Nació como pueblo de pescadores y convoca con sus piscinas naturales y posadas con encanto

Nació como pueblo de pescadores y convoca con sus piscinas naturales y posadas con encanto
Nació como pueblo de pescadores y convoca con sus piscinas naturales y posadas con encanto

Con un mar calmo de aguas transparentes, peces de colores que merodean en sus arrecifes de coral y playas enmarcadas por el verde intenso de los cocoteros, São Miguel dos Milagres es un secreto bien guardado en el estado de Alagoas, al nordeste de Brasil.

Para descubrirlo hay que volar a Maceió y, desde allí, alquilar un auto o tomar un transfer. Si bien se detecta a solo 100 km de la capital de Alagoas, el trazado de la carretera AL-101 Norte hace que el periplo lleve unas dos horas.

São Miguel dos Milagres nació como un pueblito de pescadores, y aún lo sigue siendo. Sus habitantes son, en su mayoría, gente humilde que va mar adentro en busca del sustento diario en sus barcazas de colores vibrantes: es un verdadero espectáculo verlos cuando se convierten en líneas verdes, rojas o amarillas pintadas sobre el turquesa del Atlántico. La pesca con redes es práctica característica en playas casi vírgenes como Porto da Rua, Praia Central o Praia do Riacho.

Al regreso, esos barquitos llegan a la costa cargados con su peixe fresco do dia, y se puede comprar lo que traen: róbalos, baiacus, corvinas y agulhinha (pez aguja, común en la zona). En los restaurantes de los alrededores ofrecen el plato típico, la peixada alagoana, una comida “milagrosa”, sencilla, sabrosa, abundante y con gusto a mar, ideal para compartir.

Las aguas calmas y cristalinas de estas playas son un gran atractivo para los visitantesNadar o hacer snorkel aquí es garantía de encuentro con peces de colores y corales

La peixada es una especie de guiso de pescado cocido en trozos grandes con una diversidad de verduras, hierbas y leche de coco. Hay distintos puestos playeros para saborearlo con una cerveza o agua de coco bien fría, una combinación muy nordestina. Se lo ofrece además en el tradicional restaurante Do Enildo, en Porto Da Rua. Diversas barracas y restaurantes en Praia Central son otra opción. Muchas posadas también la preparan, como la Posada do Toque.

El nombre del pueblito se asocia a un milagro de sanación que vivió un pescador hace tres siglos gracias a un hallazgo singular: la figura de San Miguel de Arcángel. Dice la leyenda que el hombre apenas podía trasladarse en la playa por dolores profundos en sus rodillas. En determinado momento, se detuvo en la orilla del mar para descansar y el oleaje le trajo una rama de un árbol; al tocarla, se transformó en una estatuilla del santo. En ese instante, el antiguo mal que lo atormentaba desapareció.

Este litoral se mantiene agreste y lejos del turismo masivo gracias a una intensa política de protección ambiental

Esa creencia aún perdura entre los pescadores y se relaciona con la pequeña y adorada capilla de los Milagres, donde todos los años en septiembre se celebran misas especiales: es la fiesta de São Miguel Arcanjo, el patrono del pueblo. Muy linda, con arquitectura tropical, suelo de arena, bancos de madera rústica y vista al mar, se ha vuelto icónica por su belleza y ubicación paradisíaca. Está en la Praia do Marceneiro, en la conocida Ruta Ecológica. Esta capillita no es la iglesia principal del pueblo, pero representa el espíritu de los milagros y su cultura.

En el destino no hay grandes resorts ni construcciones altas, sino posadas con encanto de atmósfera rústica y a la vez sofisticada

Corales, playas vírgenes y palmeras

La llamada Ruta Ecológica (la AL.101 ecológica) forma parte de la Costa de los Corales. Es un tramo costero de unos 30 km (entre Passo de Camaragibe, São Miguel dos Milagres y Porto de Pedras) donde la naturaleza se nota muy cuidada; hay playas vírgenes y casi desiertas, vegetación costera, montes densos de palmeras y ríos que concluyen en el mar con una rica biodiversidad marina. Extendida por el litoral norte de Alagoas, ahí se despliega la costa de coral, una extensa barrera de corales costeros, la segunda mayor barrera coral del mundo. Vista desde el cielo parece una línea de mosaicos irregulares de color ocre.

