
Un distrito escolar del estado de Nueva York frenó su plan de incorporar un robot humanoide con inteligencia artificial al aula después de que docentes, funcionarios estatales y vecinos expresaran objeciones que van desde la privacidad de datos estudiantiles hasta los vínculos de la empresa fabricante con el mercado de muñecas sexuales.
Según informó Associated Press, el programa permanece en pausa mientras el Distrito Escolar Central de la Ciudad de Salamanca negocia acuerdos de privacidad reforzados con el Departamento de Educación del estado.
El robot, bautizado Sally en alusión al nombre del distrito, fue adquirido por cerca de USD 58.000 a la empresa Realbotix. Diseñado con apariencia femenina, cabello oscuro largo y silicona de tono pálido.
Sally fue concebida como una herramienta de apoyo para estudiantes de robótica y tecnología del secundario: capaz de explicar conceptos técnicos, asistir en la resolución de problemas de programación y ofrecer tutorías de matemáticas y ciencias.
El distrito tiene unos 1.400 alumnos y se ubica en la Reserva Allegany del territorio de la Nación Seneca, aproximadamente a una hora al sur de Buffalo.
Quién diseñó a Sally y qué puede hacer
Los estudiantes del gobierno escolar participaron en el diseño del robot: eligieron que tuviera entre 16 y 24 años de apariencia, personalidad positiva y humilde, y conocimiento sobre la historia local, incluida la importancia de la Represa Kinzua.
Descartaron la opción de un robot solo con cabeza —una alternativa considerada perturbadora— y optaron por un modelo con cuerpo completo, aunque con piernas no funcionales. Sally puede mover brazos y manos, mantiene conversaciones en tiempo real y emplea expresiones faciales, pero no puede desplazarse por los pasillos.
Según precisó The New York Times, el superintendente Mark Beehler llegó a Realbotix a través de un ex colega, y destacó que los robots de la empresa vienen precargados con WozEd, un plan de estudios desarrollado por el cofundador de Apple, Steve Wozniak que el distrito ya utilizaba.
En una sesión del directorio escolar, Beehler demostró una versión informática de Sally: le planteó el escenario de un estudiante en crisis suicida y luego consultó un concepto de química. El sistema respondió a ambas situaciones.
Polémica con Realbotix y sus vínculos con el mercado adulto
El núcleo del rechazo público tiene origen en la historia corporativa de Realbotix. La compañía opera bajo una empresa matriz llamada Intima LLC, que posee una participación en RealDoll, fabricante de muñecas sexuales de silicona e impulsora de una línea de modelos con inteligencia artificial presentados como el “robot sexual más avanzado del mundo”.
De acuerdo con otros reportes, Realbotix —anteriormente denominada Tokens.com, una empresa de criptomonedas con sede en Toronto— adquirió Simulacra, compañía de Las Vegas especializada en robots realistas, por USD 16,7 millones en abril de 2024.
Realbotix insistió en que la unidad educativa y la rama adulta operan con dirección, personal, instalaciones, nóminas y estrategias de mercado completamente separadas. “No hay cruce de productos entre las dos subsidiarias”, sostuvo la empresa en un comunicado.
Además, calificó a Sally como “una unidad educativa de fabricación nueva y propósito específico”, sin hardware modificado ni vinculación con los modelos para adultos.
Voces del rechazo: docentes, estado y comunidad nativa
La presidenta del sindicato New York State United Teachers (NYSUT), Melinda Person, fue categórica en declaraciones compartidas por AP: “Un robot fabricado por una empresa asociada a muñecas sexuales no tiene lugar en nuestras aulas”.
Person calificó el plan como una “expansión irreflexiva” de la tecnología en el aula y advirtió que los estudiantes necesitan relaciones reales con adultos que se preocupen por ellos, no máquinas sin vida.
La presidenta de la Asociación de Docentes de Salamanca (ADS), Lacey Pihlblad, sumó preocupaciones sobre la seguridad del software y el manejo de datos. Según señaló, el sindicato local negocia un nuevo contrato colectivo y tiene previsto incluir cláusulas de protección específicas frente a la inteligencia artificial.
Pihlblad también señaló que el estado de Nueva York transita una tendencia opuesta: reducir la exposición tecnológica en el aula, no ampliarla.
Mientras que la comisionada de Educación del estado, Betty Rosa, expresó su preocupación por escrito al distrito. En una carta obtenida por The New York Times, advirtió que, aunque el distrito confirmó que el robot no tendría un rol docente directo, una presentación reciente ante el directorio lo describió como una “plataforma de tutoría”.
El departamento estatal también cuestionó las salvaguardas de privacidad y seguridad para los datos estudiantiles.
La dimensión cultural: una comunidad nativa como banco de pruebas
Un eje del debate que escaló con fuerza involucra a la comunidad de la Nación Seneca. Cerca del 40% del alumnado del secundario de Salamanca pertenece a pueblos originarios, lo que derivó en acusaciones de que el distrito fue elegido como campo de experimentación tecnológica sobre niños nativos.
Sierra May Abrams, docente suplente del secundario y residente local, lo planteó sin rodeos: “De todas las escuelas de Nueva York, eligieron experimentar con niños nativos americanos una vez más”. Abrams trazó un paralelo con el historial de los internados forzosos para niños indígenas.
A su vez, Alyson Brown, especialista en salud comunitaria y miembro de la Nación Seneca egresada de Salamanca, agregó que muchos estudiantes tienen vínculos directos con el trauma de esas instituciones: “Muchas familias nativas ven este programa piloto como una repetición de la historia”.
Por su parte, la Nación Seneca declinó hacer comentarios frente a los medios de comunicación.
La postura del distrito y futuro del programa
Beehler defendió el proyecto con el argumento de la equidad educativa. Los estudiantes de Salamanca deben recorrer entre 80 y 160 kilómetros (50 y 100 millas) para acceder a tecnología emergente, y el robot apuntaba a nivelar esa brecha. El piloto contemplaba también el despliegue de un asistente docente virtual y un programa de tutoría domiciliaria.
“No existe ninguna forma posible de que un robot reemplace a un ser humano en una escuela”, declaró Beehler en declaraciones recogidas por AP. Subrayó que la enseñanza es un proceso de persona a persona y que la incorporación de Sally no implicaba reducción de personal.
El vocero del Departamento de Educación de Nueva York, JP O’Hare, precisó que la agencia planteó “preocupaciones serias” al distrito sobre privacidad estudiantil, salvaguardas apropiadas y el riesgo de que el robot asuma funciones reservadas a profesionales calificados.
Realbotix, por su parte, confirmó que la autenticación de estudiantes se gestionaría a través de los sistemas del propio distrito y que cualquier dato vinculado a alumnos permanecería cifrado y bajo control escolar.
