Los múltiples errores del Boca muleto en los tres goles de la dura derrota ante Deportivo Riestra

Los múltiples errores del Boca muleto en los tres goles de la dura derrota ante Deportivo Riestra
Los múltiples errores del Boca muleto en los tres goles de la dura derrota ante Deportivo Riestra

No solo Boca fue goleado por Deportivo Riestra en Bajo Flores, recibiendo un golpazo en el debut por el Torneo Clausura 2026, sino que la simpleza con la que el Malevo anotó los tantos durante el primer tiempo para el 3-0, período que bastó para sentenciar la historia, llamaron altamente la atención. Los errores, las distracciones, la ingenuidad y las flojas respuestas se combinaron para exponer una versión frágil que fue agradecida y aprovechada por su rival.

Que la función haya sido encarada por un equipo mayormente muleto, en vísperas a la revancha del playoff de la Copa Sudamericana, no es argumento suficiente para contextualizar esas fallas: en los últimos tiempos, el Xeneize ha padecido una y otra vez goles fáciles. Con Rodolfo Arruabarrena al mando del banco, este domingo asumiendo la responsabilidad de la derrota, u otro de sus antecesores en el cargo.

La pesadilla inició temprano. A los seis minutos, Riestra le dio forma a su primer ataque. Milton Céliz quedó incómodo al correr hacia un costado del área una pelota descargada por Alexander Díaz. Ante el acercamiento pasivo de Lautaro Blanco, el volante -diestro- tuvo el tiempo y espacio suficiente para, ahora sí, encontrar la comodidad que le permitiera enviar el centro con su pie menos hábil.

A la altura del segundo palo, Antony Alonso le ganó fácil en la altura a Malcom Braida y devolvió el balón hacia el corazón del área, donde solo un hombre la atacó: mientras los dos centrales, Lautaro Di Lollo y Marco Pellegrino, perdieron la marca de Braian Sánchez y solo atinaron a mirar la finalización, el jugador local ya estaba acomodado en el borde del área chica para definir de cabeza, muy cómodo. El único obstáculo era el arquero Álvaro Montero, que -pese a ser el menos responsable en esa jugada- estuvo lento en el achique, tiempo que favoreció al volante ofensivo para firmar el primer gol de la tarde-noche.

El 1-0 de Riestra, por arriba

A los 21 minutos de esa primera mitad comenzaría a elaborarse el segundo tanto del conjunto que dirige Guillermo Duró. La rareza es que no fue por obra del equipo vencedor: un centro para nada dañino de Mariano Bracamonte picó fuera del área, y Santiago Ascacibar intentó despejarla de zurda y de sobrepique, acaso lo que forzó la pifia por la que mandó el balón directo al tiro de esquina. “A mi juego me llamaron”, entonces, dijo el anfitrión. Y vaya si le sacó jugo segundos después.

Tras el lanzamiento de la pelota parada, tres veces le cabecearon a la resistencia boquense. Si dos, se suele decir en el fútbol, es suficiente para encontrar la red, tres desnudan demasiadas fallas y facilidades. Primero, el envío abierto y corto hacia un vértice del área chica fue anticipado por un testazo de Céliz que obligó al joven Leonel Flores a guardar la pierna alta con la que imaginó el rechace.

El 2-0 de Riestra

Esa pelota se elevó al borde del área chica, zona en la que Carlos Quintana le ganó el duelo aéreo a Pellegrino, buscando su propio gol. Sin embargo, terminó ayudando a un compañero que expuso aún más la desorientación de los futbolistas de Boca. Porque Blanco soltó la marca de Alonso y ningún otro estuvo despierto como para tomarlo, con un agravante para el lateral izquierdo: quedó petrificado delante de su arquero y, mientras levantó el brazo exigiendo el fuera de juego, habilitó al delantero, de 1,90 metros.

Todo fácil para Alonso, que terminó peinando en soledad esa última pelota cabeceada por Quintana, dándole mayor velocidad a la definición a pocos centímetros del arco. Montero volvió a no tener la mayor responsabilidad, pero también es cierto que, otra vez, quedó muy expectante sobre la línea. Su reflejo no fue suficiente para evitar el segundo.

En la que el colombiano sí pareció poder hacer más de lo que intentó fue en el tercer tanto, 15 minutos más tarde. Una jugada que, como en las anteriores, los jugadores boquenses dejaron la viveza fuera del campo de juego. Porque todo arrancó en un tiro de esquina favorable al Xeneize, rechazado por la concentración total del Malevo, una antítesis total a lo que fue el equipo azul y oro.

Díaz capturó ese rechace en la puerta de su propia área. Y comenzó la escapada sin otra colaboración que la de sus piernas, su aire y las falencias que pudieran ofrecerle los tres hombres de Boca que quedaron en la cobertura. Las tres cosas sucedieron, porque el Tanque fue con decisión y los rivales hicieron todo para que se luciera.

El 3-0 compite para el Puskas

Blanco intentó arrimarse apenas el N°11 aceleró, pero en vez de optar por la infracción táctica para cortarle la carrera, empezó a bajar la marcha porque confió en Braida, que lo esperaba de frente. De pronto, quien jugó de lateral derecho eligió abrirse y, así, amplió el hueco. Eso generó más confusión. Por ahí se metió el surgido en San Lorenzo. En una segunda oportunidad para reivindicarse, el rosarino volvió a elegir mal: intentó el quite de la pelota y nunca pensó en la falta, mientras que Braida tampoco quiso tocarlo al reacomodarse. Como último hombre y muy lejano quedó Milton Delgado, que no llegó a cerrar y quedó observando la obra del delantero desde fuera del área.

Pese a correr unos 80 metros con la pelota, Alexander Díaz estuvo muy lúcido para entender que la emboquillada debía ser muy elevada debido a los dos metros de Montero. El 1 pareció reaccionar tarde, quizás por un exceso de confianza: retrocedió lento y, pese a su extensa humanidad, erró el manotazo. Entonces, la lupa ahí sí se posó merecidamente sobre su movimiento.

Boca fue un desconcierto absoluto en el estadio Guillermo Laza.

“Sabíamos del juego directo, del juego aéreo de Riestra. Hubo distracciones… El tercer gol de ellos nace de un córner a favor nuestro, lo habíamos hablado y trabajado, pero ocurre y hay que agachar la cabeza y enfocarse, insistir en los detalles que nos cuestan mucho, estamos en Boca y no podemos tener un partido como el que tuvimos hoy”, dijo el Vasco luego en la conferencia de prensa.

Tres goles insólitos para un equipo como Boca. Tres goles en un tiempo que bastaron para un golpe durísimo. Tres goles que encienden una alarma para Rodolfo Arruabarrena.