
Nico fue diagnosticado en marzo de 2020, con apenas tres años, de neuroblastoma en estadio 4, un tipo de cáncer infantil agresivo originado en las células nerviosas inmaduras que inicialmente se detectó en su glándula suprarrenal izquierda. Desde entonces, transitó un extenso camino que incluyó intervenciones quirúrgicas, quimioterapia, un autotrasplante de médula e inmunoterapias realizadas en centros médicos de Rosario, Buenos Aires, Barcelona y, en la etapa actual, en Estados Unidos.
La importancia de la inmunoterapia y el esfuerzo familiar
En la actualidad, gracias a la respuesta favorable ante las terapias de vanguardia y el sostenido apoyo solidario de la comunidad, Nico atraviesa una etapa en la que recibe la aplicación de una dosis inyectable cada tres meses en la ciudad de Nueva York. Este procedimiento de inmunoterapia avanzada reemplaza a los esquemas más invasivos que recibió años atrás y tiene como objetivo principal evitar recaídas y consolidar la remisión de la enfermedad.
A pesar de los importantes logros clínicos, la logística y los costos que implica el traslado internacional constante representan un desafío permanente para el núcleo familiar. Hace dos años que estoy sin trabajo formal; la enfermedad de Nico demanda muchísimo tiempo. Para afrontar los gastos nos dedicamos a la venta de chipá congelados, ya que viajar cada tres meses a Nueva York implica costos muy elevados, explicó Luciano en los micrófonos de Radio Casilda
Aun frente a las complejidades cotidianas, el padre de Nico remarcó la importancia de mantener la fortaleza y la gratitud por la evolución de su hijo: Uno está agradecido de que aún estamos caminando. Esto no se lo deseo a nadie, pero ver cómo sigue mejorando nos da fuerzas para continuar.