Los cocoteros altísimos bordean toda la costa

Lo virginal de este corredor no se pierde merced a una política de preservación de la naturaleza. Por eso no hay grandes resorts masivos, construcciones altas ni demasiado comercio ambulante en esta área de Protección Ambiental.

A lo largo de esta ruta hay zonas donde el mar tornasolado se apaga y se enciende según la luminosidad del día. Ese fenómeno se explica por los arrecifes que forman piscinas naturales y albergan una gran variedad de peces.

Se trata de la segunda mayor barrera coral del mundo

Al principio de la ruta aparece Praia da Barra de Camaragibe. El ingreso a esta playa resulta deslumbrante: hay un río que se abraza con el mar y arboles altísimos (mangles rojos y negros) dispuestos en hilera a lo largo de la costa marina para protegerla de la erosión. Destacan los barcos multicolores de pescadores en atardeceres que hipnotizan. Camaragibe es ideal para detenerse unas horas, tomar fotos y beberse un coco helado.

Praia do Marceneiro está entre las playas favoritas para quienes necesitan soledad y tranquilidad absoluta. Es la conjunción de palmares densos, arena fina, mar calmo y casi nadie en las cercanías.

El buggy es el medio de transporte más usado para trasladarse entre las playas

Sigue Praia do Riacho, una playa extensa, pacífica y con un extra, la milagrosa Capela dos Milagres (una capillita blanca con vista al mar) donde los lugareños rezan arrodillados en un piso de arena dorada. Los coqueiros son infinitos y el agua de mar, además de cristalina, dice la leyenda, está bendecida.

En la playa central de São Miguel dos Milagres (o Porto da Rua), la vida de los pescadores se detiene al mediodía cuando llegan conduciendo sus coloridas jangadas con su carga de pesca reciente. En el centro del pueblo hay un poco más de movimiento que en las otras playas. Hay restaurantes donde se puede comer un buena peixada mientras se asiste a la atmósfera pueblerina de Milagres.

Las piscinas naturales son la marca distintiva de estas playas

Otras dos que se recomiendan son la Praia do Toque, con hoyos naturales de aguas turquesas muy calmas y la Praia do Potacho (Porto de Pedras), la más famosa por su belleza salvaje: acantilados rosados, palmeras inclinadas, arena dorada y piscinas naturales. Hay quienes dicen que es una playa especial donde se conjuga lo natural y la sofisticación. Allí se encuentra la capilla de San Juan Bautista y el famoso coqueiro do Grazi, así llamado porque una conocida actriz brasilera, Grazi Massaferra, hizo una sesión de fotos en bikini apoyada en esa palmera inclinada. De inmediato las fotos se viralizaron en las redes.

La capilla se encuentra sobre la arena; con su estilo tropical minimalista y el océano de trasfondo es un encuadre único para los amantes de la fotografía.

La peixada alagoana, guiso de pescado cocido en trozos grandes con verduras, hierbas y leche de coco

Por último, la Praia de Tatuamunha (al final de Porto de Pedras) es una parada especial para hacer ecoturismo y observación de animales como garzas, biguás, cangrejos y algún manatí gigante, un mamífero dócil y herbívoro conocido como vaca marina o vaca de mar. Se lo llama así porque pasa el día pastando plantas acuáticas.

Consejos para disfrutar del paraíso

-Hacer un paseo en una jangada rumbo a los hoyos naturales formados por arrecifes (a unos 2 km de la costa). El agua es transparente: vale la pena nadar entre peces de colores o hacer snorkel.

No hace falta sumergirse mucho para detectar cientos de peces de colores

-Alquilar un buggy: permite recorrer varias playas, el túnel verde de coqueiros y observar el paisaje desde la perspectiva de puntos panorámicos. Es una salida divertida y no dura más que medio día.

– Hacer recorridos en bicicleta o caminatas por la costa.

Dónde dormir

Pousada do Toque (Praia do Toque) Perfecta para desconectarse, tiene ubicación privilegiada frente al mar. Ambiente ecológico y servicio de primer nivel.

Pousada Patacho (Praia do Patacho) Una de las más bellas, con pileta de natación inmensa, amplios bungalows y vista al mar turquesa.

Mahré Hotel & spa. Spa completo. Ambiente sofisticado