:format(webp):quality(40)/https://rosarionuestrocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/matias_coccaro.webp?ssl=1)
Por Mauro Yasprizza.
La Lepra derrotó 1 a 0 a Talleres en el inicio del torneo. Fue superior durante gran parte del encuentro, presionó bien y generó las mejores situaciones, aunque después del gol retrocedió demasiado y terminó dependiendo de una actuación decisiva de Josué Reinatti.
Newell’s comenzó el campeonato con una victoria justa y necesaria. Se impuso por 1 a 0 ante Talleres en el Coloso Marcelo Bielsa, mostró una idea clara durante buena parte de la tarde y consiguió tres puntos importantes para empezar a construir confianza.
El equipo rojinegro fue mejor que su rival. Lo incomodó desde la presión, recuperó la pelota en campo contrario y tuvo las oportunidades más claras. Sin embargo, volvió a mostrar dos problemas que deberá corregir cuanto antes: la falta de contundencia y la tendencia a retroceder demasiado cuando consigue ponerse en ventaja.
Durante el primer tiempo, Newell’s logró imponer el ritmo del partido. No dejó salir con comodidad a Talleres y consiguió que el conjunto cordobés jugara lejos del arco defendido por Reinatti. La presión fue ordenada, intensa y, por momentos, muy efectiva.
Facundo Guch mostró movimientos interesantes, Jerónimo Gómez Mattar aportó precisión en la pelota detenida y los laterales encontraron espacios para proyectarse. El equipo tuvo profundidad, llegó por las bandas y logró generar peligro con distintas variantes.
Lo único que faltó fue el gol.
La Lepra hizo méritos suficientes para irse al descanso en ventaja, pero volvió a fallar en la definición. Generó situaciones, pisó el área y obligó a Talleres a defender cerca de su arquero, aunque no consiguió transformar esa superioridad en el resultado.
La diferencia llegó en el segundo tiempo. Matías Cóccaro cambió por gol un penal y le dio a Newell’s la ventaja que ya había merecido durante la primera parte.
Hasta ese momento, el equipo había jugado un partido serio. Presionaba, disputaba cada pelota y mantenía a Talleres lejos de su arco. Sin embargo, después del 1 a 0 cambió la postura.
Newell’s dejó de presionar con la misma intensidad, perdió metros y comenzó a defender demasiado cerca de Reinatti. En lugar de aprovechar los espacios que dejaba un rival obligado a adelantarse, se replegó y le entregó la iniciativa.
Ese retroceso hizo que el partido terminara siendo mucho más complicado de lo necesario. Talleres creció, acumuló jugadores en ataque y estuvo cerca del empate. La Lepra pasó de controlar el encuentro a resistirlo.
En ese tramo apareció Reinatti.
El arquero tuvo un segundo tiempo sobresaliente y fue determinante para sostener la victoria. Respondió en los momentos más difíciles, transmitió seguridad y evitó que Talleres encontrara un empate que, por el desarrollo general, habría resultado injusto.
Su actuación explica buena parte del resultado, pero también deja una advertencia. Newell’s no puede depender siempre de su arquero para defender una ventaja mínima, especialmente en partidos que consigue manejar durante largos pasajes.
El triunfo representa un buen punto de partida. El equipo mostró intensidad, compromiso y una idea reconocible. También dejó en claro que conoce sus limitaciones y que está dispuesto a competir desde el esfuerzo colectivo.
No le sobra nada, pero pelea cada pelota.
Ese espíritu puede transformarse en una fortaleza. Para que alcance, deberá mejorar la eficacia frente al arco y aprender a cerrar los partidos con mayor tranquilidad. Defender una ventaja no significa refugiarse dentro del área ni renunciar por completo al ataque.
Newell’s ganó bien porque hizo más que Talleres. Fue protagonista, generó las mejores oportunidades y encontró el premio que buscó desde el comienzo. Después sufrió porque se metió atrás y dejó crecer a un rival que parecía controlado.
El inicio fue positivo. La victoria permite trabajar desde otro lugar y ayuda a fortalecer la confianza. Ahora el desafío será sostener lo bueno, corregir los errores y entender que, muchas veces, la mejor manera de defender un resultado es seguir jugando.
