
Banderas vaticanas y argentinas vistieron el frente de la Casa Rosada para enmarcar un día bisagra: hace desde 1987 que un Papa no viene al país y este 8 de noviembre de 2026 la historia ya se torció. La cuenta, ahora, arrancará desde hoy.
En su primer día en la Argentina, el papa León XIV se reunió con el presidente Javier Milei en la sede del Ejecutivo, decorada también con flores amarillas y blancas, y con alfombras impolutas que fueron arregladas en los días previos.
A las 17.41, Milei y el Papa ingresaron al Salón Blanco, donde solo estaba la prensa, escoltados por los Granaderos. El Presidente le indicó al Sumo Pontífice el escalón y acomodó su saco negro.
Minutos después, Milei le presentó al Papa su Gabinete; y León, a su equipo, en la Galería de los Vitrales. Además de los ministros, estuvieron presentes el titular de Diputados, Martín Menem; la jefa de la bancada en el Senado, Patricia Bullrich; y el estratega Santiago Caputo.
Al terminar, Milei y el Papa partieron a una bilateral en el despacho del Presidente, a puertas cerradas. Se sumó Karina Milei. El mandatario le entregará al Santo Padre una medalla grabada con el escudo nacional de un lado y el escudo vaticano del otro; más un aspersorio litúrgico.
Al mismo tiempo, el jefe de Gabinete, Diego Santilli; el canciller Pablo Quirno; y la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, tienen mitines con representantes de la Santa Sede.
Los ministros, que ingresaron a la Rosada por la explanada, se irán todos juntos en una combi hasta el Palacio Libertad, donde sigue la agenda del Papa.
Antes de desembarcar en el ex CCK, el Papa frenará en el monumento a Juan de Garay para recibir de parte del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, las llaves de la Ciudad.
En la previa del arribo de León a la sede del Gobierno, cerca de las 15, personal de la división Explosivos de la PFA “peinó” la casa con linternas y dos perras, Kenia y Ali, que husmearon que las salas estuvieran en orden.
En Uruguay, y fiel a su identidad de agustino, León llamó a la Iglesia a acercarse a la comunidad y sobre todo a convocar a aquellos que están alejados de la fe católica, en aquel país que a diferencia de este es de tradición laica. También expuso que los niños no debieran irse a dormir sin comer.
Milei ya vio al Papa en el Aeroparque de la Ciudad, donde fue a recibirlo junto a su hermana, Karina Milei. Después ambos vinieron directo a la Casa Rosada, para hacer la recepción oficial. En tándem, el Sumo Pontífice fue a la Plaza San Martín de Retiro para colocar una ofrenda floral.
Hasta cerca de las 2 de la tarde, la Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada estuvo libre para que la gente circule dentro del perímetro, aunque a esa hora ya había fuerte presencia de Policía Federal Argentina (PFA) y la Casa Militar. Luego se cerró.
Dentro de los puntos sensibles del viaje del Papa a la Argentina, la seguridad es uno. La ministra Monteoliva tuvo un papel preponderante en el operativo de recepción de León XIV.
Otro eje complicado para el Presidente -sino el más- será la visita del Papa al Cottolengo Don Orione de Claypole mañana, porque pondrá a la discapacidad en el centro de la agenda. La gestión de Milei afrontó desde sus inicios quejas de pacientes, familias y prestadores por los recortes en el área. En medio del ajuste, saltó en 2025 un gran escándalo de corrupción, tras una denuncia por sobreprecios durante la gestión de Diego Spagnuolo.
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