La discusión sobre el ingreso a las secundarias públicas más selectivas de Nueva York volvió a centrarse en una brecha concreta: los estudiantes latinos recibieron cerca de 6,5 % de las aproximadamente 4.000 vacantes ofrecidas para el ciclo 2026-2027, pese a que representaron alrededor de una cuarta parte de quienes rindieron la prueba de admisión.
El alcalde Zohran Mamdani enfrenta pedidos para modificar el sistema que usa el examen SHSAT como criterio exclusivo en ocho instituciones.
La desproporción explica por qué el debate tiene consecuencias directas para los alumnos latinos. Para acceder a esas escuelas, la mayoría debe superar una única prueba estandarizada; quienes impulsan cambios sostienen que ese modelo no refleja por sí solo el desempeño académico ni compensa las desigualdades previas en el acceso a enseñanza avanzada y preparación para el examen.
Los defensores del mecanismo, en cambio, alegan que sustituirlo sin garantías puede perjudicar a familias que hoy acceden mediante una evaluación común.
El caso de Lucas Rodríguez, un estudiante que acaba de empezar la secundaria y aspiraba a estudiar en Stuyvesant High School, ilustra el desaliento que describen los críticos.
Rodríguez decidió no inscribirse para rendir el SHSAT. El plazo de registro cerró el 30 de octubre y las pruebas están previstas del 14 al 21 de noviembre.
Los datos muestran una presencia latina menor que entre quienes rinden el examen
Las cifras más recientes del Departamento de Educación de la Ciudad de Nueva York (DOE) muestran que los alumnos negros obtuvieron cerca de 3,5 % de las ofertas en las ocho escuelas que seleccionan por SHSAT, mientras que los latinos recibieron aproximadamente 6,5 %. Los estudiantes asiáticos concentraron alrededor de 56,5 % de las plazas y los blancos, cerca de 17 %.
La diferencia adquiere relevancia al compararla con quienes se presentan a la evaluación: alrededor de 25 % de los examinados eran latinos y 17 % eran negros.
Los datos no prueban por sí mismos la causa de la menor proporción de ofertas, pero son la base del reclamo de organizaciones y funcionarios que consideran que el actual proceso reproduce desigualdades educativas y raciales.
El SHSAT —sigla en inglés del Examen de Admisión a Escuelas Secundarias Especializadas— se ofrece en otoño a estudiantes que buscan comenzar el siguiente ciclo lectivo.
Para las ocho escuelas que lo utilizan, el DOE ordena a los aspirantes por puntaje y asigna las vacantes según sus preferencias y los resultados obtenidos. Por eso, una calificación en esa prueba determina la admisión.
La propuesta apunta a cinco escuelas que podrían cambiar sus reglas sin una ley estatal
Los concejales Lincoln Restler y Nantasha Williams enviaron una carta a Mamdani y al canciller escolar Kamar Samuels para pedir una ampliación de los criterios de admisión.
Su planteo no propone un cambio inmediato idéntico para todas las instituciones: distingue entre tres escuelas cuyo uso del SHSAT está expresamente establecido por la ley estatal y otras cinco que, según los legisladores, la ciudad puede regular administrativamente.
La normativa estatal exige que el examen sea el único criterio en Stuyvesant High School, The Bronx High School of Science y Brooklyn Technical High School. Para modificar esa regla se requeriría una intervención de la Legislatura de Nueva York.
El DOE, sin embargo, también aplica actualmente el SHSAT como única vía de ingreso en Staten Island Technical High School, The Brooklyn Latin School, High School of American Studies at Lehman College, High School for Mathematics, Science and Engineering at City College y Queens High School for the Sciences at York College.
Restler y Williams proponen que en esas cinco últimas escuelas se considere un puntaje mínimo del examen junto con calificaciones, recomendaciones docentes, ensayos y antecedentes de los postulantes.
También plantean ampliar la matrícula, dirigir los programas de preparación hacia los barrios de menores ingresos y garantizar clases avanzadas de matemáticas en todas las escuelas intermedias.
La diferencia legal es clave para el alcance de cualquier medida: una decisión del alcalde podría alterar la selección en cinco planteles, pero no eliminar el SHSAT como condición exclusiva para las tres escuelas mencionadas en la ley.
La novena secundaria especializada de la ciudad, Fiorello H. LaGuardia High School, admite estudiantes mediante audiciones y expedientes artísticos, no con el SHSAT.
La reforma divide a quienes cuestionan el resultado y a quienes defienden el examen
“Sentimos una gran urgencia moral por actuar. La segregación que existe en todo nuestro sistema de escuelas públicas es inaceptable”, afirmó Restler.
El concejal sostuvo que modificar el acceso a las escuelas especializadas no resolvería por sí solo la segregación del sistema, aunque enviaría una señal sobre la diversificación de los establecimientos de mayor prestigio.
La concejal Susan Zhuang coincidió en que las disparidades requieren una respuesta, pero rechazó soluciones basadas únicamente en retirar o reducir el peso del examen.
“El problema debe abordarse desde su causa raíz, de modo que todos los estudiantes —independientemente de su raza, origen étnico, nivel de ingresos o lugar de residencia— tengan las mismas oportunidades”, declaró Zhuang.
Zhuang sostuvo que cambiar los criterios sin pruebas de que ello mejorará el futuro de los estudiantes no equivale a justicia social.
También advirtió que una modificación puede afectar a familias asiático-estadounidenses, de bajos ingresos e inmigrantes cuyos hijos lograron una vacante mediante el sistema vigente.
Su posición pone el foco en fortalecer las oportunidades educativas antes de la admisión y en asegurar apoyos para los alumnos que ingresen a programas de mayor exigencia.
La administración de Mamdani señaló que trabaja en un plan para que todos los niños de la ciudad accedan a educación de calidad, pero hasta ahora no anunció una propuesta específica sobre los criterios de ingreso.
La próxima definición deberá precisar si el gobierno local utiliza su margen de acción sobre cinco escuelas o si impulsa, además, un cambio legislativo para las tres que permanecen sujetas al SHSAT.
