
Los aeropuertos de Estados Unidos y varias aerolíneas activaron nuevos programas para reducir las filas en controles y despacho de equipaje, con pruebas que incluyen verificación biométrica, terminales remotas y sistemas que evitan parte de los trámites en conexiones internacionales, según informó The New York Times.
La presión sobre la infraestructura aérea volvió a poner en primer plano los tiempos de espera, en especial tras los cierres parciales del gobierno federal de años recientes, cuando los controles llegaron a desbordar terminales enteras.
De acuerdo con un reporte del diario neoyorquino, los operadores buscan aliviar dos de los principales cuellos de botella: la revisión de pasajeros y la gestión de equipaje. En la práctica, las iniciativas en marcha apuntan a acortar pasos del proceso tradicional de viaje.
Algunas permiten pasar el control antes de llegar al aeropuerto, otras adelantan el despacho de valijas y otras reducen trámites para pasajeros que hacen escala en territorio estadounidense. El objetivo es que el paso por seguridad resulte más ágil y que el equipaje llegue al vuelo de conexión sin nuevas revisiones manuales.
Controles remotos antes de llegar al aeropuerto
Uno de los ensayos más visibles funciona en el entorno de Boston Logan International Airport, en el estado de Massachusetts. Pasajeros de Delta Air Lines y JetBlue Airways pueden iniciar su salida desde una terminal remota en Framingham, a unos 37 kilómetros (23 millas) al oeste de Boston, donde completan el control de la Transportation Security Administration (TSA) antes de subir a un autobús seguro que los deja dentro del área estéril del aeropuerto.
El servicio está disponible para vuelos entre las 5:30 y las 16, con pasajes de USD 9 que pueden reservarse hasta 90 minutos antes de la partida, aunque se recomienda comprar con más anticipación. Los pasajeros que regresan pueden volver a la terminal remota en un servicio Logan Express.
La expansión de ese esquema ya tiene un siguiente paso. Benjamin Crawley, vocero de Massport, indicó que está previsto iniciar obras en otoño para una instalación en Braintree, a unos 19 kilómetros (12 millas) al sur de Boston. La agencia también evalúa sumar un punto dentro de la ciudad y ampliar la participación de otras aerolíneas.
Entrega anticipada de equipaje para vuelos matutinos
Otra variante se concentra en los pasajeros que viajan temprano y necesitan despachar objetos voluminosos. United Airlines aplica el programa Twilight Bag Drop para ciertos vuelos que salen de Chicago O’Hare International Airport antes de las 10. En esos casos, los usuarios pueden dejar sus maletas entre las 18 y las 21 del día anterior.
El mismo sistema funciona en Antonio B. Won Pat International Airport, en Guam, para vuelos de United que despegan antes de las 9:30, con recepción de equipaje entre las 19:30 y las 21:30 de la noche previa.
La medida exige ir dos veces al aeropuerto, aunque la compañía sostiene que puede facilitar el viaje de quienes transportan equipos de esquí, palos de golf u otros bultos grandes.
Erin Jankowski, portavoz de United, afirmó que el programa puede resultar “particularmente beneficioso para clientes que viajan con artículos más grandes y voluminosos”. La apuesta, en este caso, no elimina el paso por el aeropuerto, pero sí reparte la carga operativa en dos momentos distintos y despeja el pico de actividad de la mañana.
Escalas internacionales con menos controles sobre las maletas
Otra fuente habitual de demoras aparece en las conexiones dentro de Estados Unidos tras un vuelo internacional. Durante años, los viajeros debieron retirar sus valijas, someterlas a revisión y volver a facturarlas antes de abordar el tramo siguiente. Ese circuito todavía existe en muchos itinerarios, aunque algunos programas ya permiten omitir una parte del proceso.
El esquema One Stop Security permite a pasajeros de Delta que salen desde Heathrow Airport en Londres y conectan en Hartsfield-Jackson Atlanta International Airport evitar el nuevo control de la TSA y transferir automáticamente su equipaje al siguiente vuelo. La misma lógica alcanza a viajeros de American Airlines que vuelan desde Heathrow hacia Dallas Fort Worth International Airport.
Un segundo mecanismo, llamado International Remote Baggage Screening, se enfoca solo en las maletas. En esos casos, el equipaje sigue en tránsito automático, mientras los pasajeros todavía deben pasar el control de seguridad.
La inspección la realiza de forma remota el personal de U.S. Customs and Border Protection (CBP) a partir de imágenes de rayos X revisadas antes de que aterricen los vuelos habilitados.
Ese programa abarca rutas concretas y cambia según la compañía. En Delta y Korean Air, aplica desde Incheon International Airport hacia Atlanta, Detroit, Los Ángeles, Mineápolis-Saint Paul y Seattle-Tacoma. En American, se usa en la ruta Sídney-Los Ángeles. En United, rige entre Sídney y San Francisco International Airport.
Filas exclusivas con identificación biométrica
La tecnología biométrica aparece como otra vía para reducir esperas. El programa TSA Touchless ID ofrece un carril específico para pasajeros que validan su identidad con reconocimiento facial en lugar de presentar documentos físicos.
Esa modalidad ya está disponible en 65 aeropuertos de Estados Unidos y alcanza a seis aerolíneas participantes: Delta, United, American, Hawaiian, Southwest y Alaska.
El uso de biometría también se extendió a los controles migratorios de ingreso al país. Ciudadanos estadounidenses pueden utilizar una fila en la que solo deben tomarse una fotografía en un quiosco, aunque no formen parte de programas de viajero confiable como Global Entry.
Dicha opción se conoce como Enhanced Passenger Processing y funciona en más de 30 aeropuertos, incluidos algunos con precontrol migratorio antes del embarque en el exterior.
Jessica Turner, vocera de la CBP, indicó que esas filas recortaron los tiempos de espera de los ciudadanos en un promedio de 25%. Aun así, The New York Times señaló que estas iniciativas siguen siendo limitadas y no resolverían por sí solas una eventual congestión masiva provocada por nuevos cierres del gobierno federal.
En paralelo, existe el programa Gold+, que permite a los aeropuertos optar por controles privados en lugar de agentes de la TSA, aunque solo tres aeropuertos se sumaron y el sindicato de trabajadores de la agencia cuestionó su impacto sobre la seguridad.
