
Casi 700 familias en Santa Fe llevan dos meses sin cobrar sus salarios.
En el marco de la sesión extraordinaria del Concejo Municipal de Suardi convocada para abordar la crisis de la planta local de Verónica, el concejal realizó una intervención en la que señaló de manera directa la responsabilidad empresarial y vinculó la situación con el escenario político nacional.
La planta de Suardi constituye una de las principales fuentes de empleo de la ciudad y su paralización impacta de forma directa en la economía regional. En la provincia de Santa Fe, casi 700 familias vinculadas a la empresa se encuentran actualmente sin percibir sus haberes desde hace dos meses, lo que convierte el conflicto en un problema social y productivo de escala provincial.
Durante su exposición, el edil destacó la predisposición unánime del Concejo para poner a disposición herramientas locales que permitan acompañar a los trabajadores, pero decidió “correr el foco del debate” y apuntar directamente hacia la conducción de la empresa.
“Los dueños tienen nombre y apellido. Alejandro Espiñeira es la cara responsable hoy de la planta y es quien no está dando explicaciones de lo que está sucediendo con la mayor fuente de empleo de nuestra ciudad”, señaló.
El concejal remarcó que la situación que atraviesan los trabajadores no es responsabilidad del personal ni de la comunidad local, sino “pura y exclusivamente de la patronal”, y exigió que los responsables empresariales den explicaciones públicas sobre el futuro de la planta.
En su intervención, también contextualizó el conflicto dentro del escenario político nacional, haciendo referencia a la reciente reforma laboral aprobada en el Congreso y al discurso del presidente Javier Milei.
“Estamos en un clima de época que le permite a un empresario jugar con los laburantes mientras la sociedad se pelea entre trabajadores. Ayer se votó la ley más injusta de la historia de este país, que cambia las reglas del juego para todo trabajador”, expresó.
En ese sentido, defendió el rol del Estado en la regulación y en la intervención ante situaciones de crisis productiva.
“Cuando se habla de libertad y de que el Estado no debe intervenir, nos olvidamos del eslabón más débil de la cadena: el trabajador. Hoy el ejemplo lo tenemos a diez cuadras de nuestra casa”, señaló.
Finalmente, advirtió que la situación de Verónica podría no ser un caso aislado en el nuevo escenario económico.
“Hoy es Verónica, mañana puede ser cualquier planta. No podemos naturalizar que empresarios no den explicaciones mientras nosotros buscamos herramientas para que los trabajadores puedan cobrar su sueldo”, concluyó.
