial condición de vulnerabilidad−, integrantes de la organización narcocriminal lograron establecer un vínculo de confianza con Lara, Morena y Brenda por lo que el 19 de septiembre, a las 21.29, en las inmediaciones de la Quila y El Tiburón, en Ciudad Evita, La Matanza, consiguieron que las chicas subieran a una camioneta Chevrolet Tracker blanca en la que viajaban al menos tres personas. En el vehículo fueron trasladadas a una casa de Florencio Varela [la escena del triple crimen], donde supuestamente se realizaba una supuesta fiesta”, expresaron los investigadores judiciales al fundar la solicitud.
Según se afirmó en el dictamen: “Tras ingresar en la casa, los agresores les hicieron saber a las chicas sus verdaderas intenciones −la recuperación de la droga presumiblemente sustraída−, por lo que retuvieron a las víctimas en contra de su voluntad, privándolas de esta manera ilegalmente de su libertad, obligándolas a permanecer en el lugar, para lo cual fueron maniatadas y amordazadas”.
Y concluyeron: “En el referido contexto situacional y estando las víctimas en un completo estado de indefensión, es que al menos todos los antes nombrados, actuando de común acuerdo conforme a una convergencia intencional, delineada, planificada y previamente establecida, obrando de modo seguro, a traición y sin posibilidad de defensa, es que con claras intenciones de causar la muerte de las mismas para ocultar el hecho delictivo cometido previamente, y mediante el empleo de golpes de puño, patadas, como así con la utilización de elementos filo punzo cortantes comenzaron a lesionar a las víctimas de manera tal que previo a llegar al designio criminal final con su accionar aumentaron de forma deliberada e inhumana el sufrimiento de las jóvenes, provocándoles lesiones agónicas (amputaciones y luxofracturas, entre otras) que indefectiblemente las fueron llevando a la muerte”.
El primer gran señalado por el crimen fue Pequeño J, que estuvo prófugo hasta que la Policía Nacional de Perú lo atrapó en Pucusana, una zona de pescadores y de balnearios, situada a 70 kilómetros de Lima cuando se movilizaba en un camión y viajaba para encontrarse en un punto de la capital peruana con su ladero, el argentino Matías Ozorio.
En un comunicado de prensa, la policía peruana explicó que la detención de Pequeño J y de Ozorio se concretó tras el “despliegue de inteligencia y acción coordinada” entre la Dirección Antidrogas local y el Departamento Interpol de la Policía Federal Argentina.
Más tarde, en una conferencia de prensa, el general Zenón Santos Loayza Díaz, jefe de la Dirección de Antidrogas de la Policía Nacional de Perú, confirmó que la Policía de la Provincia de Buenos Aires había aportado información clave para la detención de “Pequeño J”.
Loayza Díaz contó que Valverde Victoriano había llegado a Perú vía terrestre desde Bolivia y que había contratado “los servicios” logísticos necesarios para que lo llevaran hasta Lima.
Tras determinarse que el triple crimen tenía vínculos con el tráfico de drogas, el expediente pasó al fuero federal de Morón.
En las últimas horas, la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín cambió la calificación de la imputación de Ibarra y Parra, la pareja que fue descubierta en plena tarea de limpieza de la casa de Florencio Varela donde fueron ejecutadas y enterradas las víctimas.
Ahora, ambos quedaron acusados del delito de encubrimiento y no como partícipes del triple crimen. Las familias de las víctimas exigen que no sean liberados. “Por el momento nadie pidió la excarcelación”, dijeron a LA NACION fuentes judiciales.
